Senet, el juego de los Faraones


Senet era un juego de mesa muy popular en el Antiguo Egipto y posiblemente puede ser uno de los ascendientes del Backgammon.

La popularidad de este juego es evidente debido al gran número de ellos que se han encontrado en tumbas egipcias, desde las de nobles a las de faraones. Casi cincuenta conjuntos se han descubierto, muchos de ellos en condiciones perfectas de conservación con las piezas y palillos todavía intactos.

Nefertari aparece en una pintura de su tumba jugando al senet, Tutankhamon tenía cuatro senet en su tumba para jugar durante la eternidad, Sennedjem aparece, junto a su esposa Inyferti, jugando al senet en su tumba ; este juego se consideraba una referencia al sortilegio 17 del Libro de los Muertos, ya que representa el Juicio de Osiris, la victoria del difunto y su entrada en el Duat.


La referencia conocida más antigua a Senet está en una pared pintada en la tumba de Hesy de la Tercera Dinastía (c. 2650 aC), que muestra el juego siendo jugado con siete peones por jugador (en otras pinturas se han encontrado con diez peones por jugador).

Estas primeras pinturas muestran el Senet jugado entre dos jugadores, pero otras pinturas muestran un único jugador que juega contra un adversario invisible. Desde estas dos diferentes representaciones, es muy posible que Senet comenzara como un juego, pero que después adquirió una calidad mágica, y llegó a ser un ritual.

Singularmente, no se han encontrado nunca ningunas reglas para Senet, escritas sobre un papiro o pintadas sobre la pared de una tumba. Parece ser que el juego puede haber sido tan popular que se enseñó enteramente por referencias de un jugador a otro, porque casi todo el mundo sabía como jugar de alguna manera.


El tablero de Senet se compone de 30 cuadrados en tres filas de diez cuadrados por cada una de las filas:

Los cuadrados se numeran en la primera fila del 1 al 10 de izquierda a derecha, en la segunda fila del 11 al 20 de derecha a izquierda, y en la tercera fila del 21 al 30 de izquierda a derecha.

Las piezas, o peones, siguen la trayectoria de los números, de izquierda a derecha en la fila superior, de derecha a izquierda en la fila media, y de izquierda a derecha en la fila inferior (o en algunas versiones, al revés).

Los cuadrados del 26 al 30 tienen símbolos sobre ellos, como el 15, que en algunas variaciones es el punto de partida para las piezas.

En algunos tableros, el cuadrado 30 no tiene ningún símbolo, pero se suele pintar en un color diferente.

Cada jugador tiene entre 5 y 10 peones, dependiendo de la variante y de la dificultad deseada del juego. El movimiento de los peones se decide por cuatro palillos hemisféricos pintados con una marca sobre un lado y en blanco sobre el otro, o por el lanzamiento de dados.

1 comentario:

  1. Interesantísimo!!!!!. El carácter con el que se tomaban los juegos en esos tiempos....los parecidos más que razonables con alguno actual...me encantó!!!

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