Ayers Rock, Uluru.


Uluru, también llamado Ayers Rock es una formación rocosa compuesta por arenisca que se encuentra en el centro de Australia, en el Territorio del Norte a 400 km al suroeste de Alice Springs.


Los mitos y leyendas de los aborígenes australianos hablan de dioses sabios que llegaron del cielo en lo que se conoce como el “Tiempo de los Sueños”.

Cuenta una leyenda de los aborígenes australianos que una vez se libró una terrible batalla en Uluru durante el Tiempo de los Sueños, cuando un pueblo conocido como “los hombres serpiente venenosos” atacó para dar muerte a los pueblos que habitaban la zona, “los hombres serpiente no venenosos” pero Bulari, la diosa madre de la Tierra, logró vencerlos con una nube de gases letales.

Muchos de los hombres serpiente permanecen encerrados en una prisión bajo el Uluru, el punto más sagrado de toda Australia, más conocido por el nombre de Ayer’s Rock, una enorme colina de granito que cambia de color durante el día y asombra a cuantos la visitan por constituir una de las maravillas del mundo mineral.



En Moon City o “La Ciudad Secreta”, otros de los puntos sagrados de los aborígenes australianos, también se libraron duros combates entre el dios del Sol que llegó del cielo en una nave y el dios de la Tierra. Los vestigios de estas luchas quedaron reflejados en los extraños monolitos y formas que se encuentran diseminados por toda Australia, como Ayer´s Rock, Moon City o la Montaña de Muchas Cabezas , producto, según la ciencia oficial, de erosiones de tipo natural, pero los aborígenes contradicen esta teoría y aseguran que son los restos de ciudades construidas por los “arientas” y “luritchas”, seres que eran mitad hombre y mitad animal. (Ésto me hace pensar por ejemplo en las sirenas, quizás no sea sólo un mito!)



En Moon City, muchos dibujos rupestres fueron destruidos por los aborígenes para preservar los misterios y tradiciones de estos pueblos a la llegada de los occidentales. Ciudades subterráneas, los “yowie” una especie de hombres mono, las “Min-Min”, luces que recorren a gran velocidad el desierto australiano, forman parte también de los mitos y tradiciones de Australia.



En 1838, cerca de Glenelg River, en la región de Kimberley, al noroeste de Australia, fueron descubiertas gran cantidad de pinturas rupestres de gran tamaño. Los aborígenes llamaban a las figuras antropomorfas que aparecen en estos extraños dibujos con el nombre de “wandjinas”, y aseguraban que no habían sido realizadas por sus antepasados, sino por unos seres que descendieron a la Tierra en tiempos remotos.



Los “wandjinas” fueron seres sabios que trajeron la civilización y la prosperidad a los pueblos de la zona. Su símbolo era la serpiente, al igual que el de otros dioses del resto del mundo, como el caso de Quetzalcóatl, la serpiente emplumada ... la serpiente es el animal que cambia la piel y renace, el símbolo de la eternidad, de la pervivencia de la vida en el más allá.



En las pinturas de Kimberley aparecen, entre otras, figuras de seres calzados con sandalias, algo absurdo si tenemos en cuenta que los aborígenes siempre han ido descalzos. Algunas de las figuras tienen 3 ó 7 dedos, tanto en las manos como en los pies. A pesar de que tanto la técnica y el uso de pigmentos de color azul que los aborígenes no utilizan hacen pensar que ellos no hicieron estos dibujos, los arqueólogos insisten en que sí fueron realizados por los nativos, y que representan al dios de la lluvia.



Destaca entre todas la figuras la presencia de un hombre de unos tres metros de altura, vestido de los pies a la cabeza con una especie de túnica de color rosa. Un doble círculo rodea su cabeza, también de color rosa y oro, y sobre la parte rosada, aparecen 6 letras o números de un alfabeto completamente desconocido.



Hasta hace muy pocos años se pensaba que los primeros pobladores de Australia habían aparecido como máximo hace unos 65.000 o 70.000 años. Sin embargo en Kimberley se han localizado restos fósiles humanos que se aproximan a los 200.000 años de antigüedad.



