Tenayuca


La zona arqueológica de Tenayuca, primera capital de los chichimecas en la cuenca de México, se ubica en el municipio de Tlalnepantla de Baz, a 10 kilómetros al noroeste de la Ciudad de México.

Se estima que la ciudad de Tenayuca, situada al pie del cerro del Tenayo, en la Sierra de Guadalupe, fue fundada en el posclásico, a finales del siglo XII y principios del siglo XIII, por el líder chichimeca Xólotl, con lo cual esta tribu tuvo su primera capital en la cuenca o Valle de México. El grupo chichimeca expandió sus dominios a otros asentamientos, hasta formar su chichimecatlalli. Tenayuca fue el principal lugar de poder político, hasta que el tlatoani Quinatzin trasladó el reino a Texcoco.


El nombre de este pequeño poblado, que en náhuatl significa “lugar amurallado”, se caracteriza por tener calles empedradas y está construido sobre una extensa zona arqueológica con vestigios de cultura teotihuacana y chichimeca, así como acolhua y mexica.

La zona arqueológica cuenta con un museo de sitio llamado Xólotl, en el que se exhiben más de 100 piezas arqueológicas representativas del lugar, como vasijas trípodes, figurillas antropomorfas y algunos monolitos de piedra. 


Pirámide de Tenayuca ....

La importancia de la pirámide de Tenayuca radica en un hecho trascendental para la cultura mexicana: presenta los elementos que se conocen como el estilo azteca de construcción. Sus medidas la presentan como una pirámide de regular tamaño: se alza en una plataforma de 60 cm. y con 68 mts. en los lados oriente y poniente y 76 mts. en los lados norte a sur. 


El primer elemento que hemos de mencionar se encuentra en la plataforma, con serpientes hechas de piedra y mezcla de cal, con sus cabezas proyectadas fuera de la propia plataforma. Con ello llegan a formar una especie de muro llamado Coatepantli o Coatenamitl, que quiere decir precisamente, muralla de serpientes. Con estas serpientes en la saliente de la escalera, la pirámide toma una forma de cuadrado perfecto.


Por el lado poniente se encuentra la escalinata, la cual está limitada por dos anchas alfardas; además una doble alfarda en el centro divide en dos la escalinata, lo cual constituye, junto con el doble templo de la parte superior, el segundo elemento clásico de la arquitectura mexica. En efecto, en la parte superior y cargados a la parte posterior, se encontraban dos templos, a los cuales se entraba a través de una puerta central, a la manera del Templo Mayor de México. Su techo era de madera, con un grueso aplanado de cal; su decoración interior era con piedras que asemejaban clavos, o bien cráneos humanos empotrados en el mismo aplanado.

El tercer elemento típico azteca son las superposiciones de las pirámides, una cubriendo a la anterior, con ciclos comprobados de 52 años. 


Tenayuca demuestra esta costumbre, siendo "el único caso comprobado en que cada una de las principales etapas de superposición coincide con el final de un ciclo de 52 años y su correspondiente celebración de un fuego nuevo".

Así pues, cada 52 años la estructura anterior se cubriría con piedras y tierra, y esto servía como base de la nueva construcción, más grande y hermosa que la anterior. El Fuego Nuevo no era un rito más: era una ceremonia tan importante de acuerdo al Códice Borbónico que la llevaban a cabo cuatro altos sacerdotes quienes encendían un atado de leña con el fuego que estaba en el centro del Templo. Así comenzaban una época nueva, una luz renovada que alumbraba los destinos de los hombres.


Durante las excavaciones, han quedado al descubierto parte de las antiguas estructuras. La penúltima fue la más notable y a ella se debe lo que hoy constituye el mayor interés de la pirámide: la muralla de serpientes que protege el templo en tres de sus caras, además de las cabezas serpentinas que se hallan en la fachada a ambos lados de la doble escalinata. Son en total 138 serpientes de fauces abiertas y cuerpos ondulantes, hechas de mampostería y colocadas sobre un muro de poca altura. Además, el edificio muestra varios signos o petroglifos, principalmente en la escalinata del lado poniente, con diferentes significados y otros que representan fechas. 


En los costados de la edificación se pueden observar diversas plataformas de menor tamaño, llamadas tzompantlis, donde colocaban los cráneos de sus víctimas, así como unas serpientes enrolladas nombradas xiuhcóatl (serpientes de fuego).

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