El bien y el mal: ¿Existen como tal?


Podemos comprender por qué el binomio dolor-placer no es en absoluto inútil, detestable o maligno, sino que cumple una importante función en el orden cósmico, en el camino de la evolución. El placer nos dice de alguna manera que esto está bien y el dolor nos dice que algo está mal, nos avisa. A través del placer buscamos el equilibrio, a menos que nos desequilibremos en el placer, lo cual acabará degenerando en dolor. 

Todo placer tiene su labor que es compensar por un trabajo bien hecho, pero todo el exceso del placer, evidentemente, genera un nuevo desequilibrio. El placer sirve para animarnos a ir en esa dirección y el dolor para decirnos que estamos yendo en la dirección equivocada, es un binomio útil.


Pero ... ¿Qué es exactamente el "mal"?

El mal es un concepto nuestro y es absolutamente arbitrario, nada ha sido malo siempre en cualquier tiempo y lugar. Son nuestras propias percepciones de las cosas, filtradas por criterios éticos y morales que el hombre se ha creado: si nos afecta es malo, sino, no. Luego, ha sido una herramienta de determinados poderes e instituciones para controlar la población, sobre todo de las religiones, creación de tabúes. Para mantener al rebaño ordenado y organizado se necesitan tabúes; tiene que haber algo prohibido para crear un elemento de culpa, de redención y de control.

El mal y el bien son elementos absolutamente arbitrarios, lo cual nos lleva a replantearnos muchas cosas. Pero aceptando que hay elementos que son realmente malos, miseria, hambre, sufrimiento, enfermedad... ¿cómo puede Dios, omnipotente y bueno, permitir que ese mal exista? Es más, ¿cómo puede haber hecho un mundo donde tal mal sea posible? La razón que desde el esoterismo se plantea para que el ser humano haya nacido en este planeta y haya tomado cuerpo es aprender de sí mismo.

En el momento de la caída, es evidente que si la serpiente fue el símbolo del mal también es muy curioso que no fuera en ningún momento mentirosa, son los Elohim los que nos expulsan del paraíso "no sea que sean como nosotros si comen del árbol de la vida" (Gen 3/22).

En la tradición hindú, la serpiente es el símbolo de la energía vital, la Kundalini, serpiente de fuego interior. Es una fuerza que puede tener dos aplicaciones distintas. 

Cuando la serpiente asciende por la columna vertebral e ilumina los chakras, de alguna manera está representando el mismo símbolo que cuando en el Árbol de la vida los hebreos muestran una serpiente ascendiendo por los senderos hasta llegar a la cima. La serpiente es un símbolo del mal pero también lo es de la iluminación. Es un símbolo del pecado y de la muerte, pero también lo es de la iniciación y de la sanación. Estamos hablando de una misma fuerza que es dual.

El mal solamente es la aplicación incorrecta o destructiva de un principio. El veneno mata, pero también cura administrado en dosis adecuadas. El mal sólo es el exceso, la desarmonización de un principio cualquiera. Cualquier principio en desarmonía, por benéfico que sea, se convierte en maléfico; por ejemplo el amor y la paz se convierten en consentimiento y permisividad.



¿No se dice que lo que salvó a Buda, cuando estaba a punto de morir y lo condujo a la iluminación, fue la comprensión del término medio?

Cuando el aspirante al conocimiento es aceptado en el templo, una de las cosas que se le pide que deje en el guardarropa junto a su abrigo, es el ver las cosas en términos de bueno y malo. No se trata de dualizar sino de ser objetivos, de integrar, de reconciliar los opuestos. Realmente, para quien se encuentra en caminos de conocimiento, plantearse los conceptos en términos de bueno-malo, positivo-negativo, blanco-negro, no deja de ser bastante infantil. No puede haber luz sin oscuridad, del mismo modo, si hay sombras es que también hay luz; no puede haber sombra sin luz. En este sentido, el peor de todos los males es la ignorancia, que es la base de todo extremismo, fanatismo y fundamentalismo.

El mal no es más que un desequilibrio de algo que en su dosis correcta estaría bien, una exageración. Aún así, ¿por qué permite Dios esa exageración?

