Narmer - Menes



Antes de la aparición del estado faraónico, Egipto estaba dividido en numerosas provincias, o nomos, que acabaron agrupándose, formando dos reinos. Estos reinos eran por un lado el Alto Egipto, al sur, con capital en la ciudad de Nejen, llamada Hieracómpolis y el Bajo Egipto, al norte, con capital en la ciudad de Buto.

Narmer fue el primer faraón del Antiguo Egipto y fundador de la Dinastía I c. 3050 a. C. Fue denominado Meni en la Lista Real de Abidos y el Canon de Turín, Men o Min por Heródoto y Menes de Tis por Manetón en sus epítomes, escritos por Julio Africano, Eusebio de Cesarea y el monje Sincelo. Menes reinó unos 60 años aunque en la versión armenia de Eusebio de Cesarea le asignan 30 años de reinado.



Menes era rey del Alto Egipto, posible sucesor de Hr skr, Horus Escorpión. Conquistó el Bajo Egipto e instauró su capital en Ineb Hedy "Muralla blanca", la futura Menfis. El triunfo de la primera unificación del Antiguo Egipto quedó registrado alegóricamente en la denominada Paleta de Narmer.

La fundación de Menfis, a cientos de kilómetros al norte de Tinis (su ciudad natal), fue una demostración de poder sobre el Bajo Egipto, al que, según se desprende de la Paleta, veía como pueblo conquistado. Menfis tenía una situación ideal para controlar todo el delta así como las importantes rutas comerciales al Sinaí y Canaán.

Al escritor griego Heródoto a quien se considera fundador de la historia como disciplina científica, los sacerdotes egipcios le contaron que para construir la ciudad, Menes ordenó desviar el cauce del Nilo, y levantar un dique de contención.

El nombre de Narmer aparece en fragmentos de cerámica en la región del delta, e incluso en Canaán, siendo prueba evidente del comercio entre estas zonas. La riqueza agrícola del Delta, en minerales del Alto Egipto y la confluencia de diversas rutas comerciales ayudaron a levantar un gran imperio.


Menes mandó construir un dique para desecar las zonas pantanosas de Menfis y desviar el cauce de Nilo hacia un lago... Tras la construcción del dique, Menfis asumió el control pleno del delta del Nilo, haciéndose soberano también de importantes rutas de comercio, que conducían desde el Mar Mediterráneo hasta las tierras del Sinaí,  Canaán, Mesopotania y Libia. Asimismo, con la construcción de Menfis en esta ubicación se convirtió en el dueño de una tierra de la que pudo obtener grandes recursos y reservas alimenticias, que convirtieron a esta ciudad capital del Bajo Egipto en una rica y lujosa ciudad, que en los próximos siglos llegó a ser una de las potencias tecnológicas y políticas de Egipto. Durante su reino se desarrolló una cultura de opulencia y suntuosidad, donde era frecuente el uso del oro como atavío, lo que se extendió en toda la cultura egipcia.

Igualmente la tradición le atribuye al rey Menes la fundación del templo de Ptah, dios que llegó a ser fervientemente adorado en Menfis, como artesano divino y máxima deidad, hecho que hace que Menes sea considerado también el propulsor de llevar este rito hasta las tierras del bajo Egipto. Por su parte, algunos investigadores han afirmado que dentro de los aportes hechos por Menes a las costumbres religiosas egipcias se encuentra el hecho de puntualizar como un Derecho de los reyes del sur poder asumir rituales provenientes del norte. En este sentido dejó un gran legado de templos y festividades, asumiendo él mismo muchas deidades provenientes del norte.

Según los datos arqueológicos, se cree que el cuerpo de Narmer, quien se cree haya sido el célebre rey Menes, se encuentra en la necrópolis de Umm el-Qaab, ubicada en Abidos, en la tumba numerada como B17-18. No obstante, otros egiptólogos señalan que pudo ser sepultado en la necrópolis de Tarjan, aunque también existe la posibilidad de que sólo se traten de tumbas simbólicas, conocidas como cenotafios. No obstante el nombre de Narmer ha sido hallado en varias antiguas inscripciones jeroglíficas del Alto y Bajo Egipto, y también en sellos en las tumbas de Den y Qaa en Umm el-Qaab, Abidos. De esta forma se puede determinar con seguridad que es exacta la sucesión dinástica: Narmer, Aha, Dyer, Dyet, Merytneit, Den, Adyib, Semerjet, Qaa.



