Ciudad subterránea de Nevşehir


Además de las exóticas formaciones de roca en forma de cono conocidas como las Chimeneas de hadas, los valles profundos de Capadocia y las laderas salpicadas de cuevas, casas, tumbas y templos antiguos, Turquía también es famosa por sus inmensas ciudades subterráneas. 

La provincia de Nevsehir es ya famosa por otra ciudad subterránea, Derinkuyu, donde se calcula que un día residieron unas 20.000 personas. Cuenta con once niveles de profundidad, 600 entradas y numerosos túneles que la conectan con el exterior, así como lugares para dormir, establos para el ganado, pozos, tanques de agua, cocinas, canales de ventilación, salas comunales, baños y tumbas.

Derinkuyu
Pero parece ser que hay una ciudad subterránea aún más grande .... No sólo es la más grande de la región, sino que podría ser la ciudad subterránea más grande del mundo.

La ciudad subterránea descubierta en las entrañas de Nevşehir, en Turquía, todavía sigue siendo un misterio. La vetusta urbe, de unos 5000 años de antigüedad, tiene al menos siete kilómetros de túneles, lugares de culto y galerías de escape, que forman una especie de panal debajo de la superficie. 

Nevşehir
En la actualidad, los investigadores están empleando equipos de alta tecnología, como el georradar, para detectar la ubicación exacta de las cámaras y de los múltiples pasadizos de la profunda urbe, con la finalidad de excavar sus viviendas y desentrañar los secretos que se esconden en su interior.

Durante siglos, la situación geográfica de Capadocia la ha convertido en una verdadera encrucijada de rutas comerciales y en una zona de continuas invasiones, ya desde los tiempos de los hititas. Los autóctonos no tuvieron más remedio que, a lo largo de la historia, construir múltiples refugios subterráneos en los que esconderse, como son los casos de las profundas ciudades de Kaymakli y Derinkuyu, donde se podía dar acogida a poblaciones enteras y subsistir durante un período prolongado sin el riesgo de salir a la superficie.

Estas ciudades subterráneas, que contaban con varios niveles, estaban dotadas de respiraderos, caballerizas, zonas de culto, panaderías, baños, pozos de agua y todo lo necesario para dar acogida hasta a veinte mil habitantes. Se ha llegado a encontrar incluso tumbas, lo que convertía a estas grutas en lugares para la vida y para la muerte.

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