Tenemos que entender para qué hemos sido creados y el motivo de nuestra existencia. En realidad, según nos cuentan, somos seres eternos que pertenecemos a otro plano, dimensión, nivel, y que en un momento determinado, siendo completos y perfectos, sin embargo carecíamos de experiencia de nosotros mismos, porque un ser completo y perfecto no tiene necesidad de nada y la falta de necesidades lleva a la inmovilidad absoluta. Si no tenemos necesidades no tenemos por qué movernos, no lo necesitamos, no tenemos por qué experimentar, no necesitamos experiencias, no nos hace falta vivir nada, ¿para qué si estamos completos? ¿Para qué queremos hablar con otro como nosotros? No tenemos la necesidad de hacerlo. 


Estos seres absolutos y perfectos, que no tenían ninguna carencia, sin embargo encontraron una carencia: tenían una carencia de carencias. Esta carencia de carencias les llevó a plantear que su única manera de poder experimentar y vivir, experimentarse a sí mismos y completar su única carencia, era precisamente creándose carencias.

El universo se creó como algo dinámico, no como algo estático, y para que algo deje de ser estático tiene que haber una descompensación de energía, es inevitable, sino sería estabilidad. El orden absoluto es la muerte, la muerte helada, la peor de las muertes. 

Nos planteamos a veces que el cielo es menos evolutivo que el infierno, porque en el cielo estamos en paz, lo tenemos todo, nos quedamos eternamente inmóviles, somos seres congelados. En el infierno nos pasamos la eternidad atormentados entre llamas y pinchazos, gritos y maltratos de los demonios y esas cosas, pero si sufrimos obviamente tendremos que cuestionarnos cosas; si nos cuestionamos cosas llegaremos a conclusiones y evidentemente, aunque sea en el infierno, estaremos evolucionando, luego de alguna manera el principio del infierno es evolutivo, el principio del cielo no.

Entonces hemos venido aquí como alguien con dos ojos que se tapa uno, o que tiene dos brazos pero se ata una mano a la espalda para, de alguna manera, desarrollar algo que no necesitaríamos desarrollar si no tuviéramos ninguna carencia, hemos llegado aquí para experimentar y para aprender.



Pero ¿qué queremos aprender si ya lo sabemos todo, si somos seres perfectos?

Queremos aprender nuestra experiencia de vida. Necesitamos experimentarnos como seres y para ello tenemos que dejar de ser, al menos temporalmente, al menos en nuestra conciencia, perfectos. Necesitamos crearnos incomodidad, límites y necesidades para poder hacer algo, para poder actuar, para poder experimentar, y en esa experiencia desarrollamos el crecimiento, la evolución que nos falta hasta llegar finalmente a descubrir quiénes somos realmente, quiénes no hemos dejado nunca de ser.

Al crear un plano de carencias lógicamente existe el mal -que no es más que una carencia-. Es un concepto absolutamente teórico y arbitrario, pero sumamente útil, porque es la herramienta que nos sirve para empezar a desarrollar nuestra propia carencia, nuestro propio deseo, duda, miedo, búsqueda y por tanto nuestra propia comprensión. Es la herramienta que utiliza el principio cósmico en el plano limitado para obligarnos a desarrollar un proceso de crecimiento tanto como individuo como especie. 

Obviamente nuestro objetivo es erradicar el mal, pero si alguien o algo erradicara el mal por nosotros volveríamos atrás, al estancamiento. No es conveniente, no es adecuado al plan.

El peligro es necesario para aprender; es lo único que nos hace aprender nuevas formas de supervivencia. Y al final descubrimos que el verdadero mal se limita a sólo una cosa, que es pecar en contra del plan de la creación, y el plan de la creación es solamente uno: "crecer, desarrollar, aprender y evolucionar".


Pecamos contra el plan de la creación cuando elegimos quedarnos quietos, que es mucho peor que hacer el mal. Cometemos traición contra el plan universal cuando permanecemos apegados, aferrados a una supuesta seguridad, rol o identidad; traición contra el único objetivo de nuestra existencia aquí en la Tierra. El mal es la inercia, la inmovilidad, la congelación de cuerpo, de alma y de mente, el no-progreso.

No hay problema en entretenerse y divertirse siempre y cuando hagamos nuestro proceso de aprendizaje. Cuando nos lo pasamos bien tendemos a acomodarnos y nos olvidamos completamente del proceso evolutivo. Cuando se tiene placer se tiene más facilidad para quedarse dormido; entonces viene el Universo y nos pega dos collejas, sufrimos, y del dolor aprendemos. 

