Las vibraciones, ¿pueden alterar nuestras vidas?


Hace unos años, el Dr. Maseru Emoto, se hizo famoso en todo el mundo por sus fotografías de cristales de agua sometidos a diferentes influencias de palabras, música, imágenes y pensamientos.

El Dr. Maseru Emoto, demostró que cuando sometemos el agua a vibraciones como el sonido de música clásica o a la influencia de palabras positivas se transforman, adoptando bellas formas simétricas.

Por el contrario, si reciben vibraciones de música estridente y violenta o la influencia de palabras negativas sus moléculas cambian y se tornan incompletas y sin formas.


Pero, por qué sucede ésto?

La música es vibración pura y el agua es capaz de recibir y transmitir esa información. En su día, Maseru pensó que la estructura del agua tenía que ser distinta antes y después de escuchar música ... y encontró que en cada caso el agua reacciona de manera diferente.

De hecho, cada uno de los movimientos de "Las cuatro estaciones" de Vivaldi, transmite una información diferente que hace cristalizar al agua de manera también diferente ... pero siempre armoniosa. Lo mismo ocurre con Beethoven, Mozart, Bach... y muchas piezas de música folclórica y canciones compuestas con fines relajantes.

Sin embargo, en las muestras obtenidas tras someter el agua a piezas musicales tipo "Heavy Metal", aparecen imágenes desarmónicas que parecieran tener que ver con lo demoníaco y por eso no cristalizan.

El cristal nos enseña que esas cosas negativas no son buenas para la vida. Y no sólo pasa con la música, también las fotos transmiten vibración. Los dibujos de Miguel Ángel transmiten vibraciones y nosotros las disfrutamos. Tienen como un sentimiento de sanación. Todas las buenas artes tienen la propiedad de sanar.


Resumiendo ...

Fotografiando los cristales de hielo que producía el agua llegó a la conclusión de que el agua tiene vida y responde en su propio código a las emociones humanas.

Maseru Emoto afirmó en una entrevista que después de sus estudios con fotografías de cristales de agua, obtuvo la respuesta de que “el agua es un espejo de nuestra alma”, como dice un antiguo refrán japonés. Eso significa que el espíritu del agua es el alma y el corazón de aquél que contacta con él.

“El agua no sólo almacena información sino que también almacena sentimientos y conciencia, reacciona ante cualquier estímulo”


¿Hay algo que podamos hacer con el agua para mejorar la salud?

Según Maseru, podríamos hacerlo de este modo:

Colocar dentro del congelador una botella llena de agua con las palabras AMOR y GRACIAS escritas en una etiqueta mirando hacia el interior de la botella. Sólo hay que dejarla un día allí y luego ingerirla.

Ahora bien, si lo que queremos es ayudar a curarse a alguien debemos hablar en pasado y enviar energía positiva al agua de la botella. Por ejemplo, diciendo "Agradezco haber curado a... (se dice el nombre de la persona) de... (menciónese la enfermedad)." Por supuesto, desde el corazón. Y luego se le hace llegar la botella para que la beba. Obviamente si es uno mismo el que está enfermo su energía y sus cristales no estarán bien por lo que es necesario que sea otra persona sana la que trabaje sobre nuestra agua.


Actualmente existen muchos estudios que verifican los beneficios de la voz en el campo energético, como la cimática ...

La ciencia de la cimática demuestra de forma visual el modo en que el sonido configura la materia. La cimática consiste en el estudio del fenómeno de las ondas, y fue descubierto en la década de los 60s por el científico suizo, Dr. Hans Jenny.

Sus experimentos demostraron que, si se colocan polvos finos, arena y virutas de acero sobre una lámina de metal y se les aplica una vibración de ondas acústicas, dichas partículas se organizaban formando patrones concretos. Las diferentes sustancias se concentran en los senos o depresiones de las ondas acústicas, destacando de ese modo el lugar donde el sonido es más denso. Estos sorprendentes patrones, también conocidos como figuras Chalynadi, configuran, en el caso de los sonidos armoniosos, mandalas geométricos simétricos.

Lo cierto es que nuestra ciencia moderna occidental es la que aporta las evidencias más convincentes en lo referente al poder del sonido sobre la configuración y transformación de la materia; lo que constituye el fundamento de su capacidad curativa. Sabemos con toda certeza, como también lo sabían los antiguos, que todo el Universo está formado por átomos. Cada átomo está formado por un núcleo y un electrón o electrones que giran a gran velocidad alrededor del núcleo. El número de cada una de estas partículas difiere según la naturaleza de la materia.

El movimiento de giro de los electrones origina un compás o cadencia que crea una onda; onda que es posible distinguir mediante nuestra percepción humana como forma o materia. Siempre que coexisten cadencia, onda y forma, se produce sonido. Este conjunto recibe el nombre de la “Ley de los tres”. No es difícil relacionarlo con otros conjuntos o tríos como el de la “Santísima Trinidad”, así como otros grupos de tres divinidades o aspectos que también se da en otras religiones y culturas.

Si comparamos la distancia de los electrones al núcleo de cualquier átomo, descubriremos que resulta proporcional a la de la Tierra al Sol. En otros términos, lo que nuestros sentidos humanos perciben como materia, no es otra cosa que un conjunto de campos electromagnéticos resonantes, estrechamente vinculados e interpenetrados: en resumen una manifestación densa de sonido. Toda la materia es sonido y emite sonido, aunque dichos sonidos se encuentren, en su mayoría, fuera de nuestro limitado sentido físico de la audición. Nuestros cuerpo físicos, por consiguiente, son también campos electromagnéticos resonantes, como también lo son nuestras auras, ambos generados por los átomos que nos configuran.


Nosotros estamos vibrando constantemente. Cada molécula, célula, tejido, órgano, glándula, hueso y fluido de nuestros cuerpos tiene su propio índice de vibración. Lo mismo ocurre con cada chakra y cada estrato de campo electromagnético, o aura. Estos puntos y campos de energía son de igual importancia para el cuerpo físico, aunque menos densos. En cierto sentido reflejan el estado del cuerpo físico aunque, lo que es más importante, el cuerpo físico refleja el estado del aura.

La ciencia de la cimática prueba más allá de toda duda, que cualquier sonido cercano al organismo humano originará un cambio físico en el interior del organismo y sus campos electromagnéticos. Este cambio puede que solamente sea temporal, pero mientras perdura es posible que provoque ciertos factores muy poderosos y mágicos, de ahí que algunas veces si tenemos dolor de cabeza o nos sentimos mal, y escuchamos un tipo de música que nos guste, al cabo de un rato notamos cierta mejoría.

Mientras tanto, todos estos experimentos comprueban que el Universo es inteligencia informada, que tiende al equilibrio, que el caos no es más que otra forma de manifestación del orden y que todo en el cosmos está absolutamente interrelacionado.

5 comentarios:

  1. Excelente información.

    Gracias.

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  2. Grande! que maravilla la información compartida....la mejor vibración a nuestro alcance AMOR.


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  3. ¡Es interesante cómo se puede demostrar la vibración de la energía, por medios físicos!

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