Qin Shi Huang y los guerreros de Xi’an


Qin Shi Huang fue el rey del estado chino de Qin del 247 a. C. hasta el 221 a. C. y después el primer emperador de una China unificada del 221 a. C. al 210 a. C., reinando bajo el nombre de Primer Emperador.

Habiendo unificado China, él y su primer ministro Li Si introdujeron una serie de importantes reformas con el objetivo de reforzar la reciente unificación, y llevaron a cabo hercúleos proyectos de construcción, más concretamente la versión precursora de la actual Gran Muralla China con un saldo de 2 millones de muertos. A pesar de su dureza, Qin Shi Huang es considerado todavía hoy como un colosal fundador y un superhombre en la historia de China, cuya unificación ha durado más de dos milenios. 


El dragón es su símbolo, que lo relaciona y coincide con otras grandes civilizaciones, como por ejemplo Quetzalcóatl para las culturas mesoamericanas, o la serpiente y el buitre para los egipcios. Para todas ellas, estos son dioses fundadores o el gobernante obtiene una relación directa de descendencia divina. Asimismo, Qin Shi Huang solía portar una o varias perlas como símbolo de la sabiduría y la fertilidad.


Como todo buen dirigente, este debía tener una morada para su descanso eterno, y es por ello que para hablar sobre el más sensacional descubrimiento de la arqueología moderna, que permaneció olvidado y enterrado durante 2000 años, deberemos viajar hasta el Monte Lí, a unos 30 kilómetros al este de la moderna ciudad de Xi’an, en la provincia de Shaanxi, al noroeste de China. 


Es aquí donde está el Mausoleo de Qin Shi Huang .... El emperador dedicó cerca de 38 años a construir el mausoleo, contando con la participación de más de 700.000 obreros, realizándolo según el plan urbanístico de la ciudad de Xianyang, que se encontraba dividida también en dos partes: interior y exterior. La colina elevada contiene en su interior el túmulo imperial donde descansan tanto el ajuar funerario como el propio cuerpo del emperador.


Pero, lo que destaca de este monumento funerario, y que le da fama internacional, es el increíble ejército de terracota del emperador conservado como parte de la propia tumba descubierta en 1974 cuando un campesino que cavaba un pozo desenterró el primer soldado de terracota de Xi’an. Se descubrió entonces que el emperador había rodeado su mausoleo con un ejército completo de terracota, perfectamente alineado, en el que convivían soldados, arqueros, palafreneros con sus caballos, mozos de cuadras, etc., siendo un total de más de 8000 hombres, entre guerreros y funcionarios civiles, que supervisarían todo su aparato militar en el más allá. En 1998 emergieron también acróbatas, burócratas o músicos que habrían formado parte de la corte. 


Todas estas esculturas están repartidas entre cuatro locales subterráneos o fosas, siendo la fosa número uno, situada a 1’5 km del túmulo, la contenedora de los casi siete mil soldados de infantería de tamaño natural, perfectamente formados en cuarenta filas.


La fosa dos está conformada por más de mil cuatrocientas puntas de flecha, guerreros y carros de combate, todos ellos comandados por dos de los generales del ejército. Pero quizás la más importante de todas ellas sería la fosa número tres, ya que conformaría una especie de cuartel general del ejército de barro cocido, pues en ella se conservan los restos del carro de combate del comandante supremo del ejército, el propio Qin Shi Huang, rodeado por setenta y ocho oficiales que custodiaban la figura. Esta fosa, fue saqueada pero no incendiada en la revuelta campesina del 206 a.C.. La última fosa, la cuarta, permanece completamente vacía, y se cree que jamás fue utilizada para albergar figuras.


Todas las fosas han sido construidas con gran habilidad para evitar derrumbamientos; los pasillos y las galerías estaban reforzadas a los lados con contrafuertes de tierra batida. Además, cada fosa estaba pavimentada con baldosas y el techo de madera estaba sostenido por robustos maderos y vigas transversales, y para evitar la humedad se revistió con una estera más una capa de arcilla. A pesar de ello, tanto las fosas dos y tres se han vuelto a rellenar de tierra para mantener las condiciones atmosféricas y evitar la degradación de las piezas, puesto que parte de sus figuras muestran restos del incendio de la sublevación contra la dinastía Qin.


