Totonacas

El Tajín
Los totonacas son un pueblo étnico que residían en las regiones costeras y montañosas del este de México a la llegada de los españoles. Hoy en día se encuentran en los estados de Veracruz, Puebla e Hidalgo. Se tratan de unos de los posibles constructores de la ciudad precolombina de El Tajín. 


Ubicación cronológica ....

Aunque el punto más importante en la historia de los totonacas se sitúa en el siglo XVI, por la relevancia decisiva que tuvieron en la alianza con Hernán Cortés y que a la postre acabó con el Imperio Azteca, sus principios como pueblo se remontan algunos siglos atrás, hasta el periodo Formativo o Preclásico tardío. Tampoco la arqueología ha podido hasta ahora aclarar la fecha en la que se desarrollaron cada uno de los centros más importantes y que nos servirían para hacernos una ubicación cronológica en la historia. Aún así, aunque no se pueda determinar con exactitud, sí nos podemos acercar aproximadamente en los siguientes periodos: 
  • Remojadas 700 a. C. a 400 a. C. 
  • El Tajín 400 a. C. a 800 d. C. 
  • Totonacas 800 d. C. a 1.521 d. C. 
  • Cempoala 1.100 d. C. a 1.521 d. C.
La cultura Totonaca sobresale por su cerámica variada, escultura en piedra, arquitectura colosal y por su avanzada percepción urbanística.

Cempoala
Cerámica ....

La cerámica totonaca fue prolífica. La producción de los maestros ceramistas fue muy numerosa y de reconocida calidad artística, nos dejaron magníficas piezas consideradas de lo más representativo de la cultura totonaca. Las "caritas" sonrientes son de una belleza verdaderamente impresionante y muestran el refinamiento logrado por esta cultura mesoamericana. Su elaboración, hecha parcial o totalmente en moldes, suelen medir entre 15 y 20 cm de alto y corresponden al periodo denominado "Remojadas Superior"; las características especiales de algunas de estas estatuillas es que servían también como silbatos.


Pintura ...

La pintura no es la expresión artística más conocida de la cultura totonaca, no obstante, esta característica no le resta importancia a este apartado artístico. Es a finales del periodo Clásico cuando aparece la pintura mural en el desarrollo cultural totonaca, que tiene su máximo exponente en los tableros de la Gran Pirámide de Las Higueras, localizada a un kilómetro de la costa en el municipio de Vega de la Torre, Veracruz.

Adoratorio de Las Higueras, fotografiado el 29 de abril de 1967 por E. Sánchez. Archivo Fotográfico de la Escuela Nacional de Restauración Conservación y Museografía. Fotografía Anael González, 2015.

Gran Pirámide de Las Higueras - Montículo 1: La estructura piramidal conocida como Montículo 1 fue construida en base a un núcleo de tierra compactada recubierto con rocas planas de río, que permanecen unidas por medio del uso de ostras quemadas o un encalado de concha de almeja como mortero y un recubrimiento final de estuco. La estructura presenta un conjunto de escalones que ascienden por su lado este. 

Los fragmentos de mural que sobrevivieron se hallaron sobre los muros y piso exteriores, lisos y recubiertos de estuco, de una superestructura de doble hilera. De las diecinueve capas de murales descubiertas en los extremos norte, mejor preservados, se dedujo que siete estaban asociadas con una primera etapa constructiva, mientras que las restantes doce correspondían a una segunda etapa. 

Vista del repellado de la cara posterior del nombrado en ese momento fragmento 56. Archivo Fotográfico de la Escuela Nacional de Restauración Conservación y Museografía, fotografía anónima, sin fecha.

La iconografía mural incluye distintos temas narrativos, entre ellos imágenes de campos de juego de pelota mesoamericanos con sus aprestos asociados de juego de pelota y sacrificios, procesiones de músicos, estandartes y portaestandartes, estructuras de templos, figuras sedentes y de pie luciendo plumajes elaborados, algunas escenas rituales fuertemente asociadas con el agua y la fecundidad, discos "solares", aves, peces, serpientes y figuras con colmillos. Se ha usado toda una variedad de tipos de figuras, estilos de vestimenta, adornos y colores que ayudan a distinguir estilos a través del tiempo o en algunos casos hasta la particular mano del artista.


Los murales del Montículo 1 de Las Higueras también incluyen una serie de tres escenas relacionadas con el juego de pelota en capas consecutivas de pintura. La última de las tres muestra actividades en el campo de juego que se centran en una pelota negra más bien grande, que rebota. En el extremo izquierdo, músicos que tocan trompetas largas, sonajas y un tambor, acompañan a los personajes principales. 


La segunda de las escenas de Las Higueras, que se muestra en el marco de una arquitectura estilizada del juego de pelota, representa una persona pequeña, sin cabeza, abrazada a una pelota con forma de calavera. La figura a la derecha sostiene la cabeza cercenada y la hoja sacrificial. En el marco de un campo de juego de arquitectura con volutas, un jugador que usa falda, yugo, palma, rodilleras y una pieza circular en la espalda se sienta sobre una pelota con forma de calavera. El jugador de pelota ha sido decapitado y nuevamente hay serpientes que surgen de su cuello. A su derecha vemos al verdugo sosteniendo la hoja sacrificial.

Maqueta de la reconstrucción museografía de Las Higueras del Museo de Antropología de Xalapa. Museo de Sitio de la Z. A de Las Higueras. Fotografía: A. J. Glez. Álvarez, 2013.
Arquitectura ....

