Labná



Labná está en el sudoeste del estado Yucatán al sur de Uxmal aproximadamente a 29 km del mismo; formando parte de la denominada zona Puuc.

Este sitio, al igual que otros ubicados en la Región Puuc, fue de importancia en la época Clásica, pero es probable que el asentamiento se encontrara bajo el dominio de algún sitio que funcionaba como capital regional. Durante esta época los centros económicos y políticos más importantes de la región fueron: Uxmal, Sayil y Kabah, que junto con Oxkintok, Labná y Nohpat parecen haber controlado la totalidad de la cordillera del Puuc, así como algunas porciones de las planicies del norte. 


Se presume que el esquema de organización socio-política básica, era el de grandes centros autónomos con una plena organización estatal; parece claro que estos asentamientos centralizaban en un grado muy alto la mayoría de las funciones de la región. El manejo de espacios y elementos arquitectónicos demuestran la interacción que existió entre las entidades políticas. Ubicación cronológica principal: Clásico Tardío y Posclásico Temprano, 800 a 1000 d. C.


Dentro del sitio arqueológico está el Grupo El Palacio, que es una construcción en forma de L de dos pisos con una longitud de 120 metros, uno de los edificios más grandes en la montañosa región Puuc. El primer nivel consta de 40 habitaciones y su fachada esta decorada con mascarones Chaac. El segundo nivel tiene tres grupos de edificios. Desde El Palacio, hay un camino (sacbé) que llega hasta El Mirador. Esta estructura tiene una anchura de 3 metros y una altura de 6 metros.


El Arco de Labná permite el ingreso a un Patio Ceremonial antiguamente rodeado de edificios, y en cuyo centro se destacan restos de un altar. Este Arco, de forma ojival coronada por frisos que ostentan las Sagradas Letras,  de uso ceremonial en la mayoría de los Pueblos Mesoamericanos, está coronado por pilastras en su altura,  y se accede a su abertura por una breve escalera de cuatro escalones, realizado todo el conjunto en piedras cinceladas con sumo cuidado. 


A ambos lados de la abertura de acceso se encuentran dos estancias cuyas puertas se abren hacia el oeste. El hecho de que el Arco fuera realizado siguiendo la tendencia arquitectónica del uso de la falsa bóveda le otorga una elegancia destacable a primera vista.


La fachada posterior es de un diseño que muestra dos bajorrelieves que representando modelos de cabañas indígenas y nichos en las paredes. Es de suponer que dichos nichos albergaban estatuas que al presente han desaparecido. Hay una serie de columnillas y nuevamente el diseño de las Letras Sagradas que eran de rigor en estos casos.


El Arco se halla además a los pies de un edificio de culto ceremonial, conocido como “El Castillo”. Dicho castillo tiene forma piramidal, y no podía ser menos dada la simbología existente en todos los monumentos y edificaciones antiguos. La pirámide era, esencialmente, la real representación del paso del hombre desde la materia a la espiritualidad de los dioses y como tal la encontramos diseñada en cada ciudad de la antigüedad.


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