Necrópolis de Alcalar


Junto a la pequeña localidad de Alcalar, en el extremo sur de Portugal, fue identificado, en el último cuarto del siglo XIX, el más notable asentamiento calcolítico de un territorio delimitado al norte por la Sierra de Monchique y al sur por la Bahía de Lagos. Ahí se desarrolló a lo largo del Tercer milenio a.n.e. un aglomerado poblacional de grandes dimensiones. 


El asentamiento de Alcalar comprende un área de vivienda, conocido en la bibliografía como Poblado Calcolítico de Alcalar y cuyas ruinas se extienden sobre una superficie amesetada que destaca sobre los valles circundantes, y agrupamientos de templos funerarios monumentales con áreas ceremoniales conexas, construidos y utilizados a lo largo de varios siglos, entre el Neolítico final y los inicios de la Edad del Bronce: una «necrópolis megalítica» que, por el lado norte, configura una delimitación adicional del hábitat. 


El sitio alcanza, en su conjunto, una extensión superior a 20 hectáreas y, a lo largo de unos ocho siglos, constituyó el más destacado centro habitacional y político del Algarve occidental, nuclearizando la red de asentamiento neolítica preexistente.

El entorno territorial de este asentamiento fue objeto de estudio desde finales del siglo XIX hasta el presente. La concentración de edificios funerarios megalíticos en Alcalar, el tamaño de los túmulos y la singularidad de los objetos recuperados en su interior, sobre todo objetos manufacturados en cobre, láminas de oro decoradas, grandes cuchillos en caliza oolítica, grandes puntas de sílex de «tipo alcalarense», morteros de mármol … condujo a los diferentes autores a interrogarse acerca del origen de estas evidencias.


La Necrópolis está constituida originalmente por cerca de doce tumbas de pasillo, las cuales presentan una gran variedad de soluciones arquitectónicas y de técnicas de construcción, de la cámara puramente megalítica a la de falsa cúpula con nichos laterales. Del conjunto, el conocido como monumento número 7 es el que presenta un mejor estado de conservación. Se trata de un dolmen de tipo tholos con una única entrada en el centro de su fachada, rectilínea y orientada a naciente, y un corredor estrecho que conduce a la cámara de falsa cúpula.


En unos de esos nichos se encontró un individuo inhumado junto al que se hallaban cuchillos de sílex y de cobre. El descubrimiento de cuerpos enterrados en postura fetal ha permitido estudiar diferentes rituales de enterramiento. Los objetos hallados en las diferentes intervenciones arqueológicas están expuestos en el Museo Nacional de Arqueología, en Lisboa, y en el Museo Regional de Lagos.


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