Conjunto Arqueológico "Cerro del Castillo"


Medina Sidonia pertenece a la comarca gaditana de La Janda. Dista 40 Km. de la capital provincial, Cádiz. En el Cerro del Castillo, los fenicios levantaron una población bajo el nombre de su capital natal, Sidón. En el transcurso de las guerras púnicas, en el siglo III a.C., los romanos conquistaron los terrenos peninsulares que estaban en manos de los cartagineses, levantando un castellum sobre el mismo Cerro del Castillo. En torno al siglo I a.C. levantan una nueva ciudad romana, a la que Augusto concedió el estatus de colonia con derecho romano, denominándose Asido Caesarina Augusta.


En el espacio arqueológico de "las cloacas" se puede visitar una parte del entramado urbano de la ciudad. El conjunto arqueológico romano alberga restos de viviendas, una calle pavimentada y la cloaca que discurre por debajo de la misma, los sótanos de una gran edificación formada por bóvedas monumentales y otros dos tramos de cloacas, cuyas dimensiones permiten la visita del público. Medina Sidonia conserva 20 m. de galerías subterráneas cuya función sería la de alcantarillado durante la época romana. 

Estas construcciones hidráulicas, del siglo I d.C., muestran el alto grado de urbanización alcanzado por la Asido Caesarina. Sus muros estaban hechos de sillares de piedra arenisca y las bóvedas son de medio cañón corrido. El suelo estaba impermeabilizado por una capa formada por una mezcla de cerámica triturada y cal. Sobre todo este conjunto arquitectónico está ubicado el Museo Arqueológico de Medina Sidonia.


En 1997 se descubrió un tramo de la calzada romana. Esta vía, restaurada y musealizada, transcurre a unos cuatro metros de profundidad bajo la calle del Alamo. Fue construida con grandes losas de piedra. Se compone de dos aceras, y una calzada que tiene cinco metros de ancho, capaz de permitir el paso de dos vehículos a la vez. A lo largo de la línea central de la calle, por debajo del enlosado, se halla una cloaca de casi un metro de altura, que canalizaba las aguas de lluvias y las residuales de edificios y fuentes de la ciudad. Sobre las losas de una de las aceras se han encontrado grabados un par de tableros de juego, a los que eran muy aficionados tanto los niños como los adultos romanos. 


Tres fortificaciones superpuestas ...

Las actuaciones arqueológicas realizadas en este espacio indican la existencia de tres fortificaciones superpuestas temporalmente: Restos del castellum militar romano, Restos del alcázar árabe y Restos del castillo medieval.


Del Conjunto Histórico-Arqueológico existen una buena cantidad de vestigios materiales que retrotraen la presencia humana en la cumbre del cerro de la actual Medina Sidonia al Bronce Final, compuesto de diversas tipologías de cerámicas a mano que , por lo general, presentan una factura muy cuidada, junto a la que, en menor medida, encontramos piezas líticas pulimentadas (hachas-azuelas y manos de mortero) y talladas (diente de hoz); aunque muy escasos, asociados a éstos se encuentran en ocasiones otros restos cerámicos a torno con engobe rojo y fragmentos de ánforas, que dejan patente, todavía de manera testimonial, la presencia fenicio-púnica, tal como recoge la historiografía tradicional. Se entiende que en estos momentos, como ocurrirá en todos los períodos de ocupación de esta altura, la presencia indígena responde a motivos estratégico-defensivos y de control del vasto territorio que desde aquí se domina.


A lo largo de los siglos posteriores nos encontramos con la utilización de la cumbre del Cerro del Castillo como espacio destinado, especialmente, a la defensa de la ciudad, además de control del territorio dada su estratégica situación y altura, habiendo contado a lo largo de la historia con varios recintos fortificados, como deja entrever las fuentes documentales.

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