Estos guardianes de barro cocido custodian la cámara funeraria del Primer Emperador, que se encuentra en el centro del palacio subterráneo del mausoleo situado bajo el túmulo, y que es conocido gracias a las nuevas tecnologías y a la descripción del historiador principal de la dinastía Han, Sima Qian. Se sabe que el sarcófago estaría ubicado entre una réplica de la China de Qin, con ríos y lagos de mercurio, montañas, valles, etc., bajo una cúpula de la cámara con joyas y pinturas simulando a las estrellas, potenciándolas a su vez con cápsulas de mercurio en el techo para simular sus destellos. Toda la estancia estaría completamente iluminada gracias a lámparas de aceite de ballena. El cuerpo de Qin Shi Huang estaría recubierto por un traje de piezas de jade, similar al que podemos ver en la tumba del Señor de Pakal.


Para garantizar la eternidad, el palacio subterráneo estaría protegido por trampas con ballestas cargadas, lanzadores de flechas y dobles puertas con corredores para despistar a los intrusos. Si a esto unimos la toxicidad del mercurio, comprenderemos porqué la tumba permanece todavía inédita, ya que los respectivos arqueólogos responsables han decidido no explorar en el interior, hasta que los avances científicos no mejoren y se garanticen tanto la seguridad como la conservación de lo que permanece en su interior.


Aparte del túmulo, que comprende varias áreas de la vida y del gobierno, la tumba del Primer Emperador superó con creces a las de sus ancestros. Con 2.500 metros de ancho, una cúpula de 76 metros de altura y dos muros de arcilla rodeando el perímetro, 400 tumbas adornadas con figuras de bronce y cerámica.


Aún así, se piensa que puede haber otros complejos subterráneos que formen parte de la tumba y que todavía no han sido descubiertos, ya que por el momento sólo se ha excavado una pequeña parte de todo este yacimiento, debido a que se pretende conservar la policromía original y se está esperando a mejorar los sistemas de conservación.


Los arqueólogos también han descubierto en el famoso yacimiento del Ejército de Terracota un arco de más de 2.000 años que, según los expertos, está más avanzado que otros de esa época y podría haber sido el arma secreta con la que el emperador Qin Shi Huang logró unificar China por primera vez. El arco encontrado mide 1,3 metros y podía disparar flechas a más de 800 metros, un alcance superior al de modernos rifles de asalto.


El arco encontrado en el yacimiento arqueológico, junto a uno de los famosos soldados de arcilla, no es el primero que hallan los arqueólogos, pero sí es el único completo, lo que ha permitido a estos expertos calcular por fin su alcance.

Antiguas crónicas históricas chinas ya hablaban de poderosos arcos del ejército del emperador Qin que causaron gran número de víctimas entre sus enemigos, pero hasta ahora aún no se habían descubierto pruebas físicas de esos relatos.


Los soldados del Ejército de Terracota estaban provistos además con armas reales y posicionados estratégicamente para defenderse de cualquier ataque. Cuando el ejército rebelde saqueó la tumba en el 206 a.C. un gran número de armas desaparecieron, no obstante, los arqueólogos han encontrado unas 40.000 puntas de lanza junto con numerosas hojas de dagas-hacha. 


También existen dos versiones de espadas, ambas de doble filo y hoja recta. La más común, la corta mide entre 45 y 50 centímetros. Las espadas más largas, de casi un metro, son menos comunes, sólo se han recuperado 17. 


Lo realmente valioso de las figuras halladas es su realismo: no fueron vaciadas en moldes sino modeladas en forma individual, y tienen un nivel de perfección que ha desconcertado a los expertos.Cada figura ha recibido un tratamiento individual en cabezas, manos y corazas. Por eso, son totalmente distintas unas de otras. Otro de los misterios que rodean a estas figuras es que muchos de ellos fueron pintados en colores vivos como el rosa, el rojo, verde y azul. ¿Acaso fueron pintados artificialmente hace 2000 años?





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