Los Baños de Nezahualcóyotl


El sitio arqueológico Tetzcotzinco, mejor conocido con el nombre de los Baños de Nezahualcoyótl, se sitúa a 5 km. de la zona céntrica de Texcoco en la comunidad de San Nicolás Tlarnincas.


Los estudios técnicos realizados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH), señalan una cronología para la zona arqueológica que se remonta al periodo comprendido entre los años 1431 a 1521 d. C., época en que tuvo mayor auge la actividad constructiva de monumentos arqueológicos, particularmente durante el mandato del ilustre gobernador texcocano Nezahualcóyotl. 


Entre las obras que realizó Nezahualcóyotl, destacan las del cerro Tetzcotzingo por su armonía arquitectónica con los elementos de la naturaleza, las que en su conjunto manifiestan el desarrollo de la tecnología hidráulica y el culto a las divinidades del agua desarrollado por el pueblo texcocano, siendo relevante que la descripción más completa sobre estas obras fue realizada por el ilustre cronista Fernando de Alva Ixtlilxóchitl en su obra Historia de la Nación Chichimeca.


Según Bernal Díaz de Castillo, en aquella época, al llegar Hernán Cortés a Texcoco (siglo XVI), los españoles se aposentaron en este lugar que ya tenía ochenta años de haberse construido. El lugar fue mandado a hacer por el Rey Poeta Nezahualcóyotl, el más famoso monarca del México Antiguo.


La cronología para la zona se remonta al periodo comprendido entre los años 1431 a 1521 D.C., época en que tuvo mayor auge la construcción de monumentos arquitectónicos. Entre las obras que realizó Nezahualcóyotl, destacan las del Cerro Tetzcotzinco por su armonía arquitectónica con los elementos de la naturaleza, las que en su conjunto manifiestan el desarrollo de la tecnología hidráulica y el culto a las divinidades del agua desarrollado por el pueblo texcocano.


Los Baños de Nezahualcóyotl es una construcción monumental realizada en 1431. Posee pilas, escalinatas, canales y esculturas con un excelente tallado en piedra, complementado con obras de mampostería que reflejan la ingeniería aplicada a la construcción de un sistema hidráulico que abastecía de agua al sitio y a los pueblos cercanos a éste. Destacan El Baño de Xóchitl, El Baño del Rey y El Trono del Rey que combinan piedra y mampostería, además de El Baño de la Reina o El Baño de las Concubinas, donde hay una pila y una escalinata labrada en la roca. 


Estos canales fueron alimentados por un acueducto procedente de un manantial que nace en un cerro vecino. Es una verdadera obra de ingeniería hidráulica que, además de surtir el preciado líquido a las tinas, piletas, fuentes y jardines que estaban alrededor del cerro, llegaba incluso hasta los aposentos reales en el palacio de campo y a los estanques del bosque. El Tezcotzingo poseía el acueducto más largo del mundo prehispánico, (superior al de Coyoacán o Chapultepec en Tenochtitlán) con una longitud de 8 kms.


El Palacio del Rey Nezahualcóyotl es conocido más popularmente como Cerrito de los Melones. Son ruinas donde se vislumbra el esplendor y señorío de épocas pasadas. Poseía salas dedicadas a la música, la poesía y la astronomía, y contaba con aulas donde se reunían los sabios, senadores, sacerdotes y jueces, además de salas, recámaras y baños.


El jardín ... Este era el jardín botánico más importante de Mesoamérica, el cual poseía plantas propias del entorno y otras traídas de regiones distantes por Nezahualcoyótl debido a sus cualidades medicinales o simplemente para embellecerlo como fue el objetivo de los gigantescos ahuehuetes que lo decoraban.



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