Cultura Keros-Siros


Entre el 3000 y el 1000 a.C., en el mar Egeo florecieron tres grandes culturas de la Edad del Bronce: la cicládica, la minoica y la micénica.

Hoy vamos a centrarnos en la cultura cicládica ....

Las Cícladas en su conjunto son una serie de islas de pequeño tamaño que encuentran situadas entre las Espóradas y Creta, que toman su nombre por la disposición en círculo, en torno a Delos, de su archipiélago: kyklos, en griego, caracterizadas por poseer unas costas inhóspitas y playas aptas para los barcos de la Edad de Bronce. Era una tierra rica, cultivable, que proporcionó numerosos recursos agrícolas, pesca, rebaños de ovejas, cerdos y cabras, en ellas se desarrolló el comercio, debido a su situación geográfica y sobre todo se perfeccionó el trabajo de la piedra (la obsidiana de Melos y los mármoles de Paros y Naxos) así como una cierta riqueza en metales.


Desde el 3000 a. C. comienza a recibir influencias desde Asia Menor, Creta y Grecia continental, pero desarrolla una serie de rasgos propios que hace que se le llame cultura cicládica.

Se conocen pocos asentamientos de esta cultura, pero se sabe que en el período Cicládico Medio sufre un decaimiento, pero la obsidiana de Melos y el mármol de Paros nunca dejaron de ser exportados. 


Cronología ....

1. FASE GROTTA-PELOS ... 3100/3000-2650 a.C.

2. FASE KEROS-SYROS ... 2650-2450/2400 a.C.

3. "GRUPO KASTRI"  ... 2450/2400-2200/2150 a.C.

4. FASE FILAKOPI  ... 2050/2000-1900/1850 a.C.


- Cicládico Antiguo ...

El llamado Cicládico Antiguo, el Bronce Antiguo del Egeo, que ocupó más o menos el tercer milenio antes de nuestra era, es el período de esplendor de la cultura cicládica.

En muchas de las Cícladas se han encontrado asentamientos de este período. La excavación de algunas necrópolis y poblados ha permitido la recuperación de abundantes muestras de la producción cicládica. Entre ellas destacan las piezas metálicas: armas de bronce (puñales y hachas); orfebrería tanto en oro como en plata (diademas, brazaletes, collares y cuencos repujados); y objetos en plomo (barcos sencillos en miniatura, a modo de exvotos).


Cerámica ...

Una de las formas típicamente cicládica es el kernos, vasija con una serie de pequeños recipientes unidos a un pie común y con varios formatos. Los kérnoi son interpretados como vasijas rituales para las libaciones.


Pero las piezas cerámicas más conocidas de este período son unos pequeños objetos, de función desconocida, sobre los que se han formulado numerosas hipótesis, y que probablemente eran tapaderas, denominados “sartenes” de Siros, por la isla donde fueron encontrados.

La cara exterior se halla decorada con múltiples temas: espirales enlazadas de tradición neolítica, soles radiados, círculos de líneas onduladas y los barcos, sin velas y movidos a fuerza de muchos remos, con un extremo elevado y rematado por la figura de un pez. La función de las sartenes ha sido muy controvertida: unos las consideran insignias procesionales; otros, discos solares, por la simbología de los motivos incisos en ellas.


Otras formas cerámicas de las Cícladas son unas botellas de cuello cónico, con un acabado de tipo metálico, además de ciertas piezas en forma de animales, askoi, entre los que sobresale un ejemplar procedente de Thera (Santorini), un erizo sentado que sostiene una vasija.

Destacan, sin embargo, aquellas obras realizadas con el excelente y cristalino mármol que se obtenía en varias islas, especialmente en Paros.

Además de cuentas de collar con formas diversas, el mármol se empleó para fabricar recipientes de todo tipo, algunos con formas de animales, y unas enigmáticas figurillas de mármol, de forma muy esquemática.


Se trata de representaciones abstractas de figuras humanas, casi siempre femeninas, y de dimensiones reducidas -desde unos centímetros hasta el medio metro-, salvo un par de excepciones que llegan casi al tamaño natural. Todas ellas están desnudas y apenas aparecen marcados los órganos sexuales salvo por alguna que otra incisión. Las formas son siempre de perfiles redondeados y con una fuerte tendencia al esquematismo, en parte debido a la técnica de trabajo con que se elaboraban: ésta consistía en “limar” los bloques de mármol con piedra de esmeril, una piedra dura y angulosa que se obtenía en la isla de Naxos. Ello, unido al esquematismo propio de la tradición escultórica del Egeo, que se remonta al Neolítico, produjo unas figuras muy características, de superficie lisa y modelado suave, sobre el que en ocasiones se pintaban algunos rasgos tales como los ojos o la boca.


Los estudiosos de la escultura cicládica la han clasificado en grupos estilísticos, denominados con los nombres de los principales lugares de hallazgo y por sus características. La serie de figuras esquemáticas, recortadas en delgadas láminas de mármol, se designa como “tipo de caja de violín”, que perduró a lo largo de todo el tercer milenio. Las figuras denominadas de “tipo realista” o también “de brazos cruzados”, se dividen, a su vez, en grupos, según la evolución de algunos elementos como la forma de la cabeza, la manera de grabar los detalles o de hacer el perfil de la figura. Otras figurillas representan a músicos, destacando el arpista y el flautista (tañedor del doble aulós), ambos de Keros. Algunas son figuras masculinas que representan guerreros portando una banda y un puñal en la cintura.


