Mindfulness


¿Qué es el Mindfulness?  ... 
La Atención Consciente es una práctica en la que tomamos conciencia de las distintas facetas de nuestra experiencia en el momento presente. Podemos aprender a ser conscientes de cómo nos movemos, cómo nos sentimos, y cómo respondemos o reaccionamos ante cada momento de la vida. El Mindfulness incluso nos ayuda a ser más creativos, a poder juzgar y valorar las situaciones con mayor claridad, a aumentar la resistencia emocional y a disfrutar más de lo que se está haciendo.

Esta práctica de origen budista cuenta con más de 2.500 años de antigüedad, sin embargo en Occidente no apareció hasta hace unos treinta años para tratar problemas asociados al estrés, ansiedad, depresión y al dolor crónico, entre otros. 


Beneficios ... 

En nuestro entorno occidental, la práctica de Mindfulness está ganando seguidores con una progresión vertiginosa porque, no sólo es algo inherente a la naturaleza humana, sino que sirve para reducir la reactividad ante el estrés, así como los síntomas de ansiedad y depresión.

También incrementa la capacidad para regular el estado de ánimo, favoreciendo el afecto positivo. En síntesis, en el momento histórico actual, la práctica de mindfulness funciona como un antídoto ante el sinsentido que la vida moderna (o post-moderna) acaba por generar.

Y es que, está bien utilizar el "piloto automático" alguna vez, como en los desplazamientos diarios, pero si lo usamos con demasiada frecuencia, nos perdemos gran parte de la vida ... Comemos sin saborear, miramos algo hermoso sin verlo realmente o incluso conversamos con un ser querido sin estar presente en absoluto.

Lo que es evidente, es que el Mindfulness es una cualidad innata de la mente o más bien la capacidad intrínseca de la mente de estar presente y consciente en un momento determinado, en un momento en que cuerpo y mente se sincronizan totalmente en un instante de realidad presente.  Pero, en esta sociedad en el que vivimos cada vez estamos más "desconectados" de nosotros mismos, estamos tan pendientes de estar conectados en Facebook, Whatsapp, Skype y otras redes sociales que olvidamos lo verdaderamente importante: conectar con nosotros mismos. 

La atención, como otras cualidades de nuestra mente, también se entrena, porque es un músculo que cuando se usa se fortalece y cuando no, se atrofia. 


Cuánto tiempo debemos practicar el Mindfulness?

Los resultados, lógicamente, son progresivos y podemos, poco a poco, ir alcanzando cotas de mayor atención. Idealmente, el Mindfulness debería practicarse durante media hora al día, aunque se recomienda comenzar con sesiones más cortas, de no más de diez minutos, para ir aclimatando la mente a las nuevas sensaciones e ir construyendo poco a poco estados mentales de meditación. 


Dónde practicarlo ...

Hay que tratar de buscar un sitio libre de ruidos, con una temperatura entre 18 y 25º y en la que nos sintamos confortables. No hay que olvidarse de desactivar teléfonos, alarmas, aparatos electrónicos y todo tipo de ruidos y ondas que nos puedan molestar o interferir en la meditación.

En caso de que pongamos música de fondo, es importante que ésta sea relajante y con ciclos repetitivos para impedir que acapare nuestra percepción.

Algunas personas prefieren realizar la meditación en entornos abiertos, en su jardín o en un parque público. No es una mala decisión, pero es importante escoger un sitio que no sea muy concurrido y esté libre de ruidos y elementos distractores. El uso de ropa cómoda siempre será un elemento positivo de cara a la meditación, y se recomienda quitarse el calzado y todos los complementos que puedan oprimir el cuerpo.


La posición para el Mindfulness será, simplemente, sentarse cómodamente en el suelo; no necesariamente en la posición de loto, pero sí es básico que la postura deje la espalda en un ángulo recto para facilitar la respiración. Se puede emplear un cojín, una esterilla o una toalla para estar más cómodos. En el caso de que el cojín sea bastante grueso, será recomendable inclinar la zona pélvica hacia delante, sentándonos en el extremo.

Las vertebras deben permanecer en una posición recta, sujetando el peso del tórax, el cuello y la cabeza. Las piernas y los brazos deben permanecer relajados pero sin desestabilizar la línea de la columna. Por ejemplo, es una buena idea dejar caer los brazos apoyándolos encima de las caderas, o bien simplemente dejarlos colgando. Si la postura alcanzada nos genera tensión en algún área del cuerpo, será preciso reajustar la posición corporal.


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