Fuerte de Pessegueiro


La Isla del Pessegueiro, en frente de Porto Covo, es uno de los lugares más bonitos de la costa alentejana. Los especialistas creen que la ocupación de esta costa se remonta a los navegantes cartagineses, época anterior a la Segunda Guerra Púnica. Durante la época de ocupación romana de la Península Ibérica, la isla albergó un pequeño centro pesquero, según demuestran los vestigios de tanques de salazón, recientemente encontrados. 


En la época de la Dinastía Filipina, se proyectó ampliar ese fondeadero natural para evitar que los corsarios lo usasen como punto de apoyo en aquel trecho del litoral. Un fondo de rocas ligaría la isla del Pessegueiro con la línea costera. 


A partir de 1590, en el ámbito de ese proyecto, se inició la edificación del Fuerte de Santo Alberto, con la función de cruzar fuego con el “Forte de Nossa Senhora da Queimada”. Los trabajos en el proyecto del Pessegueiro fueron interrumpidos en 1598, ante la transferencia de su responsable para las obras del Fuerte de Vila Nova de Milfontes, quedando incompleto.


La isla del Pessegueiro adquirió fama como refugio de piratas. Una de las leyendas locales relata la llegada de piratas procedentes del norte de África, que a su llegada tan solo se encontraron con un ermitaño decidido a defender la capilla. Los piratas mataron al hombre, saquearon la capilla, quemaron de la imagen de la Virgen y se fueron. Los habitantes de Porto Covo, que buscaron la imagen por toda la isla, la encontraron intacta y la colocaron en otra ermita, que pasaría a ser conocida como “Capela de Nossa Senhora Queimada”.


El fuerte de Pessegueiro fue mandado construir por Felipe III en 1603. La fortificación no resistió a las devastaciones de los piratas ni a los ataques castellanos durante la Guerra de la Restauración. A finales del siglo XVII, en el reinado de Pedro II, se erigió un nuevo fuerte que actualmente está siendo rehabilitado.


El Fuerte de Santo Alberto en la isla del Pessegueiro presenta planta poligonal cuadrangular, con baluartes en los vértices. Las casamatas se encuentran en la parte céntrica de la estructura, y en el extremo opuesto a la entrada, la capilla o ermida de Santo Alberto.


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