El dios Glycon


El culto se originó probablemente en Macedonia ... Los macedonios creían que las serpientes tenían poderes mágicos relacionados con la fertilidad y tenían una rica mitología sobre el tema, por ejemplo la historia de la inseminación de Olimpia por Zeus disfrazado de serpiente.

El culto del dios-serpiente Glykon fue creado a mediados del siglo II d.C. por el profeta griego Alejandro de Abonuteico, en el Ponto, actual Inebolu,Turquía, en la provincia de Kastamonu , en la región del Mar Negro, Está a 590 km (367 mi) de Estambul por carretera. Fue fundada como colonia de Mileto. 
Alejandro se autoproclamó profeta de su dios serpiente Glycon (o Glykon).

Facilmente logró reunir muchos fieles a los que emitió oráculos, con respuestas dadas por escrito e interpretadas por exégetas. Por cada oráculo se cobraba un dracma y dos óbolos y llegó a hacerse inmensamente rico.

De acuerdo con la mitología del culto, la serpiente apareció después de que Alejandro hubiese presagiado la venida de una nueva encarnación de Asclepio.

Cuando la gente se reunía por la noche en el mercado de Abonuteicos, cuando se suponía que tenía lugar la encarnación, Alejandro hacía aparecer un huevo de oca y lo abría, revelando la presencia del dios en su interior.

Hacia 160, el culto de Glycon se había difundido indudablemente más allá del ámbito egeo. Una inscripción de Antioquía de esa fecha registra un dicho, "Glycon nos protege de la peste", que es consistente con la descripción que tenemos de Luciano. También en ese año el gobernador de Asia, Publius Mummius Sisenna Rutilianus, se declaró protector del oráculo de Glycon. Más tarde el gobernador se casaría con la hija de Alejandro. De acuerdo con Luciano, otro gobernador romano, de Capadocia, fue guiado por el oráculo de Glycon a su muerte en Armenia, e incluso el mismo Emperador no fue inmune al culto: Marco Aurelio solicitó profecías de Alejandro y su dios-serpiente.


Al tiempo, Abonutichus, que era una pequeño pueblo de pescadores antes de la llegada del culto, se convirtió en una importante ciudad y aceptó otro nombre, Ionópolis. Se desconoce qué papel desempeñó la popularidad de Glycon en el auge de la ciudad.

Enseguida, el culto de Glycon fue extendiéndose en la vasta área entre el Danubio y el Éufrates. Empezando tardíamente en el reinado de Antonino Pío y continuando en el siglo tercero, las monedas romanas oficiales fueron acuñadas en honor de Glycon, lo que atestigua su popularidad. Aunque el culto perdió gradualmente seguidores tras la muerte de su líder hacia el año 170, perduró por lo menos unos cien años más, incorporándose a Alejandro en su mitología como nieto de Asclepio. Algunas evidencias indican que el culto aún existía en el siglo IV.

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