Elefantina


La isla de Elefantina, cuyo nombre egipcio Abu, se relaciona con la palabra "elefante" y "marfil", fue, probablemente, un centro del comercio del marfil desde época predinástica. La ciudad de Elefantina estuvo dominada por los templos del dios patrón local Jnum y sus asociadas Satis y Anukis. Jnum era el dios creador con cabeza de carnero de quien se creía controlaba el río Nilo desde una caverna bajo la isla de Bigga.



Historia ....

La región de Asuán fue una importante fuente de granito, cuyas canteras se encontraban a ambos lados del río. También se extraía la piedra de las pequeñas islas en el Nilo, lo cual bien podía servir tanto para proveer el mineral como para limpiar los canales del río, haciendo vía a través de la catarata.

A partir del Reino Antiguo, Asuán adquirió un rol importante en las defensas del país, como parte de la frontera sur y punto inicial de muchas expediciones militares y comerciales hacia Nubia. Algunas expediciones subían por el río comenzando desde la catarata, cerca de Shellal. Otras partían del desierto occidental, comenzando en la Roca de las Ofrendas (Gebel Tingar) y continuando por el río en la región de Tomas. Como resultado de la actividad minera y las expediciones militares y comerciales, se produjeron varios cientos de inscripciones en la roca en esta región.



Muchos de los templos del Imperio Nuevo fueron posteriormente reconstruidos o destruidos, pero a pesar de esto algunos de ellos han sobrevivido, permitiendo constatar la importancia militar, económica y religiosa mantenida por Asuán y Elefantina a lo largo de la historia del Antiguo Egipto. Posterior a la caída del Imperio Nuevo y el abandono del dominio cusita, Asuán volvió a ser guardiana de la frontera sur.



El cargo de virrey persistió hasta el Tercer Período Intermedio y quizás hasta el Período Tardío, aunque estuvo bajo la supervisión del profeta de Jnum. Aunque es poco probable que el dominio egipcio se extendiera más allá de Asuán, existen evidencias de cierto control administrativo y probablemente económico sobre la región norteña de la Baja Nubia.

Uno de los bloques de la barca sagrada de la diosa Hatshepsut


Centro religioso ....

La importancia religiosa de la región de Asuán aumentó considerablemente en los períodos posteriores con la expansión tolemaica del culto de la diosa Isis en la isla de Philae.

Con la conquista romana de Egipto se restableció la paz con el reino cusita de Meroe, estableciéndose la frontera en Hiera Sykaminos. Dos siglos de prosperidad continuaron a la paz.

Los templos de Filé continuaron su florecimiento en el siglo I y II d.n.e., pero los problemas del Imperio Romano y las notables incursiones de los blemios del desierto oriental forzaron a Diocleciano a abandonar la frontera en Asuán en el año 298. Cuando el edicto de Teodosio cerró los templos del imperio en 391, no ocurrió en Filé; sin embargo, intentos posteriores de cierre provocó un conflicto entre las autoridades romanas y nubias.

Un tratado con el general romano Maximino en el 453 permitió a los templos sobrevivir un poco más de modo que los blemios pudieran continuar realizando sus peregrinaciones anuales con la imagen de Isis para bendecir las cosechas en Nubia. Con las misiones cristianizantes del emperador Justiniano no pudieron sobrevivir los cultos paganos, convirtiéndose los templos en iglesia (535-538).



Evidencias arqueológicas ....

Algunos monumentos antiguos se conservan en Asuán en la actualidad. El más importante es el templo de Isis, que data de los reinados de Ptolomeo III y Ptolomeo IV, en el límite sur de la ciudad. En las cercanías se preservan restos de las murallas bizantinas, construidas con piedras de templos romanos. Un pequeño templo construido durante el reinado de Domiciano se encontró en 1921.

Elefantina ha sido el centro de excavaciones por muchos años, motivadas por el descubrimiento de un importante grupo de papiros aramaicos en la última década del siglo XIX. Una excavación del Museo de Berlín (1904-1907) rescató nuevo material del antiguo poblado aramaico, por lo que se conoce la existencia allí de una comunidad y templo judíos en la isla desde la primera ocupación persa.

