Tamtoc, México


Los huastecos son un pueblo indígena descendiente de los Mayas que habita en los estados mexicanos de San Luis Potosí, Veracruz, Hidalgo y Tamaulipas, en una región que en México es conocida como La Huasteca.

El sitio de Tamtok se encuentra en las márgenes del río Tampaon, al noreste de San Luis Potosí, cerca de los límites con Tamaulipas y Veracruz, y su nombre significa “lugar negro” o “lugar de agua negra y profunda”.

Se trata, sin duda, del sitio huasteco más importante, por la cantidad de edificios que lo conforman. De acuerdo con los estudios arqueológicos más recientes, estuvo habitado desde el Preclásico (500 a.C.) hasta el Posclásico Temprano (1300 d.C.).



Una de las características que distinguen a Tamtoc es la notable presencia femenina. A la fecha el 90% de los entierros ahí descubiertos son de mujeres. Además que están representadas en la mayoría de las figurillas de arcilla y cerámica aquí encontradas y que se piensa tenían un alto rango en la división social de la comunidad.

En este sitio arqueológico, se destaca su planeación urbanística, que tiene como ejes los cerros del Cubilete y del Tizate, al este y al oeste respectivamente, separados por casi un kilómetro, con una altura de alrededor de 70 m y una base elíptica que va de los 360 a los 450 m.

Éstos fueron aprovechados por los huastecos, quienes mediante terrazas modificaron su pendiente y les dieron la apariencia de pirámides monumentales en forma de conos truncados; en la cima del Cubilete se conservó un basamento de piedra con piso de estuco.

En las 200 hectáreas que abarca el sitio, se han detectado más de 60 montículos agrupados en seis grupos, identificados con letras del alfabeto, los cuales rodean otras elevaciones naturales que delimitan un gran patio hundido de carácter monumental, el cual probablemente sirvió como espacio ritual.



Se rescató de las ruinas arqueológicas la escultura de la parte inferior un hombre de 3.20 metros de alto con rasgos olmecas, y cuya particularidad es que tiene los genitales en las rodillas y su gigantismo le ha merecido la denominación de “atlante huasteco” ...

Esta escultura de un hombre desnudo con un enorme pene perforado y cubierto con una protección de ixtle, según los arqueólogos: “Hace alusión al mito de la Creación del Hombre del Quinto Sol por Quetzalcótal, quien al bajar al inframundo se perforó el pene para mezclarlo con los huesos de las generaciones anteriores y generó al hombre”.

El Monumento 32 es una de las representaciones más antiguas del arte mesoamericano, la representación que hasta el momento se puede apreciar es la presencia de dos figuras femeninas, de las cuales brotan corrientes de agua, mismas que al parecer indican la importancia del vital líquido, en relación a la generación de vida, ya que también están representadas aves. Mide ocho metros de largo por cuatro metros y medio de alto, con un espesor de 32 centímetros, y pesa entre 10 y 12 toneladas.

Está fragmentado en dos partes, y enclavado en un canal de agua, donde el grupo controlaba los veneros (manantiales de agua). Actualmente se realizan los trabajos para su extracción, porque estaba colocado boca abajo, y posteriormente se comenzará el proceso de conservación.

En el área de Tamtok se han descubierto recientemente dos pequeños juegos de pelota no explorados y una estela tallada en laja con un grabado en bajorrelieve de contenido sorprendente pues retrata flamingos, especie que no habita en esa región geográfica, sino particularmente en la Península de Yucatán, lugar muy distante de Tamtok, considerando las distancias que podían recorrer los indígenas en esas fechas.



  • La Venus de Tamtoc ...
La escultura de rasgos femeninos, y en tamaño natural, aparece decapitada y está hecha en piedra basáltica, que no existe en la región.

El hallazgo se hizo en 2005 durante los trabajos de rescate del "Monumento 32"... "La investigación ha determinado que fue fragmentada con fines rituales; en lugar de sacrificar a un individuo se sustituyó por el objeto, con la finalidad de propiciar la fertilidad, al haber sido colocada en un depósito de agua", según explicó Guillermo Ahuja, arqueólogo del lugar.  
"Cuenta con un pulido tan fino que podría competir con cualquier otra escultura del mundo", dijo.

Entre los elementos que decoran su cuerpo destacan 52 escarificaciones en el pecho. Con estos elementos, explicó Ahuja, se abre la oportunidad de replantear la participación de la mujer en el México prehispánico. ''Estaríamos enfrente no de una diosa, sino de una sacerdotisa sacrificada, lo cual nos indicaría la importancia de la mujer como portadora del tiempo. La mujer es la que lo porta por naturaleza.

A partir de sus periodos menstruales, la mujer tiene la capacidad de ir configurando la contabilidad, a partir de ciclos de 28 días, lo que sirvió como base para el calendario"."

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