Tumba celta de Lavau


Los especialistas franceses del Instituto nacional de investigaciones arqueológicas preventivas (INRAP) descubrieron el otoño pasado un sitio funerario en las afueras de Lavau (Aube), una pequeña localidad de menos de mil habitantes, en la región de la Champaña-Ardenas,una ruta estratégica para la comunicación entre los pueblos germánicos y el Mediterráneo, a través del valle del Ródano.


Este cementerio celta descubierto en Lavau fue un sitio funerario durante más de un milenio, entre el 1.400 antes de Cristo y los primeros siglos de nuestra era. 


El Inrap describe una superficie subterránea de casi 7.000 metros cuadrados, rodeada de una sofisticada fosa y situada bajo un montículo de unos 40 metros de diámetro. Entre los objetos descubiertos también se encuentra un cántaro de cerámica negra, decorado con imágenes del dios Dionisio tumbado junto a una viña, que se utilizaba para servir el vino durante los banquetes. 


El ajuar funerario de la tumba principesca incluye también un caldero de bronce decorado con ocho cabezas de leona y cuatro cabezas de Aqueloo, un dios fluvial griego, representado con cuernos, barba, orejas de toro y un triple mostacho.


Esta sería una de las más monumentales sepulturas celtas encontradas en todo el continente, junto a la de Vix, descubierta a principios de los cincuenta cerca de Dijon, y la de Hochdorf, hallada cerca de Stuttgart en 1978.


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