Áspero


Las primeras excavaciones arqueológicas en este sitio las realiza Robert A. Feldman en 1973 y 1974 en las pirámides que él bautizó como Huaca de los Ídolos y Huaca de los Sacrificios. Sus hallazgos e interpretaciones le valieron como sustento para afianzar la teoría del "origen marítimo" de la civilización, esto es, que lo que permitió a los primeros grupos humanos volverse sedentarios y desarrollarse fueron los productos obtenidos del mar (pesca y marisqueo) y no la agricultura. (Feldman 1985).

Los últimos treinta años gran parte del sitio arqueológico fue usado por la municipalidad de Supe Puerto como botadero de basura y desmonte, llegando a acumularse 8,400 toneladas de desechos sobre un área de 90,891 metros cuadrados. (Shady y Cáceda 2008).

Desde marzo de 2005 el Proyecto Especial Arqueológico Caral - Supe (PEACS) inicia la investigación, conservación y puesta en valor de este importante sitio arqueológico.


Áspero y la ciudad de Caral tienen una relación muy estrecha. No solo pertenecen al mismo periodo arcaico tardío, entre 3000 y 1800 a.C., sino que se presume que Áspero era en realidad su centro pesquero al estar a solo 500 metros del mar.

En el complejo de Áspero podemos encontrar pirámides, escaleras, plataformas ceremoniales y plazas circulares, características muy similares a las de Caral. Algunos de los objetos que se hallaron son flautas hechas con huesos de aves, collares de spondilus e instrumentos de pesca que usaban los antiguos pobladores.


El complejo ocupa 18.75 hectáreas, espacio en el que se distribuyen aproximadamente 30 edificios, alguno de ellos de características monumentales, como la Huaca Alta, la Huaca de los Ídolos y la Huaca de los Sacrificios. También existen construcciones menores, como unidades residenciales de elite, depósitos subterráneos, conjuntos habitacionales, etc.

Los monumentos de Áspero se caracterizan por ser de forma piramidal, con plataformas superpuestas y con una escalera en el centro de su fachada que conduce hacia la cima de la construcción, donde se levantan recintos pequeños con frisos y nichos de adobe. Están construidas con piedras sin trabajar, unidas con barro. Estas pirámides se distribuyen alrededor de un espacio abierto o plaza central, hacia el cual fueron orientadas las fachadas. Lo que fuera la plaza central se encuentra ahora convertida en campo de cultivo y en un totoral.


La Huaca Alta es la de mayor tamaño y se ubica en la parte más alta del sitio, por lo que se deduce que era la principal construcción. Ha sufrido la depredación de los huaqueros desde principios del siglo XX, a tal extremo que quedó ahuecada la estructura.

La Huaca de los Ídolos lleva ese nombre porque Feldman halló en su zona más alta una docena de figurillas humanas modeladas en arcilla blanca, pero sin haber sido sometidas a cocción. Se hallaban bajo el piso y estaban rodeadas por canastilla y hojas de chira, lo que indica que formaban parte de una ofrenda votiva.

La Huaca de los Sacrificios se llama así por haberse hallado en ella entierros humanos, entre ellos los de dos niños, posiblemente sacrificados. Tiene un diseño más complicado que el de las anteriores pirámides.

Almacenes. 

Es un área ubicada al sur de la Huaca Alta y detrás de la Huaca de Los Sacrificios en donde hay pozos que sirvieron para almacenar alimentos. Prueba que en Áspero la producción no era sólo para satisfacer el consumo diario, si no que también se almacenó, quizá para cumplir con los deberes de reciprocidad (intercambio de bienes y servicios) que los unía con Caral.

Los pozos para almacenamiento son circulares o rectangulares con un promedio de 1.10 metros de diámetro y una profundidad de 75 centímetros. Las paredes están revestidas con piedras canteadas y en su interior se halló restos de valvas de moluscos comestibles. En una etapa anterior, esta misma área fue un lugar con pequeñas construcciones de caña y fogones para cocina donde sus ocupantes se dedicaron a la confección de productos artesanales. (Shady y Cáceda 2008).


Entierros ....

Feldman encontró en la sección superior de Huaca de los Sacrificios el entierro de un adulto sin ofrendas y el de un bebé, que se hallaban debajo de una piedra con cuatro patas. El bebé estaba ligeramente flexionado sobre su hombro derecho y tenía la cabeza hacia el norte. Asimismo, estaba envuelto en un tejido de algodón y metido en un cesto, a su vez envuelto en tela de algodón blanco. Se cree que se trata de un infante perteneciente a la clase dirigente, pues tenía un collar compuesto por unas 500 cuentas hechas en molusco, huesos y piedras.

Los arqueólogos del PEACS encontraron tres entierros más: dos niños de 8 y 10 años, respectivamente, y un neonato. Fueron posiblemente sacrificados, pues los cráneos de los niños muestran claras evidencias de haber sufrido un fuerte golpe que les ocasionó la muerte.

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