Qubbet el-Hawa


Qubbet el-Hawa (casa de los vientos en árabe) es una colina rocosa situada en la orilla occidental del Nilo cerca de Asuán, de unos 130 metros de altura. En la cima de la montaña se encuentra la tumba del jeque musulmán jeques Sidi Ali Bin el-Hawa, y algo más abajo las ruinas del monasterio copto de San Jorge. Qubbet el-Hawa era la necrópolis de los altos dignatarios del territorio,1 y las tumbas se encuentran en tres filas en las laderas Qubbet el-Hawa; se han excavado unas 80.

Se trata de tumbas anchas diferentes a otras de Egipto, ya que las excavadas de épocas posteriores son alargadas. Las tumbas se excavaban golpeando la roca, y las grietas y otras imperfecciones se arreglaban con mortero de cal y arena mezclado con yeso. En las paredes de algunas tumbas permanecen restos de estucos decorativos.


La entrada se encuentra en todas las tumbas de Qubbet el-Hawa en el centro de la sala principal, cuyo techo está sujeto con pilares. Delante de las cámaras hay patios simulados, y en algunas de ellas hay un serdab usado para guardar las estatuas. En la mayoría de las tumbas hay aberturas en el suelo o nichos en las paredes donde también se encontraron estatuas.

Los sarcófagos están situados en el suelo o en las paredes laterales, donde también se encontraron algunas estatuas. La cámara está por lo general al final de un pasillo. Algunas tumbas tienen pequeñas salas auxiliares a las que se accede desde la cámara principal, y puertas falsas tras las cuales enterrar a los familiares. En algunas tumbas fue imposible profundizar, y la puerta falsa está en un pequeño dicho situado frente a la entrada.


Aquí no hay grandes tesoros como los que se han hallado en las tumbas de los faraones, pero el estudio de estos enterramientos y su entorno tiene una gran importancia para comprender la sociedad egipcia. Fue un enclave muy importante durante el Antiguo Egipto desde el punto de vista estratégico y comercial: "Era la frontera con la vecina Nubia (actual Sudán), pues era la última ciudad de Egipto. Era un lugar muy importante para el comercio con África y las poblaciones del desierto, pues por aquí entraba incienso, mirra, oro, marfil, maderas nobles como la caoba, plumas de avestruz, pieles de leopardo, aceites, perfumes. Y también personas.

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