Tehuacalco


Tehuacalco es un sitio arqueológico ubicado cerca de la ciudad de Chilpancingo, Guerrero. Fue el primer sitio arqueológico asociado a la cultura "yope" en ser excavado en la década del 2000.


Los yopes fueron los primeros habitantes de este centro arqueológico, los que formaban una agrupación agrícola que estaba organizada en clases sociales. La subsistencia de la sociedad dependía de la relación entre los diferentes integrantes, la que estaba dirigida por la clase gobernante y los sacerdotes, quienes se encargaban de realizar las ceremonias a los dioses, para pedir abundantes lluvias y semillas. También existían clases sociales con privilegios, como los guerreros, los comerciantes y los artesanos. 


La base de la tecnología era la piedra; usaban el cristal volcánico llamado obsidiana, para tallar herramientas de corte y piedras pulidas, a fin de crear manos de molienda, entre muchas otras herramientas, además de materias primas como el hueso, la madera y las fibras. Respecto a los metales, éstos son conocidos en lo que hoy es el estado de Guerrero desde el año 650 d. C., pero su uso es principalmente ornamental con una fuerte carga simbólica y rara vez tuvo una función utilitaria como herramienta.


Su posición estratégica sobre este corredor le debió dar la importancia y el entorno propicios para su crecimiento como gran núcleo poblacional....


En efecto, este lugar se halla en un amplio lomerío rodeado de cimas de cerros que dan la apariencia de rodear al núcleo urbano, coincidiendo cuatro cerros con la idea prehispánica de la división del plano terrestre en cuatro rumbos. Así, Tehuacalco, al estar enmarcado por cuatro cerros que supuestamente señalaban los rumbos, motivó la atención ritual y la conformación de una geografía sagrada, es decir, cada marca y elemento geográfico estaba cargado de significado divino y era motivo y sede de la realización de rituales religiosos.


La arquitectura de los edificios que conforman este asentamiento prehispánico posee 2 elementos particularmente singulares. Por un lado las construcciones tienen forma de prisma rectangular y, por el otro, la cimentación fue elaborada con cantos rodados de hasta 2.5 m de diámetro. Algunas de estas rocas fueron labradas con figuras que aluden al ciclo del planeta Venus, así como a otros fenómenos astronómicos y a varios rituales acuáticos. Ejemplo de ello es 
la Piedra de los "Pies Pintados", que muestra huellas humanas labradas sobre una gran roca, o el petroglifo del Monumento W, que consta de varios círculos grabados que se usaron para contabilizar lunaciones, así como varios tehuacallis con grabados de forma circular y rectangular.


Tiene 15 estructuras de piedra; sobresalen un juego–ritual de pelota de 150 m de largo, tres edificios de regular tamaño y un basamento piramidal, denominado Estructura V, que mide más de 20 m de altura y en el que todavía se pueden ver restos de escalinatas muy anchas.


De igual forma, destaca el gran número de cuevas que hay en las laderas del cerro La Compuerta, donde se han registrado 57 oquedades y en las que se han hallado diversas ofrendas.








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