California, peligro de sufrir el temible "Big One"?

Terremoto de 1857 en California

Qué es exactamente "The Big One"?

Las ciudades del estado de California se preparan contra reloj para un terremoto de una magnitud superior a 8, con efectos potencialmente devastadores, que según diversos sismólogos puede producirse en cualquier momento.

Este temblor, conocido también como Gran Terremoto, tendría lugar en los próximos 30 años y sería consecuencia, según las previsiones, de la falla de San Andrés.

Con este último trabajo, los científicos quieren señalar que lo que puede ocurrir en la falla de San Andrés es “una amenaza real” también en otras fallas y que, en muchos casos, podría ser causa de tsunamis.

Los cálculos más conservadores apuntan a que, de producirse un temblor de magnitud 7,8 en la escala de Richter en la falla de San Andrés -que atraviesa de norte a sur esta región de la costa oeste de Estados Unidos- cerca de 2.000 personas morirían y habría más de 50.000 heridos.

Los daños materiales superarían los 200.000 millones de dólares. 
Más de 1.000 edificios viejos de Los Ángeles construidos con concreto podrían estar en riesgo de derrumbarse en caso de que ocurra un temblor importante. 
Los edificios, algunos de casi un siglo de antigüedad, están repartidos por toda la ciudad.

Se estima que el terremoto ocurra a lo largo de la falla de San Andrés, por lo que el epicentro se situaría cerca de Palm Spring y que desde ahí las ondas sísmicas se propagarían hacia el norte de California, afectando también al sur del estado. Así, se sentirá en San Diego, Oceanside, Los Ángeles y las regiones cercanas, afectando más a Los Ángeles donde las ondas quedarían atrapadas por las condiciones del suelo.

Terremoto de San Francisco de 1906

El precedente del terremoto de San Francisco de 1906 ...

El 18 de abril de 1906 un terremoto de una magnitud estimada de 7,8 sacudió la ciudad de San Francisco. La combinación de la intensidad del seísmo con los incendios originados por las roturas en las conducciones de gas, redujeron a cenizas gran parte de la urbe y acabaron con la vida de unas 3.000 personas.

El sismo marcó un antes y un después en el estudio de los mecanismos geológicos que desencadenan estos fenómenos naturales. Pero no sería hasta medio siglo después cuando la tectónica de placas quedaría plenamente aceptada en el ámbito científico. Con la teoría de expansión del fondo oceánico se venía a completar y profundizar la propuesta anterior de deriva continental.

Los últimos grandes sismos que sacudieron California fueron el de Northridge (6,7 grados), en 1994, que dejó 57 muertos en el área de Los Ángeles, y el de Loma Prieta (6,9 grados), que se cobró la vida de 67 personas en San Francisco en 1989.

Estos temblores llevaron a la introducción de cambios en los códigos de construcción y a que se reforzaran las estructuras de los edificios que albergan hospitales y escuelas, así como las de algunos puentes y autopistas.


La célebre falla de San Andrés ...

Lo que conocemos como falla de San Andrés es, realmente, un sistema compuesto por cuatro segmentos principales, además de otras doscientas fallas de carácter menor, pero consideradas potencialmente peligrosas por su ritmo de crecimiento en el tiempo geológico reciente, es decir, los últimos 10.000 años. Esta acumulación de fracturas sobre la corteza terrestre, se debe al encontrarse esta zona situada en el límite de deslizamiento de las grandes placas tectónicas del Pacífico y de América del Norte.

La falla de San Andrés es la más significativa y reconocible, dando nombre a todo el sistema. Recorre elestado de California de norte a sur a lo largo de 1.300 kilómetros, pero la combinación del complejo suma una longitud total de más de 2.400 kilómetros.


Las placas tectónicas del Pacífico y de América del Norte ...

Las placas tectónicas del Pacífico y de América del Norte son enormes masas de roca sólida de varios kilómetros de grosor, que flotan sobre un estrato de roca fundida -magma- del manto terrestre, de una forma similar a como los iceberg lo hacen sobre el agua del mar. En un proceso que dura millones de años y que está lejos de completarse, se acomodan de forma permanente generando un movimiento lento e imperceptible.

