Támesis


Támesis es un municipio de Colombia, localizado en la subregión Suroeste del departamento de Antioquia. Las tierras de Támesis estaban pobladas antes de la llegada de los españoles por aborígenes chamíes.

En 1858 se fundó oficialmente el poblado. Pedro Orozco Ocampo y su esposa Rafaela Gómez Trujillo y los hermanos de éste, fundan a San Antonio de Támesis, en terrenos que habían comprado a otros colonos. Para entonces el municipio de Jericó (Antioquia) era la cabecera de este distrito, que finalmente se convertiría en parroquia en el año de 1865.

  • Petroglifos ...
El municipio de Támesis es conocido a nivel mundial por la cantidad de petroglifos que hay en su territorio; varios estudios se han realizado sobre estas inscripciones en piedra; por las encuestas realizadas en las veredas, se determinó que el área de dispersión de estas rocas contienen grabados, en especial en las veredas de Corozal, San Isidro, El Rayo, El Encanto, El Tabor, La Virgen, La Oculta, San Luis, Pescadero y el casco urbano entre otras. Los grabados que se pueden apreciar en las rocas son motivos geométricos, zoomorfos (animales), fitomorfos (plantas) y antropomorfos (figuras humanas) elaborados por grupos prehispánicos que habitaron la región; como referencia de este patrimonio cultural se tiene la investigación realizada como monografía de grado "los Petroglifos de Támesis", por los antropólogos Isabel Cristina Zapata Rendón y Alejandrino Tobón Tamayo, en la cual se hace un inventario de 38 rocas con grabados distribuidas en las veredas de El Rayo, El Encanto, San Isidro, San Luis y el casco urbano.


Algunos estudios ...

En 1885, se reporta la presencia de petroglifos en el Suroeste Antioqueño por el Doctor Manuel Uribe Ángel, quien en su texto: "Geografía General y Compendio Histórico del Estado de Antioquia en Colombia", describe y dibuja los petroglifos del Alto de los Micos en el Corregimiento de Venecia. Hace referencia a los petroglifos de Támesis así: "Se dice que hay en el distrito de Támesis grandes rocas con grabados que representan figuras humanas, obras atribuidas a los habitantes primitivos, pero están ya tan confusas que con dificultad pueden ser percibidas" (Uribe: 1885, 405).


En 1922, Juan Bautista Montoya y Florez, realiza un trabajo en el que presenta los petroglifos de La Hacienda Los Micos ubicada en el Municipio de Titiribí, donde registra una roca a la que llamó: "La Piedra del Indio", registrando en ella figuras geométricas yuxtapuestas las que interpretó como parte de un plano topográfico de templos subterráneos o grutas de adoración, interpretación similar se le dio a los petroglifos registrados en el Corregimiento de Bolombolo.


Emilio Robledo en 1923, edita un texto titulado" (estudio de piedras grabadas), en el cual presenta los petroglifos localizados en La Hacienda La Amalia, Municipio de Venecia (Suroeste Antioqueño), en las cuales predominan diseños geométricos, a los que les dio el uso de mostrario de objetos, los cuales se podrían fabricar en cerámica, oro ó tumbaga. En La Hacienda La Arabia, en este mismo Municipio, retoma el petroglifo citado por el Doctor Manuel Uribe Ángel en el Alto de los Micos; igualmente, se refiere a las piedras de La Pintada, localizadas en las riveras del Río Cauca, en las cuales predominan los diseños antropozoomorfos como iguanas, ranas y lagartos, a los cuales se les dio un significado de semidioses asociados a la humedad o sequía, un paso importante, y de alguna manera arriesgada, dado por Emilio Robledo, en lo relacionado con el estudio de los petroglifos fue presentar dos posibles dataciones para estos grabados: La piedra labrada o lascada pertenece al paleolítico y la piedra pulimentada pertenece al neolítico.


Alfredo Cook en 1936, hace referencia a los petroglifos de Venecia, a los que relaciona con las diferentes formas geológicas que presenta el Cerro de Tusa como la Silla del cacique, el Coloso del Cerro de Tusa, el ara o altar de los sacrificios; uno de estos petroglifos se ubica en la Quebrada La Arabia donde hay una figura en forma de rana la que se relaciona con un semidios asociado al agua y respecto a su elaboración anota que fue realizado con instrumentos de sílex los cuales se encuentran en la hoya del Río Cauca.


Es Gracialiano Arcila quien en 1956 realiza el primer estudio sobre el arte rupestre en el Municipio de Támesis, registrando 40 rocas grabadas en total, de las cuales presenta en su texto: "Estudio preliminar de la cultura rupestre en Antioquia — Támesis", 12 rocas a las que ubica geográficamente y describe los motivos de manera interpretativa; pensando en la integración de este estudio a los demás municipios del Suroeste, y retomando los ya mencionados por los anteriores autores, realiza varios trabajos arqueológicos y registros de petroglifos en los municipios de Valparaíso, Titiribí, Caramanta, Jericó, Pueblo Rico y Venecia. 


El análisis iconográfico de estos trabajos da pie para presentar la hipótesis de que los motivos geométricos y figuras estilizadas se presentan a medida que se separan del río hacia la montaña, en tanto que las figuras que expresan la realidad del motivo antropomorfo o zoomorfo se encuentran próximas al Río Cauca" (Arcila: 1969, 38); también concluye que las zonas geográficas de los municipios de Támesis y Venecia, separadas por el Río Cauca, pertenecieron a la misma influencia cultural y representan, posiblemente, con sus grabados deidades acuáticas protectoras de las cosechas y gestadoras de la fecundidad" (Ibid, 39).


En 1965, Luis Fernando Vélez hace un estudio sobre la cultura rupestre de los Titiribies, donde registra petroglifos en el Altiplano del Socolado, en la Hacienda Los Micos y en la finca Las Peñitas. Concluye en este trabajo que los petroglifos son descripciones de rutas para llegar a tesoros escondidos o a santuarios, siendo aporte más importante de éste estudio el apunte que hace sobre los instrumentos utilizados para la elaboración del petroglifo que fueron piedras duras cuarzos y pedernales, encontrados junto a las rocas y que son ajenas a la formación geológica de la región.


En 1998, los antropólogos Isabel Cristina Zapata y Alejandrino Tobón, presentan como trabajo de grado en antropología Los Petroglifos de Támesis", en el que se registraron 34 rocas grabadas con 304 motivos en total; estos petroglifos son contextualizados y ubicados geográficamente a los que se les hace una descripción de los elementos gráficos que los componen para identificar los más recurrentes y poder definir los elementos básicos para la elaboración de las figuras. 


Con el análisis estilístico se pudo determinar la existencia de tres representaciones básicas en este arte: la geométrica, la figurativa y la esquemática las cuales por su distribución geográfica muestran diferentes comportamientos, particularmente en la zona baja (vereda El Rayo) donde se evidencia la importancia por la expresión figurativa.


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