El Reino de Nicoya


El Reino de Nicoya fue una nación amerindia que ocupó gran parte del territorio de la actual provincia de Guanacaste, en el Pacífico Norte de Costa Rica.

Los indicios más antiguos de poblamiento del territorio por grupos de cazadores-recolectores datan de entre 8000 a 5000 años, principalmente en las inmediaciones del lago Arenal y las faldas de los volcanes Rincón de la Vieja, Arenal y, especialmente, del volcán Miravalles, donde se han encontrado gran cantidad de petroglifos. 



Los primeros indicios de agricultura aparecen entre 2000 a 300 años en las tierras altas de Tilarán, cerca del lago Arenal, y las tierras bajas entre Cañas y Liberia,especialmente fértiles por los depósitos de ceniza de las erupciones volcánicas. De este periodo provienen los objetos de cerámica más antiguos de la provincia de Guanacaste.


Los cacicazgos nicoyanos llegaron a constituir importantes asentamientos con poblaciones cuyo número de pobladores era variable. La mayoría de las aldeas se concentraban cerca de los cauces de los ríos o en las costas.


El centro del poblado lo constituía una gran plaza, que a su vez era centro religioso, pues en ella se albergaba un montículo ceremonial. En la ciudad de Nicoya, se describe la existencia de una pirámide escalonada baja hecha de tierra.Los nicoyas poseían un sistema de escritura que consistía en tiras de cuero de venado dobladas como un acordeón. Sobre ellas se realizaban pictogramas en azul, rojo y negro, a la manera de los códices prehispánicos de Mesoamérica.


La religión entre los nicoyanos era de carácter politeísta y animista. La información que brindan las fuentes etnohistóricas acerca de las ceremonias religiosas por parte de los chorotegas señala el culto a varias deidades desde los astros hasta las plantas, animales y elementos de la naturaleza. El dios supremo era Tipotani, autor de todo lo creado. 


Además de Tipotani, se sabe de otras dos deidades, un principio masculino llamado Nembithía, y uno femenino de nombre Ninguitamalí, pareja divina primordial que representan al sol y a la luna. La cosmovisión de los nicoyas era de tipo animista.


Creían que las personas, los animales y los fenómenos de la naturaleza tenían espíritu, el cual podía ser bueno o peligroso. Creían en la existencia del yulio, un concepto similar al alma, que estaba asociado con el corazón y el aire, y creían que al morir la persona, el yulio abandonaba el cuerpo por la boca.Creían en el más allá, pero no en una vida similar a la terrenal, sino que aquellos que morían en la guerra, los que servían a los dioses y los que asistían a los templos, iban arriba, «a donde sale el sol», mientras que el resto iba «abajo a la tierra».


En el reino de Nicoya se organizaban tres fiestas al año que incluían la antropofagia y los sacrificios humanos, coincidiendo con las cosechas de maíz.


Esta fue una práctica ceremonial específica del Pacífico norte de Costa Rica. El día de la fiesta, los monarcas vestían sus mejores galas y se maquillaban con pintura ceremonial, se bebía chicha y se danzaba delante del templo.


Después, entre cinco y seis personas, tanto hombres como mujeres, en la mayoría de los casos prisioneros de guerra, eran subidos al altar en lo alto de una pirámide de tierra o de un monte, se les realizaba una cardiotomía ritual (extracción del corazón), se les decapitaba y sus cuerpos eran arrojados hacia abajo, para que su carne fuera consumida. Esta práctica religiosa se hallaba en consonancia con el contexto de los cultos de otras regiones de Mesoamérica.

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