Las excavaciones francesas entre 1907-1909 en el templo de Jnum descubrieron los enterramientos de carneros sagrados y el templo de Satis. Excavaciones posteriores del Departamento de Antigüedades Egipcio, conducidos por Labib Habachi, revelaron un complejo de templos dedicados al oficial local Heqa-ib, de la sexta dinastía.



Una de las más importantes estructuras asociadas al templo de Jnum es el nilómetro. Elefantina fue uno de los sitios principales de medición del nivel de las crecidas del río Nilo y de cálculo de las inundaciones. Fue allí donde el astrónomo griego Eratóstenes, durante el reinado de Ptolomeo III, hizo observaciones para calcular la circunferencia de la Tierra.



Algunos templos pequeños construidos por Tutmosis III y Amenhotep III fueron dibujados por las primeras expediciones egiptológicas, pero fueron destruidos posteriormente hacia el año 1820.

Existen varios lugares interesantes para visitar en la isla, como el Nilómetro, el Museo Elefantino y el Templo de Jnum. El Nilómentro fue construido en el periodo Romano y es posible que fuera construido sobre las ruinas de uno mas antiguo, pero se dejo de usar durante mucho tiempo y no fue reparado sino hasta el reinado de Ismail Pashá.


Templo de Satet

El dios Jnum, divinidad creadora en la cosmogonía de los primeros habitantes de la isla, fue considerado el dios regente junto con Satis (o Satet), una diosa guerrera y su hija Anuket, que representaba la fertilidad de las crecidas del Nilo. Esta triada divina permaneció vigente incluso durante el dominio grecolatino y hasta la llegada del Islam, al rededor del 642 d. C.



Los papiros de Elefantina ....

Los papiros de Elefantina es el nombre dado comúnmente al conjunto de archivos y documentos que pertenecieron a los miembros de las comunidades judías y arameas que habitaban en la isla de Elefantina (o Yeb) y en la ciudad de Siene (actual Asuán), en el Alto Egipto, entre 495 y 399 a. C.

Las primeras indicaciones de la existencia de esta comunidad fueron reveladas en los papiros adquiridos por Giovanni Belzoni. Otros textos, incluyendo ostracas y pergaminos, también fueron comprados a finales del siglo XIX. Entre los pergaminos de Elefantina destaca la existencia de un grupo de documentos gubernamentales del sátrapa persa Arsames. La excavación arqueológica de la isla comenzó en 1904, proporcionando varios archivos, cuyos textos revelaban fascinantes detalles de la vida cotidiana.

Los papiros están escritos en arameo, la lengua franca del Imperio Persa Aqueménida de los siglos V y IV a. C., del cual formaban parte Egipto y Palestina. Muchos de los individuos de origen judío y arameo que aparecen en los papiros pertenecían o estaban relacionados con la guarnición persa local. La comunidad judía poseía su propio templo a Yahveh, en la isla de Elefantina, situando junto a la capilla erigida antiguamente para culto al dios local Jnum.

Templo judío

Los guerreros judíos ...

Tras la cautividad babilónica, el conquistador persa Ciro autorizó el retorno a Jerusalén de los judíos, que también alcanzaron Egipto por razones que fueron más allá de las políticas. El país del Nilo gozaba de notables atractivos comerciales y culturales, atrayendo a emprendedores de todo tipo del Mediterráneo Oriental.

En Yeb, la isla nilótica que conocemos también como Elefantina, se estableció una comunidad judía antes de la conquista del persa Cambises en el 525 antes de Jesucristo. El lugar se emplazaba en un punto estratégico de la navegación por el gran río, marcando un cambio de régimen a considerar de cara a comerciar con los países africanos del Sur. En aquel límite del antiguo Egipto faraónico, donde imperaba el orden estatal, las canteras añadieron nuevos atractivos.

Allí los judíos alzaron un templo en honor a Yahveh. Gracias a una sumaria descripción conservada, en los papiros escritos en arameo, sabemos que su edificio disponía de columnas de piedra, cinco grandes puertas de piedra tallada con goznes de bronce y un techo de madera de cedro, vinculándose muy probablemente con la arquitectura arquitrabada de los egipcios, que obtenía de Fenicia materiales como la citada madera, que descendería hacia Yeb por aguas del Nilo.