Debido a su deslizamiento horizontal las placas se denominan de tipo transformante. La del Pacífico empuja a la de Norteamérica, pero en su deriva, comprime el terreno a un ritmo de 5 centímetros anuales, generando unas tensiones que fragmentan el suelo y que son una auténtica pesadilla para todo tipo de construcciones e infraestructuras.

El resultado de esta actividad evidencia una llamativa consecuencia. La franja costera de California, que forman parte de la placa del Pacífico y está ubicada al oeste de la falla de San Andrés, se acerca año tras año a San Francisco, situada a su vez en la placa de Norteamérica y en el lado opuesto de la falla.

De la misma manera, el movimiento de la placa del Pacífico, unido a la propia actividad de la falla de San Andrés explica el desplazamiento que originó la formación de la península de Baja California. La península terminará separándose definitivamente del macizo continental, formando una isla y continuando su deriva norte hacia las costas de Alaska.


Actividad sísmica y ciclo de un seísmo ...

Toda esta actividad geológica hace que el suroeste de California y el noroeste de México se encuentren en una de las zonas sísmicas más activas de la Tierra.

Aunque los temblores son generalizados, normalmente no tienen graves consecuencias, pasando desapercibidos para las personas. Esto se debe a que la continua fricción de los bordes de las placas, libera la tensión acumulada en la parte superior de la corteza terrestre, por las regiones donde ofrecen una menor resistencia.

Por el contrario, donde no existe una liberación gradual de energía, la tensión se va acumulando -normalmente permanece bloqueada por debajo de la superficie -durante decenas o centenas de años, dando finalmente origen a los seísmos más violentos.


The Big One ... Un desastre sin precedentes

Además de causar más de 2.000 muertos y decenas de miles de heridos, un sismo de estas características afectaría gravemente las principales vías de comunicación de la zona, además de interrumpir el suministro de agua y electricidad.

A ello habría que sumar la destrucción de cientos de miles de edificios, muchos de ellos a causa de los incendios que se originarían por la rotura de las cañerías de gas y la caída de los postes eléctricos.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS por sus siglas en inglés), estima en 7,5 la magnitud más elevada que puede alcanzar un movimiento tectónico originado en la nueva falla. Sin embargo, la proximidad a Los Ángeles acrecentaría notoriamente la intensidad destructora.

Una simulación por ordenador en la que se proponía una ruptura a lo largo de la falla de Puente Hills de una magnitud de 7,5 daba como resultado la muerte de hasta 18.000 personas, mientras que otras 268.000 resultarían heridas. Muchas infraestructuras quedarían dañadas o destruidas, valorándose las pérdidas económicas en 25.000 millones de dólares. Cientos de miles de personas deberían abandonar sus viviendas por el riesgo de derrumbe, lo que conllevaría, en un primer momento, el colapso de los servicios de emergencia.

Ante una situación así, la gente debería de prepararse para ser capaces de valerse por sí mismos, ya que no habrá ni los recursos ni el personal suficientes, ya que se enfrentarían a un desastre como nunca antes visto. Por ello, lo mejor es pensar primero en lo fundamental para la supervivencia: agua potable, comida, aire limpio y calor.


Como todos sabemos, Los Ángeles se encuentra en la región de riesgo sísmico denominada Anillo de Fuego, que ha producido devastadores sismos en la zona del Pacífico, como el masivo terremoto y posterior tsunami en Japón en marzo del año pasado.

California sin duda tiene muchas posibilidades de sufrir un arrasador "Big One": grandes terremotos sacudieron la región del Anillo de Fuego en los últimos años, desde Japón, Indonesia y Nueva Zelanda hasta Chile y México, pero la costa oeste estadounidense se libró de todos.

Sin embargo la constante actividad sísmica en el mundo, ponen en alerta a todos los gobiernos del mundo, ya que de llegar el Big One seguido por una cadena de terremotos de igual magnitud, sería el desastre más grande que sufriría la humanidad.

Desde hace más de dos décadas los investigadores llevan un minucioso seguimiento de las zonas más activas en el mundo a la espera de lo que los geofísicos americanos han llamado The Big One, un sismo de magnitud 9.0 ..... No se puede descartar. No podemos saber cuándo, pero en algún momento se va a producir. Ni aquí, ni en Chile o China se puede hacer una predicción.

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