El Monte Carmelo


El Monte Carmelo, considerado sagrado por judíos, cristianos, musulmanes y Bahá'ís por igual, ha estado en la encrucijada de la historia humana desde el inicio del registro histórico de la humanidad. Se ha encontrado esqueletos en las cuevas ahuecadas en las paredes calizas. 

Pitágoras permaneció en estas colinas durante su viaje a Egipto; el profeta Elías se alojó en dos de las cuevas del Carmelo; se dice que la familia de Jesús descansó aquí durante su regreso de Egipto; y los cruzados hicieron peregrinajes a esta montaña sagrada en 1150 d.C. Los drusos vinieron desde Líbano para establecerse aquí en el siglo XVI; en 1868 los Templarios alemanes construyeron en su base una colonia de casas de ladrillo robustas, y en 1891 Bahá'u'lláh levantó su tienda al pie de la montaña, haciéndola un lugar sagrado para los Bahá'ís del mundo.


Se menciona la naturaleza sagrada del Carmelo a mediados del segundo milenio a.C. en una lista de lugares conquistados por el rey egipcio Tutmosis III. La montaña está designada como "el promontorio sagrado". En el cuarto siglo a.C., el filósofo neo-platónico Jamblico describió al Carmelo como "sagrada por encima de todas las montañas y prohibido su acceso por los vulgares". En verdad, todas las campañas militares de la historia siria e israelí han tratado esta montaña como un lugar a ser evitado, pasándola de lado tanto al ir como al volver de la batalla.

Quizás sea con la historia de Elías que estamos más familiarizados. Elías, que vivió a mediados del siglo IX a.C. durante el reinado de Ajab y su sucesor Ocozías, luchó contra los sacerdotes de Baal para mantener la integridad del judaísmo monoteísta. Tal como se relata en 1º de Reyes 18, Elías llamó a todos los pueblos de Israel para que se reunieran en el Monte Carmelo en un lugar ubicado en su cara oriental. Este grupo incluía a 450 profetas de Baal y 400 profetas que servían a la Reina Jezabel.


Elías les pidió eligir a quien querían adorar, a Dios o a Baal. Como la muchedumbre mantuvo silencio, Elías ordenó que le trajeran dos toros. Pidió a los profetas de Baal a eligir uno, matarlo, construir un altar para él y a llamar a Baal para que encendiera el fuego del sacrificio. Los sacerdotes oraron, apelaron y bailaron inútilmente. 

Luego Elías construyó su altar y preparó su sacrificio, pidiendo que se vertiera agua sobre el montículo hasta que la zanja que había cavado a su alrededor estuviera llena. En el relato bíblico, Elías oró a Dios pidiéndole que probara a la gente que hay un solo Dios ... Dios hizo que el sacrificio se incendiara hasta que aún el agua se evaporara. Los "falsos profetas" fueron degollados.


Fotógrafos y diarios documentaron en 1932 el descubrimiento en el Monte Carmelo, de un esqueleto femenino de Neanderthal, Tabun I, uno de los más importantes fósiles humanos descubiertos, hasta ahora. La excavación de Tabun produjo un récord estratigráfico en la región abarcando 600.000 años o más de actividad humana.


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