Con las piernas dobladas y los pies extendidos, estas figuras no se sostenían de pie, salvo la excepción de los mencionados músicos) o aquella del hombre sentado que ofrece un brindis (el bebedor de Siros). Estas esculturas se depositaban acostadas, y han sido encontradas en su mayor parte dentro de las tumbas, formando parte del ajuar funerario.

Muchos han mantenido que estas figuras femeninas son el símbolo de la Gran Diosa Madre, diosa de la fertilidad y protectora de los muertos. Pero se trata de una hipótesis improbable, porque, aunque en menor medida, también se encuentran estatuas masculinas.


Otros autores prefieren ver en estas figuras unos amuletos para la protección de los muertos, a los que acompañaban en el otro mundo, a modo de sustitutos de sacrificios humanos; o bien como imágenes de portadores del alma de los difuntos en el otro mundo.

Al desconocimiento de su función se une el misterio de su final. Pues, a pesar de su expansión se conocen ejemplares no sólo en las Cícladas, sino también en Creta, Grecia continental y las costas de Asia Menor o de Palestina-, su fabricación apenas sobrevivió al paso del Bronce Antiguo al Bronce Medio, hacia el cambio del tercer milenio antes de nuestra era, cuando la cultura minoica sustituyó a la cultura cicládica en el dominio del mar Egeo.


El Cicládico Medio y Reciente....

¿Piratas, amenaza cretense, corrientes migratorias? No sabemos cuál de estos elementos han contribuido a provocar el cambio que se produjo en las islas en el Cicládico Medio y Reciente.

Sin embargo, conocemos los testimonios materiales de aquellos cambios, gracias a las manufacturas artísticas sacadas a la luz por la arqueología. En la producción cerámica, comienzan a aparecer vasos de importación cretense y continental.

Está atestiguada la penetración cretense en el comercio de las islas al nordeste de las Cícladas. La influencia minoica en las islas afecta incluso a los ritos religiosos, el arte parietal y la escritura.

Acabada su autonomía económico-política, también estas islas se integraron en la historia más general del Egeo: primero pasaron a la órbita de la cultura minoica y, después, a la micénica.


Las ciudades de los muertos ...

A excepción de la isla de Siros, las tumbas cicládicas son del tipo de cista. Se excavan a poca profundidad en las pendientes de las colinas, a veces hasta la orilla del mar y tienen forma trapezoidal, con los lados revestidos de piedras planas. La cobertura es también de piedras sin tallar, mientras que el piso es de piedra, guijarros o sencillamente tierra apisonada. Sus dimensiones son reducidas. No más 1,20 m de longitud.

Otra característica es que abundan las tumbas múltiples, probablemente de miembros de una misma familia, en las que se superponen las sepulturas.

Las tumbas de Siros son muy diferentes. Se trata de pequeñas tumbas con cámara, con paredes de piedra en seco cuyas hiladas van aproximándose hacia el interior hasta formar una falsa bóveda, que en su parte superior se cierra con una gran lastra cuyo peso da solidez al conjunto. Como detalle curioso hay que observar que estas tumbas tiene una abertura que comunica con el exterior y cuya función apenas podemos imaginar. Sus dimensiones no permiten el paso de un cuerpo. Posiblemente se destinaba a ciertos ritos funerarios.

A propósito de tales ritos recordemos que en las tumbas de cista el cuerpo del difunto, o los cuerpos cuando eran varios, se disponía recostado sobre el lado derecho, las rodillas dobladas hacia el pecho y el antebrazo llevado hacia la cabeza. De ahí las reducidas dimensiones del enterramiento.


Prácticas religiosas .... 

La escasez de hallazgos arqueológicos hace que sepamos muy poco de las prácticas religiosas de los pueblos cicládicos. Mientras que en Creta se han encontrado numerosos lugares de culto, en las Cícladas tan solo conocemos uno. En el puerto de Minoa, en la isla de Amorgos, bajo una gran peña, se han hallado fragmentos de cerámica y algunos vasos enteros. Parece que en tiempos remotos existió allí un gruta o quebrada.Cerca, en otra quebrada, se han hallado también muchos restos cerámicos. Las excavaciones dirigidas por Tsountas en esta misma zona revelaron la existencia de fosas semejantes repletas de añicos. En una de ellas el mismo arqueólogo descubrió, además, cierto número de vasos más o menos completos, alguna pieza en forma de huso y trozos de obsidiana. Muchos vasos contenían astillas de hueso, a menudo ennegrecidas y calcinadas, dientes de oveja, cabra o buey.


El descubrimiento de estos depósitos de vasos bajo las rocas sugieren que nos hallamos ante un lugar sagrado al aire libre. Tal vez se trate de uno de aquellos lugares sagrados, en los que durante las ceremonias de ofrenda se encendían grandes hogueras. Tras una invocación mágica se arrojaban a ellas los animales inmolados, quizás vivos aún. Y luego cuando el fuego comenzaba a languidecer, se lanzaban objetos votivos. Las cenizas, mezcladas con los huesos y los exvotos, eran depositados finalmente en la quebrada de modo que quedaran en estrecho contacto con la roca, la que a su vez no era sino una parte del cuerpo de la Diosa Gran Madre, la divinidad más importante de los pueblos cicládicos.


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