Básicamente hay tres tipos de raza clasificados por los antropólogos: La raza negra, procedente de migraciones de África, los “murrayanos”, que deben su nombre al asentamiento junto al río Murray, de piel clara y que genéticamente procederían de China, y por último los “carpentarios”, raza asentada en torno al Golfo de Carpentaria, procedentes en esta ocasión de la India.



Continuando con las leyendas del Tiempo de los Sueños, en otro tiempo una raza de gigantes vivía en Australia, y su altura alcanzaba en algunos casos los 5 metros. En mayo de 1970 fue descubierta una huella de un pie humano de 59 centímetros de largo por 18 de ancho.

Una impresión en yeso se puede ver en el Mount York Natural History Museum en Mount Victoria. Hachas de mano, mazas, cuchillos y otras herramientas cuyo peso oscila entre los 5 y 16 kilos han sido localizadas en excavaciones en las Montañas Azules de Nueva Gales del Sur.

Estas herramientas sólo pudieron ser fabricadas y utilizadas por gentes de estatura y fuerza descomunal, seres con una talla el doble de la de una normal. La datación de estos aperos se fijó en torno a los 100.000 años.



¿Egipcios en Australia?

En el Parque Nacional del Valle del Cazador, al norte de Sidney, sobre las rocas de un monte aparecen más de 250 jeroglíficos egipcios, entre los que destaca en un cartucho el nombre de Djedf-Ra , hijo de Keops y nieto de Snefru, lo que sitúa este hecho histórico dentro del Antiguo Imperio y más exactamente durante la IV Dinastía.



En estos jeroglíficos se narra la aventura de una expedición al mando de Djes-Djes-Eb, un noble egipcio que junto a su tripulación naufraga en tierras extrañas, y en las que después de pasar muchas calamidades fallece por la mordedura de una serpiente venenosa.Pero, aquí no acaba el misterio, que nos podría hacer pensar en un hecho absolutamente aislado. Otros hallazgos de objetos de origen egipcio se han realizado en la geografía australiana. Veamos algunos de ellos:


En Queensland fueron encontrados escarabajos sagrados egipcios .

En las Montañas Azules de Nueva Gales del Sur se encontró un amuleto de ámbar con forma de obelisco y extrañas inscripciones. Expertos del Museo de Departamentos de Minas dictaminaron que el amuleto era egipcio y que su antigüedad alcanzaba los 5.000 años.

En una cueva de Tierra de Arnhem existe el dibujo de un Ojo de Horus, e incluso en el Museo de Katoomba se pueden ver diferentes monedas localizadas en distintos punto de Australia de origen egipcio y romano.



Dos estatuas de hombres con claros rasgos semíticos fueron halladas junto al Río Hawkesbury en Nueva Gales del Sur.

En el Museo de Perth se puede ver un plato descubierto en 1972 de origen fenicio, donde aparece una estrella de David junto a caracteres fenicios y egipcios.

La “Piedra Tjuringa”, encontrada en Australia central, es una copia idéntica de como los antiguos egipcios representaban el símbolo de Aton (el Sol) allá sobre el año 1.000 a. C.



Pero el misterio no acaba aquí, ya que avanzando aún más en esta teoría de contacto Egipto-Australia en la antigüedad, tenemos los testimonios que hablan de la existencia de pirámides en tierras australes.

Una de las más famosas pirámides se puede localizar en Gympie, al norte de Queensland, una construcción escalonada de unos 40 metros de altura, dónde se encontraron numerosas piezas con representaciones de escarabajos sagrados.



Otra de estas construcciones piramidales más famosas se localiza cerca de Port McQuarie, en Nueva Gales del Sur. Para su construcción se emplearon bloques de piedra que en algunos casos alcanzaban las 40 toneladas. También cerca de Gordonvale, al sur de Cairns existe otra construcción de tipo escalonado.



Según las tradiciones aborígenes, hay construcciones megalíticas en toda Australia y se han encontrado huellas de pisadas fósiles de un tamaño gigantesco de fisonomía humana en estratos de esquisto en las Montañas Azules, Nueva Gales del Sur.



Sin embargo, y a pesar de esta gran cantidad de pruebas, las teorías que hablan de este contacto entre Egipto y Australia son completamente ignoradas y desechadas por la Arqueología Oficial.

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