Kailasanatha, la joya perdida del rey Krishna I


En el oeste de la India, en el estado de Maharashtra, existe un lugar escondido en medio de las montañas de Charanandri: Ellora o Ellorā , antiguamente conocida con el sobrenombre de Elapurā es uno de los santuarios más excepcionales de Asia. Emplazado entre cascadas y riachuelos, se levanta un conjunto de 34 cuevas templo excavadas en la roca hace más de mil años. Entre ellas, el templo de Kailasanatha, la joya perdida del rey Krishna I.


El Templo de Kailāsanātha o Templo Kailash es uno de los 34 monasterios y templos que se extienden sobre más de 2 kilómetros que fueron excavados lado a lado en la pared de un acantilado de basalto en el complejo arquitectónico localizado en Ellora, Maharastra, India.

Representa el epítome de la arquitectura rupestre india. Está diseñado para recordar el monte Kailāsh, morada de placer del dios Shivá, siendo ésta la montaña más sagrada del Himalaya, lugar santo de peregrinación para los tibetanos. Si bien exhibe características típicas dravídicas, fue tallada de una sola roca y construida en el siglo VIII por el rey Rashtrakuta Krishna I.


El templo es famoso por su excavación vertical. Los talladores empezaron por la cima de la roca original y excavaron hacia abajo, exhumando el templo de la roca existente. Los métodos tradicionales fueron seguidos de manera estricta por el maestro arquitecto que no podría haberse logrado mediante la excavación por el frente. Los arquitectos que diseñaron este templo provenían del sureño reino de Pallava. Se estima que se recogieron alrededor de 200.000 toneladas de rocas durante siglos para construir la estructura monolítica.

Atravesando la entrada, el visitante se encuentra en un espacio flanqueado por dos columnas de 15 metros de altura; junto a cada una de ellas, hay un elefante de piedra esculpido a tamaño natural.


Las grutas budistas (12) son las estructuras más antiguas y consisten principalmente en vihāras y monasterios, algunos de estos son verdaderos santuarios exornados por una imagen del Buda. En este conjunto la joya del lugar es el templo de Kailāsanātha (725-755), se trata de un edificio en forma de templo, completamente excavado en la roca. Es también uno de los primeros templos dedicados a Shivá, por lo que se le considera el modelo en planta y distribución espacial: puertas monumentales de acceso, sala de oración y garbha-grya o capilla del dios coronada por el Sikara o cubierta estratificada que emula al monte Meru.

Ellora también producía un gran magnetismo para el hinduismo (17 templos), ya que el conjunto rocoso tiene forma de media luna, algo muy adecuado para el culto de Shivá, un dios lunar que probablemente sea el más venerado en la India.


También para los hindúes resultaba simbólica la conjunción de un entorno natural de gran belleza, los templo montaña y las cuevas, porque en el hinduismo la idea más importante del ser humano es la de encontrar su lugar dentro de la creación, comprender que el hombre es una pieza más de la naturaleza.

Para los jainistas (5 templos), cuya religión combina aspectos del budismo y el hinduismo, Ellora ejercía una gran fascinación. Sus templos emanan la austeridad de su fe y la opulencia de su arte, en que el detalle más insignificante tiene la misma importancia que el conjunto de la obra.


Los templos más sencillos de Ellora son los budistas, unas simples cuevas compuestas de algunas celdas. También excavaron algún monasterio, donde los monjes vivían dedicados al estudio y la meditación.

El interior de estos monasterios era también de gran austeridad, formado por una sala central comunitaria, mesas de piedra y columnas que servían para separar espacios, ya que las paredes no habrían dejado entrar la luz hasta el fondo, pues la profundidad de la excavación era enorme.


Dentro de la doctrina jainista se da una situación muy llamativa: sus fieles son probablemente los ascetas más radicales. Vegetarianos a ultranza, pueden llegar a ser tan drásticos como los "vestidos de cielo", que viven desnudos para demostrar su desapego hacia todo lo terrenal.

En contraposición a esta austeridad, el concepto artístico jainista es seguramente el más exuberante y profuso de cuantos se conocen en la historia de la humanidad. En Ellora se manifiesta esta dualidad jainista, combinando ascetismo casi minimalista y opulencia en la decoración de sus cuevas.



1 comentario:

  1. Madre mia..eso de construir de la cima para abajo tuvo que ser una odisea!!!!.

    fdo: artículo1

    ResponderEliminar