  • La Paleta de Narmer ...
La conocida "Paleta de Narmer", una obra de 64 cm. de altura por 42 de anchura confeccionada en esquisto de color verde y perfectamente conservada, fue encontrada en 1,898 por el egiptólogo británico James E. Quibell en Hieracómpolis.

La imagen de la izquierda corresponde al reverso de la paleta, que está dividido en tres pisos. En el de más arriba está escrito con símbolos el nombre del rey, dentro de un recuadro secundado por dos cabezas de vaca que representan a la diosa Hathor. Las cabezas poseen facciones humanas, lo que constituye una de las figuraciones más antiguas de una divinidad con estas características. 

En el registro central aparece a gran tamaño Narmer, ataviado con los atributos típicos del soberano egipcio: la corona blanca del Alto Egipto, una barba postiza y un faldellín corto con una cola de buey.
Con la mano derecha eleva una maza para masacrar a un enemigo vencido, al que sujeta por el pelo con la mano izquierda. Esta representación alude a la conquista del Norte del país por parte del rey, e inaugura una iconografía que se hará muy habitual en el arte egipcio para demostrar el poderío militar de los faraones. Narmer viene acompañado por un personaje secundario identificado como su «portador de sandalias» o mayordomo personal. Probablemente sea un sacerdote, tal como indican su cabeza rapada y la jarra para libaciones que lleva en la mano derecha.

Al otro lado está el dios Horus personificado como halcón. Se encuentra posado sobre seis tallos de papiro que hacen referencia al Delta del Nilo (Bajo Egipto), y somete a un enemigo agarrándolo con un gancho por la nariz; esta iconografía simboliza cómo el dios se apropia de la respiración o la vida de aquellos que se oponen a él. La inclusión de Horus está relacionada con la creencia de que el faraón era realmente una encarnación del dios en la tierra, y que sus actos estaban guiados por los poderes celestiales. Mas aún, los nombres de Horus y de Narmer se escribían con símbolos parecidos. La figura es, por tanto, un reflejo del faraón conquistador que sometió la región del Delta y consiguió unificar por primera vez todo el Valle del Nilo, imponiendo el orden sobre el caos. 

Finalmente, en el piso inferior se distinguen dos enemigos asustados que huyen de la cólera de Narmer.

La otra cara de la paleta tiene cuatro escenas. La superior es parecida a la del reverso, con una inscripción enmarcada entre dos cabezas de vaca. 

En el siguiente piso aparece Narmer tocado con la corona roja del Bajo Egipto y otros atributos que demuestran su autoridad, como la maza y el flagelo. De nuevo está secundado por el portador de sandalias, que en este caso lleva una vasija para purificaciones. Delante del rey se encuentra su visir y cuatro portaestandartes que aluden a varios nomos o prefecturas del país. A la derecha se exponen diez cuerpos decapitados ritualmente, con las cabezas colocadas entre las piernas, que aluden a la victoria de Narmer sobre sus adversarios. Sobre ellos se dispone de nuevo un halcón y una barca simbólica, probablemente utilizada para la peregrinación a las ciudades sagradas del Delta Occidental.

El tercer piso está completamente ocupado por dos fantásticos cuadrúpedos con largos cuellos entrelazados, que dos sirvientes se esfuerzan por aferrar firmemente con cuerdas. Con toda seguridad se trata de una alegoría de la unificación y la paz conseguida entre el Norte y el Sur de Egipto gracias al dominio del faraón. 

Por último, en la base de toda la composición se muestra a Narmer personificado como un poderoso toro (ka-nkht) capaz de derribar las murallas de una fortaleza mientras uno de sus enemigos yace bajo sus pies. Según los historiadores, esta escena debe representar la llamada «victoria blanca», última fase de la guerra por la unificación de Egipto. 

Cartucho de Narmer/ Menes

1 comentario:

  1. Una figura de una importancia capital en su tiempo.

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