Las tumbas reales de la dinastía Joseon


Las tumbas reales de la dinastía Joseon son un conjunto de 40 tumbas que están diseminadas en 18 lugares. Las sepulturas reales fueron construidas a lo largo de cinco siglos, entre 1408 y 1966.


Tradicionalmente tenían por función venerar la memoria los antepasados, rendir homenaje a sus proezas, afirmar la autoridad de la monarquía, amparar a los espíritus ancestrales contra el mal y ofrecer una protección contra el vandalismo.


Para la construcción de las tumbas se eligieron paisajes de belleza excepcional. Emplazadas en la mitad de una ladera montañosa y protegidas así a sus espaldas, las sepulturas están orientadas hacia el sur, frente a un río e, idealmente, frente a una cadena montañosa a lo lejos.


Además de la zona funeraria propiamente dicha, las tumbas reales comprenden una zona ceremonial y una zona de acceso. Junto con los montículos funerarios, una serie de edificios adyacentes forman parte integrante de la tumba: el santuario de madera en forma de T, el cobertizo de la estela, la cocina real, el edificio de los guardianes, la puerta con puntas rojas y la casa del conservador de la tumba.


En el exterior, las tumbas están ornamentadas con objetos de piedra, entre los que figuran representaciones de personas y animales.


Con la inscripción de las tumbas de la dinastía Joseon en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO se completan los conjuntos de tumbas de los sitios inscritos anteriormente: Zonas históricas de Gyeongju (República de Corea) y Conjunto de tumbas de Koguryo (República Popular Democrática de Corea).


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