Los judíos de Elefantina adoptaron los usos egipcios en relación a los perfumes, consumieron con gusto el vino popularizado por los fenicios y en el templo acumularon un valioso ajuar con copas de oro y plata de uso ceremonial.

Los conquistadores persas respetaron el templo judío de Yeb y sus fieles se integraron en el sistema militar de la frontera del imperio. Quizá los judíos ya tuvieran experiencia militar en este lugar avanzado de Egipto, no exento precisamente de riesgos.

A partir de aquel momento Yeb tuvo la consideración de fortaleza persa dependiente de otra, la de Syene, en la que residía la autoridad persa del frataraka.

Los soldados judíos del imperio persa residieron allí con sus familias, siendo retribuidos por sus servicios con granos, legumbres y plata. A Elefantina quizá acudieron judíos de otros puntos, así como soldados persas, medos, babilonios, caspios y jorasmios. Las relaciones entre ellos no parecen haber sido problemáticas, pero al final surgió el conflicto con los egipcios.

Los sacerdotes y los fieles egipcios se mostraron muy ofendidos por los sacrificios de carneros, muy reverenciados por ellos, en honor de Yahveh. Se quejaron a las autoridades persas de la zona, que ordenaron la destrucción del templo para congraciarse con los egipcios.


La conmoción entre los judíos fue considerable, digna de la destrucción del templo de Jerusalén salvando las distancias. Invocaron la ira de Yahveh para que los perros desenterraran los cadáveres de los que la ordenaron, sepultados a un uso distinto del tradicional egipcio. Se vistieron de saco y se abstuvieron de sus mujeres en señal de duelo.

Templo de Satet

Por todos los medios trataron de reconstruir el templo, obteniendo los permisos oportunos. Se dirigieron al sumo sacerdote de Jerusalén y a su círculo más conspicuo sin resultado. Los ruegos al gobernador de Judá y al de Samaria hacia el 406 antes de Jesucristo no surtieron un efecto más favorable. En el 399 antes de nuestra Era se interrumpen las referencias a Yeb, cuando aún no habrían alcanzado sus propósitos los fieles del templo de Yahveh.

No sería la primera vez que los judíos se arriesgaran en tierras fronterizas, tomando las armas en nombre de un señor en teoría protector y padeciendo posteriormente agravios religiosos. Su impopularidad entre algunos hacía más popular a la autoridad cuando se mostraba contraria a ellos. Los servidores de Darío II quisieron congraciarse con los egipcios en unos momentos de dificultades para la estabilidad imperial. En el 404 antes de Jesucristo serían expulsados del país del Nilo los persas. Situaciones muy similares se dieron en la frontera ibérica entre musulmanes y cristianos de los siglos XI al XIII, incidiendo en los lugares comunes habituales de pueblo deicida y usurero.

La misión arqueológica dirigida por Felix Arnold, del Deutsches Archäologisches Institut Kairo, ha descubierto en la isla de Elefantina un conjunto de cerca de 30 bloques que formaron parte de un edificio que se remonta al reinado de Hatshepsut (1498-1483 a. C.). En años anteriores ya habían sido descubiertos diversos bloques por un equipo de arqueólogos suizos, aunque hasta ahora no había sido posible identificarlos como originarios de Hatshepsut.

La peculiaridad del descubrimiento en Elefantina es que Hatshepsut aparece representada con rasgos femeninos, característica típica de sus primeros años de reinado. Esto indica que la construcción fue levantada antes de que adoptara su característica iconografía masculina. También se ha detectado que los relieves fueron retocados en tiempos de Tutmosis III para darles el aspecto de su padre, Tutmosis II; esposo de Hatshepsut. Los bloques, además, presentan señales claras de damnatio memoriae.



Esta construcción, según Arnold, era una capilla integrada por una sala rodeada de pilares que se utilizaba para albergar la barca sagrada durante las procesiones en honor del dios Jnum, de culto muy destacado en la zona. Pero la capilla fue completamente desmantelada en la antigüedad, reutilizándose los materiales en los cimientos de un nuevo templo construido durante en el reinado de Nectanebo II (360-343 a. C.), lugar donde ahora han sido descubiertos.

En un futuro parece factible la reconstrucción de la capilla, gracias a los numerosos bloques encontrados por los equipos suizo y alemán.

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