Silla de Felipe II, un altar íbero de 2000 años?


Tradicionalmente considerado como el mirador desde el cual el rey vigilaba las obras del Monasterio del Escorial podría ser en realidad un antiguo altar íbero consagrado al dios Marte y escenario de sacrificios humanos.

La Silla de Felipe II está situada dentro del espacio natural protegido del Paraje Pintoresco del Pinar de Abantos y Zona de La Herrería, a unos 2,5 km al sur del núcleo urbano sanlorentino. Muy cerca de su enclave, se encuentran la finca de Los Ermitaños y la ermita de la Virgen de Gracia.

Se trata de una de las atracciones turísticas más visitadas del Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial, dada su condición de mirador del monasterio escurialense y de la práctica totalidad del Circo de El Escorial. A sus pies se extiende el bosque de La Herrería, integrado en su mayor parte por melojares (un tipo de roble), si bien existen otras especies arbóreas, como el arce de Montpellier, el cerezo silvestre, el tilo y el castaño.


La tradición señala que éste era el lugar donde el rey Felipe II vigilaba las obras del Monasterio de El Escorial, que se extendieron desde 1563 hasta 1584. Según esta propuesta, las plataformas escalonadas que aparecen sobre el canchal granítico, así como los cuatro asientos situados en la plataforma de la zona norte, fueron mandados labrar por el rey, para facilitar su estancia y la de sus acompañantes.

En abril de 1999, la profesora de la Universidad Autónoma de Madrid Alicia M. Canto hizo pública una nueva hipótesis en la que se sostiene que la Silla de Felipe II no fue construida en época de este rey y que tampoco sirvió de mirador de las obras del Real Monasterio, por lo lejano y rasante de la panorámica y otros varios indicios. La citada autora apunta a que puede tratarse de un altar prerromano, en concreto vetón, posiblemente dedicado al Marte indígena y en el que probablemente se realizaban sacrificios rituales, generalmente de animales.


Otras hipótesis sostienen que la Silla de Felipe II fue realizada en el siglo XIX, a modo de recreación histórica, según los gustos románticos de la época.

La Silla de Felipe II está conformada por diferentes plataformas y asientos, directamente esculpidos en lo alto de un canchal de granito (conocido como Canto Gordo) y agrupados en tres grandes conjuntos. El más importante de todos ellos aparece orientado al norte, mirando hacia el Monasterio de El Escorial. Aquí se integran tres asientos de piedra, separados entre sí por dos reposabrazos.

Los otros dos conjuntos consisten en meras plataformas, resultado del rebaje de la parte superior de la piedra. Algunas de ellas disponen de distintas escaleras, labradas sobre la roca.


El llamado “canto gordo” lo podemos localizar dentro de la denominada finca de la Herrería .... Es una gran piedra granítica con una plataforma tallada sobre ella y tres asientos o sillas, también talladas en la roca, que se orientan hacia el lugar de la ladera del monte en el que se levanta el monasterio de El Escorial. Como menciona mi buen amigo, el investigador en energías telúricas, Epifanio Alcañiz ( Web de Epifanio Alcañiz ), la roca se encuentra situada sobre un vórtice de 24500 UB. Este vórtice se localiza en la plataforma que hay frente a las sillas. De hecho, al sentarnos sobre ellas, estaremos bajo la acción energética del Octógono Radiante que forma el vórtice a su alrededor. Esto nos lleva a pensar que este lugar no fue mandado construir por Felipe II, sino que es un lugar mucho más antiguo, cosa que concuerda con la hipótesis de Alicia M. Canto (profesora de la Universidad Autónoma de Madrid).


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