Sahasralinga



En la India, tierra de dioses, quizás el dios más adorado y el más ligado a la religión primitiva de esa región es Shiva. En Uttarakhand corre un río llamado Shalmala donde se han labrado las piedras creando figuras asociadas a Shiva, por lo cual se conoce como el santuario Sahasralinga o de los mil lingams (mil piedras, signos o pilares). Se dice que estas esculturas fueron construidas por el rey de Sirsi, Sadashivaraya (1678-1718).


Las rocas del río se tallaron creando lingams, en honor a Shiva, pero también hay otras figuras, especialmente representaciones animales como vacas y bueyes. También hay numerosas escrituras en sánscrito y flores de loto. Si el nivel del agua no es muy alto (Noviembre a Marzo), pueden verse, resultando especialmente destacable el día de Mahashivaratri, cuando el río se llena de peregrinos que se bañan en sus aguas... Y es que ese día surgen las mil protuberancias de Shiva, la primera forma del universo, el polo, el falo, el fuego, la línea sobre el círculo de yoni, la eterna unión de los amantes cósmicos en la danza de ilusión de la materia, Shiva y Shakti. 



Simbolismo ...

En el marco de la religión hinduista, un lingam es una representación simbólica del dios Shivá, utilizado para su culto en los templos. El origen y la interpretación del lingam es un tema de intenso debate.

El lingam sería un símbolo del falo (más en su sentido de energía masculina que de pene). El lingam es a menudo representado junto con el ioni, un símbolo de la vulva y de la energía femenina. La unión de ambos representa «la indivisible unidad en la dualidad de lo masculino y lo femenino, un espacio pasivo y un tiempo activo desde los cuales se origina toda vida».

El antropólogo John Christopher Fuller señala que aunque la mayoría de los ídolos esculpidos (murtis) son antropomórficos, el anicónico shiva lingam es una excepción importante. Algunos creen que el culto al lingam era una característica de las religiones indígenas de la India.


El lingam representa también el pilar stambha, sin principio ni fin, que sugiere la naturaleza infinita de Shivá.

Existe un himno en el Átharva vedá (I milenio a. C.) que alaba a una columna sagrada. Este podría ser un posible origen del culto al lingam.

Algunos asocian el shiva lingam con este yupa-stambha, el poste de sacrificio. En ese himno se encuentra una descripción del stambha sin principio ni fin, y se explica que dicho stambha está puesto en lugar del eterno Brahman. 


Después, el fuego del iagñá , el humo, las cenizas y las llamas, la planta de soma y el buey que se utiliza para llevar en la espalda la leña para el sacrificio dio lugar a las concepciones de la luminosidad del cuerpo de Shiva, el color leonado de su cabello enmarañado, su garganta azul, montado sobre su toro. Con el tiempo, este iupa-stambha podría haber dado lugar al shiva linga.

En el Lingam puraná el mismo himno se amplía en forma de cuentos, destinados a establecer la gloria del gran stambha y la naturaleza suprema de Mahadeva (‘el gran dios’, Shivá).

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