No hay verdadera necesidad de sufrir dolor, pero es lo que normalmente funciona mejor. Se puede aprender muchísimo a través del placer, a través de la experimentación; sin embargo nos quedamos ahí apegados, en ese placer que a la larga se convertirá en dolor si no lo sabemos trascender.

El concepto religioso de que hemos venido a sufrir es cierto, pero hay un problema de léxico. Sufrir no es lo mismo que padecer, pasarlo mal, dolor, amargura (El sufrimiento es ignorancia); sufrir es experimentar, sufrir una transformación. Hemos venido a este mundo a tener experiencias y el verdadero "pecar" es no tenerlas. Esto nos conduce a dos perspectivas de la vida diametralmente opuestas, padecer, en la cual nuestra misión en la vida es la resignación, la aceptación y la no experiencia; si hemos venido a experimentar es todo lo contrario: cambio, acción, probar cosas nuevas, explorar nuevos territorios, intentar, fracasar, intentar de nuevo, descubrir; es algo completamente diferente. En una misma frase la simple relectura del significado puede cambiarlo todo.

No se crece en el dolor, se crece en la experiencia. Podemos pasar mucho dolor y no aprender nada, podemos estar muy felices y extraer mucho aprendizaje de ello.

No paremos de aprender, no paremos de experimentar, no nos relajemos cuando todo vaya bien, eso no es un fin, es un medio. Empecemos a desarrollar nuestro propio proceso, a innovar, a experimentar cada día. No necesitamos padecer si ya estamos trabajando adecuadamente así. Si nos dan lo medios y los usamos, no padeceremos.



Relaciones con el Yin Yang ...

Este concepto es especialmente importante dentro del taoísmo. En el Dao de jing sólo aparece una vez, pero todo el libro está lleno de ejemplos que lo explican. Los hexagramas del I Ching también están basados en esta doctrina.

Principios ...

El yin y el yang son opuestos. Todo tiene su opuesto, aunque éste no es absoluto sino relativo, ya que nada es completamente yin ni completamente yang. Por ejemplo, el invierno se opone al verano, aunque en un día de verano puede hacer frío y viceversa.

El yin y el yang son interdependientes. No pueden existir el uno sin el otro. Por ejemplo, el día no puede existir sin la noche.

El yin y el yang pueden subdividirse a su vez en yin y yang. Todo aspecto yin o yang puede subdividirse a su vez en yin y yang indefinidamente. Por ejemplo, un objeto puede estar caliente o frío, pero a su vez lo caliente puede estar ardiente o templado y lo frío, fresco o helado.

El yin y el yang se consumen y generan mutuamente. El yin y el yang forman un equilibrio dinámico: cuando uno aumenta, el otro disminuye. El desequilibrio no es sino algo circunstancial, ya que cuando uno crece en exceso fuerza al otro a concentrarse, lo que a la larga provoca una nueva transformación. Por ejemplo, el exceso de vapor en las nubes (yin) provoca la lluvia (yang).

El yin y el yang pueden transformarse en sus opuestos. La noche se transforma en día, lo cálido en frío, la vida en muerte. Sin embargo, esta transformación es relativa también. Por ejemplo, la noche se transforma en día, pero a su vez coexisten en lados opuestos de la tierra.

En el yin hay yang y en el yang hay yin. Siempre hay un resto de cada uno de ellos en el otro, lo que conlleva que el absoluto se transforme en su contrario. Por ejemplo, una semilla enterrada soporta el invierno y renace en primavera.


Y recuerda que ... Nada perdura, nada permanece, lo único permanente, es el cambio constante.

3 comentarios:

  1. El refranero es sabio y nos dice que "en el término medio está la virtud". Yo también creo que el concepto "bien-mal" está muy relativizado y que lo utilizamos bastante a nuestro antojo , pero también es verdad que cuando los seres humanos nos "acomodamos" es como si perdiéramos INICIATIVA ( ahí predomina el bien) y nos viene bien un TOQUE DE ATENCION ( igual ahí el MAL hace su papel) FELICIDADES. Me encantó !.

    fdo: CRONICO.

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  2. Brillante. Te felicito y te agradezco la luz que tu reflexión aporta. Gracias :-)

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  3. Brillante. Te felicito y te agradezco la luz que tu reflexión aporta. Gracias!!! :-)

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