Huchuy Qosqo


Huch'uy Qusqu es un sitio arqueológico que está situado al norte del Cusco, en el Perú. Se encuentra a una altura de 3.600 metros, por encima de la ciudad de Lamay y el Valle Sagrado.



Este lugar, a pesar de ser uno de los sitios arqueológicos más importantes del Cusco (después de Pisac y Ollantaytambo) y encontrarse en una ubicación magnífica, es poco conocido y visitado. A diferencia de los lugares antes mencionados Huchuy Qosqo tiene una arquitectura peculiar: los edificios han sido construidos sobre bases de piedra pulida de fino acabado, con revoque de arcilla (son las partes mejor conservadas) y los pisos más altos están hechas en adobe.


Desde la parte alta, la vista de todo el conjunto es única. La ciudadela aparece en una amplia explanada, justo al borde de un precipicio de donde se obtienen las mejores imágenes del Valle Sagrado, el río Urubamba y la cordillera Vilcanota.


Respecto a los restos arquitectónicos que aún se conservan, podemos decir que existen al menos 2 edificios, además de la presencia de andenes y farallones. Entre los edificios, construidos a base algunos de piedra y otros de adobe, podemos observar, uno de tres pisos, sin nombre; esta primera construcción se caracteriza por la presencia de la mezcla de los materiales de construcción, ya que los dos niveles inferiores se encuentran hechos a base de piedra labrada, mientras el último conserva estructura a base de adobe. La segunda edificación, también sin nombre, es una construcción de base rectangular, hecha con adobones, que se cree habría tenido la finalidad de ser un espacio para el aprendizaje laboral de las mujeres del Imperio.


El conjunto comprende además andenes, explanadas, patios, plazas, edificaciones de diferente magnitud y calidad (piedra y adobe), así como un camino peatonal.  


Características ...

La construcción de los recintos tiene una leve inclinación hacia adentro, lo cual garantiza un mejor comportamiento durante los sismos. Las piedras se ensamblan unas a otras en líneas onduladas, este detalle permitiría  una mejor resistencia del muro en eventos sísmicos.


Las "ventanas"  tienen forma trapezoidal, con menor anchura en la parte superior y mayor en la parte inferior,  un dintel de piedra cierra el vano, la altura de estas aberturas es de entre 4 y 5 hileras de piedras. 


En Huchuy Qosqo se encuentra un tipo de edificación que se denomina "Kallanca" que consiste en  un recinto de gran longitud,  cuenta con muchas puertas hacia el Valle. Los estudiosos dicen que estos recintos tenían usos militares y sociales, servían de albergue a las tropas, y tambień para realizar  ceremonias públicas en días lluviosos.


En el lugar se encuentran muchas evidencias de un avanzado sistema hidráulico, el agua discurría por Huch´uy Qosqo por canales labrados en piedra, perfectamente ensamblados entre sí para evitar la fuga del agua.


Las crónicas hispanas refieren que Huchuy Qosqo (probablemente sitio conocido en tiempos incas como Caquia Jaquijahuana) fue obra y lugar preferido del inca Wiracocha. A esto, Maria Rostworoski añade, en su obra "Historia del Tahuantinsuyo", que este soberano afianzó la conquista sobre los pueblos del valle de Urubamba y que eligió como su sucesor a su hijo Inca Urco quien, mareado por el poder y los vicios, demostró ser un total incapaz para gobernar. 


La realeza inca estaba muy ofuscada con esta elección y trataron de conspirar para imponer a otro hijo de Wiracocha, el príncipe Cusi Yupanqui. El malestar social y la tensión se acrecentaban cada día y para empeorar todo cayó la noche más obscura sobre el Cuzco: los Chancas llegaron hasta las puertas de la capital y estaban dispuestos a destruirla. Es el año de 1438. Wiracocha abandona la ciudad a su suerte y, acompañado por su hijo Inca Urco, se refugia en sus palacios en el valle de Urubamba, entre los cuales estaba Huchuy Qosqo. 


Después de la conquista hispana, Gonzalo Pizarro encontró aquí la momia que, supuestamente, pertenecía al inca Wiracocha y ordenó quemarla. Los descendientes del inca guardaron las cenizas en una tinaja que muchos años después descubriría el cronista Polo de Ondegardo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario