Hamadán


La ciudad de Hamadán es la capital de la provincia del mismo nombre y está considerada como una de las ciudades más antiguas de Irán y del mundo, sus orígenes se remontan a unos 2.000 años a. C., y ya figura en antiquísimos documentos e inscripciones con el nombre de “Hegmatana”

Según Herodoto de Halicarnaso, fue capital de los medos en el año 722 a. de C. Tras la unificación persa, la capital pasó a ser Pasargadas y Hamadán quedó como la residencia de verano de los emperadores aqueménidas. Varios siglos más tarde el rey Ardeshir I, fundador de la dinastía sasánida, siguió la tradición de usar Hamadán como su centro de verano.


La situación estratégica, en la ruta que lleva a Bagdad, provocó que todas las invasiones tomasen ese camino. Los selyúcidas fueron los primeros en tomar la ciudad y la convirtieron en un centro de dirección regional. En el año 1220, las tribus mongolas de Gengis Jan asolaron la ciudad, un siglo y medio después llegó Tamerlán y arrasó con todo lo que halló a su paso. Las posteriores guerras que enfrentaron los safávidas con los turcos causaron gravísimos desperfectos a la ciudad.

Hoy en día podemos contemplar una urbe con una fisonomía bastante distinta a las demás de Irán, ello es debido al diseño que hizo en 1929 el arquitecto alemán Karl Fritsch. La urbanización que ideó se basa en el urbanismo que estaba en boga en las ciudades europeas, con una gran plaza central, seis avenidas en sentido radial y otras dos avenidas formando anillos concéntricos ....

  • Colina Hagmatana ... 
Lugar arqueológico de máximo interés. Los restos que pueden observarse
corresponden a la época meda y aqueménida y están fechados entre los siglos VII y VI a. de C.

  • Ganj Nameh ...
A los pies del monte Alvand y no muy lejos de la ciudad, se encuentran unas rocas en las que aparecen grabadas unas inscripciones en caracteres cuneiformes.

Esos escritos fueron llamados Ganj Nameh (Libro del Tesoro).


La creencia popular pensaba que se trataba de un mensaje cifrado en el que se indicaba dónde se escondían los tesoros del emperador meda Deyoces, el fundador de Hamadán en el año 722 a. de C.

Cuando los grabados pudieron ser transcritos se comprobó que eran unos escritos aqueménidas en los que el emperador Jerjes describe a sus antecesores, en especial a su padre Darío y alaba al dios Ahura Mazda.


No hay comentarios:

Publicar un comentario