Cabe destacar la arquitectura monumental y avanzada concepción urbanística de las ciudades.

Con la técnica del "embarro" , tan simple como las paredes de carrizo recubiertas de lodo y una fino revestimiento de cal, comenzaron a surgir las primeras ciudades totonacas. Sus habitaciones se techaban con palma tejida y se levantaban sobre tierra apisonada o endurecida con el fuego. La piedra tallada también era utilizada en algunas escaleras, pero para tener una referencia clara sobre las construcciones totonacas es importante saber que, en El Tajín, el único edificio de piedra de la ciudad estaba construido sobre sillares de arenisca de grano muy fino; la piedra estaba colocada formando dos muros verticales paralelos, dos plataformas de tierra apisonada que dejaban un estrecho corredor en el que se desarrollaba el juego de pelota. 

En el Tajín Chico, tanto los pórticos como los techos de los cuartos de los últimos edificios se cerraron con cubiertas de mortero de cal. La únicas fuentes de iluminación y ventilación eran las puertas, los cuartos de los totonacas no tenían ventanas.

Los lugares de mayor importancia en la arquitectura totonaca son El Tajín y Cempoala.

El Tajín
Escultura ....

La piedra y el barro son los materiales principales que utilizaron los totonacas para la realización de sus esculturas, yugos, hachas, palmas, candados y rieles, que constituyen un testimonio evidente en la destreza técnica y de la creatividad de sus maestros. 


Los yugos reciben este nombre por su forma en herradura, han sido interpretados como representaciones en piedra de los gruesos cinturones que formaban la principal protección de los jugadores de pelota. Muchos de estos yugos están decorados con bellas ornamentaciones, especialmente de animales, cuyos cuerpos se adaptan a la forma de la herradura, abierta o cerrada. Objetos parecidos, aunque lisos, se han encontrado en El Salvador y Guatemala. 


De igual modo, las hachas son representaciones de objetos rituales usados por los jugadores de pelota; se asemejan a la forma del filo de un hacha, redondeado por sus bordes, delgadas y convexas mayoritariamente, y así mismo decoradas con humanos o animales. 


Las palmas son las reproducciones en piedra de las pecheras protectoras que utilizaban los jugadores en el juego de pelota sujetas a sus gruesos cinturones o yugos, sus formas recuerdan vagamente a las de las hojas de palma; sus esculpidas decoraciones abarcan un amplio abanico de formas y motivos diferentes, muestran figuras geométricas, figuras humanas o partes del cuerpo humano, escenas de sacrificio, músicos, flechas, aves y reptiles. La piedra volcánica dura y quebradiza es también la elegida para la elaboración de estas representaciones, que miden 2,5 cm de alto, aunque las hay de dimensiones mucho mayores.


Estos tres elementos son motivos ornamentales que aparecen representados en los elaborados atavíos de los personajes en fustes de columnas y en los cuatro tableros del Juego de Pelota Sur de Tajín, y que debieron haber sido tallados entre los años 800 a 900 d. C. 

En el principal altar que se encontró en El Zapotal, se ve una escultura de arcilla
del dios de la muerte Mictantecutli
La escultura totonaca también se caracteriza por sus magníficos relieves decorativos de las divinidades de la lluvia y las aguas, a las que se ofrecían sacrificios humanos. Un elemento decorativo que se encontrará con frecuencia es la greca en cadena llamada "jícara humeante, o vaho de los dioses "Xicalli Coyutli.


Imagen de la izquierda ... Cihuateteo monumental que procede del Centro de Veracruz. La diosa está muerta, por lo que lleva los ojos cerrados. Porta su faldellín y una cabeza decapitada en una de sus manos. Imagen de la derecha ... Mictlantecuhtli totonaca ...El Señor del inframundo aquí representado lleva un gran tocado como único atavío.

Rosetón de Mictlantecuhtli

Religión ...

La religiosidad de los totonacas era politeísta, animista en un principio, compartía muchos puntos en común con las creencias religiosas de otros pueblos mesoamericanos. Adoraban a las fuerzas de la naturaleza, como Tláloc (lluvia), Chihuacoatl (viento), Xipe-Tótec (fertilidad), Xochipilli (flores), Mictlantecuhtli (señor de los muertos), Yacatecuhtli (señor de los mercaderes), y otros como Quetzalcóatl, Xochiquetzal, Xilonen, Huehuetéotl, muchos de ellos introducidos en la época de conquistas y sometimiento mexicas. Los rituales que ofrecían a sus dioses incluían danzas, música, pantomimas y juegos como el de la pelota.


La ceremonia ritual de los Voladores (llamado también juego del Volador ) es una ceremonia ritual que tiene sus raíces en la época prehispánica y actualmente asociada con la ciudad de Papantla, Veracruz. Se cree que se originó con los pueblos nahuas, huastecos y otomíes en el centro de México, y luego se extendió a la mayor parte de Mesoamérica. El ritual consiste en la danza y la escalada de un poste de 30 metros de los cuales cuatro de los cinco participantes luego se lanzan atados con cuerdas para descender hasta el suelo. El quinto se mantiene en la parte superior del poste, bailando y tocando la flauta y el tambor. Según el mito, el ritual fue creado para pedir a los dioses para poner fin a una grave sequía. Aunque el ritual no se originó con el pueblo totonaca, es hoy más fuertemente asociado con ellos, especialmente aquellos en los alrededores de Papantla, ya que la ceremonia se extinguió en la mayoría de las demás lugares. 


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