Complejo arqueológico de Chocta


 Las ruinas de La Chocta se encuentran situadas en el cerro La Chocta, que se levanta, en el distrito de Oxamarca, provincia de Celendín, en el norte del Perú, a más de 3 320 msnm. Aquì termina abruptamente el ramal de los cerros del Callejón, que, un poco más allá, desciende hacia el precipicio que cobija el lecho del río Miriles. 

Los primeros estudios de carácter arqueológico lo realizó el peruano Julio C. Tello, al visitar dicho lugar en el mes de noviembre del año 1937. En los pocos días que estuvo exploró e investigó los restos arqueológicos de la zona, en especial las chulpas. Su trabajo fue bastante minucioso en lo relativo a la descripción de los restos, acopio de características, tamaño, medidas, formas, diseños y croquis, demostrando rigor y profesionalismo en la breve labor cumplida. De su informe se deduce que identificó y describió detalladamente 29 chulpas, llamándole la atención la existencia de chulpas pequeñas destinadas al entierro de niños y restos de una construcción de forma circular que, lastimosamente, ya no es posible verificar.

En su primera fase, la cima de La Chocta parece haber servido a extrañas exigencias rituales y funerarias, acaso de los señores más poderosos de la comarca. De esta fase subsisten unas chulpas, muy distintas a las de otras partes del Perú, y extrañas a las tradiciones de los caxamarcas en general. Todo indica que se trata de una etnia o grupo tribal bien definido, cuya nobleza se concentró en la zona. Especial inquietud causó en el Dr. Tello la existencia de chulpas pequeñas, destinadas a niños.

Pero aquel gran cementerio, no era considerado como un lugar de hacinamiento de muertos, sino como un lugar donde los muertos viven. La forma de las chulpas, como casas con techos a dos aguas, construidas de dos o más pisos, con compartimientos o habitaciones, ha de ilustrarnos sobre el tipo de casa en que vivían los vivos. Sólo que las chulpas, hechas de materiales imperecederos con el propósito de que fueran moradas eternas, se han conservado hasta nuestros días.

En una segunda fase, se construyó una ciudad, respetando las chulpas y edificando otros monumentos junto a ellas. Se edificó más de un santuario en el témenos; se dispuso una muralla masiva con un solo punto de acceso y se fortificó el acrópolis. Juntamente se dispuso en el área entre la fortaleza y el témenos un área de viviendas ahora completamente destruidas, de las cuales atestiguan los restos de cerámica utilitaria, los batanes y los morteros, aparte de otros restos del quehacer doméstico.

El arqueólogo celendino Moisés Chávez Velásquez, quien también ha realizado investigaciones entre los años de 1973 y 1974, destaca el valor y peculiaridades de este importante patrimonio cultural, y lo considera como un centro político-religioso, físicamente estratégico para necesidades defensivas. Su territorio fue el mejor abastecido y punto de concentración económica que requería una capital, se convirtió en una suerte de terminal terrestre donde convergían la mayoría de caminos y de donde se dirigían a la región de los chachapoya.


Restos arqueológicos ...
  • Chulpas ...
Son las expresiones culturales de más alto valor arqueológico e histórico que los antiguos moradores de esta región andina erigieron como claro testimonio de su existencia y grandeza. En síntesis, constituyen pequeñas edificaciones verticales de uno y dos cuerpos, coronadas con techo de dos aguas, sólidamente construidas sobre la base de piedra labrada y lajas alargadas para las divisiones, el techo y cornisas. En otros lugares, donde existen edificaciones de ese tipo, un tanto parecidas pero no idénticas, se la conoce como tshuilpas. 

Su función fue fundamentalmente funeraria y ritual, pues en ella se depositaba a los muertos adecuadamente acondicionados conjuntamente con los objetos utilitarios que habían tenido en vida.
  • Restos de vivienda y santuarios ...
En áreas dispersas de la plataforma de La Chocta y zonas aledañas y vecinas se encuentran restos de viviendas construidas sobre la base de piedra ligeramente labrada y rústica, en algunos casos se verifica los cimientos y pequeñas construcciones mayormente de forma rectangular. En otros sectores se observa grupos de piedras esparcidos o utilizados en los cercos actuales de personas que tienen posesión de estas tierras, que por su forma y tallado es fácil deducir que han servido como material para paredes de viviendas.

En el interior de uno de los ambientes ceremoniales, se ha verificado la existencia de un monolito de 1.80 m de altura por 0.40 m de ancho y 0. 50 m de profundidad, que no llegó a completarse. Julio C. Tello considera que en la parte superior de este sitio existió un importante Templo de la Chokta del que dice:

"Se encuentra al centro de la pequeña garganta que se abre en la cabecera de la hoyada o plaza de La Chocta. Se trata de una estructura rectangular, levantada sobre un peñón de roca calcárea que, a su vez, tiene una subestructura escalonada, una superestructura con techo de una sola agua y cuatro nichos abiertos hacia el oriente. Todo este edificio estaba cubierto de vegetación, y solo su forma rectangular y su aspecto de montículo, que lo hacía destacar entre las otras estructuras, hizo sospechar de su carácter artificial".

  • Muralla ...
Otro elemento estructural que integra el yacimiento arqueológico lo constituyen los restos de la muralla de piedra que se levantó por los alrededores del núcleo de La Chocta con dirección oriental. Es una regular muralla de la que lamentablemente muy poco queda en pie; ha sido derrumbada, tapada y casi borrada de su ubicación. Sin embargo, de lo poco que queda y demás indicios, se puede desprender que efectivamente fue un imponente y sólido muro de explicable utilidad de protección en su momento. En el sector en que se encuentra algo conservada se puede verificar que la piedra que se utilizó fue mayormente tosca con ligeros pulimentos, de naturaleza caliza, las mismas que fueron unidas por pachillas y arcilla arenosa. La altura probable bordeaba los 3 m por 0.50 m de ancho.

En medio de uno de los sectores donde la muralla se encuentra algo conservada se observa una de las puertas principales de entrada al recinto central, montada sobre la base de gruesos pilares y dinteles de piedra y aparentemente con gradería de acceso hacia el interior. Se puede verificar que el ancho es de 0.80 m no pudiendo precisarse el alto por estar cubierto de tierra y piedra. También existen restos de otra portada en el sector occidental que al parecer tiene las mismas características que la anterior. 

  • Cerámica ... 
Las piezas de cerámica más importante son vasijas circulares de base anular, tiestos semiesféricos de base corta y vasos tripódicos rústicos.

Observando las pequeñas piezas sueltas de los ceramios y conforme a lo manifestado por Moisés Chávez, se puede decir que los colores más usados fueron: blanco, crema y rojo indio, y entre los motivos coloreados algunos tienen forma geométrica (triángulos, flechas dentadas, grecas) y en otros casos, formas de serpientes y felinos. Los ceramios en su conjunto estaban destinados a cumplir funciones ceremoniales y utilitarias.

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