Las 13 tumbas Ming


Las Tumbas Ming están situadas a unos 50 kilómetros de Pekín, en la República Popular China. En ellas están enterrados trece emperadores de la dinastía Ming así como 23 emperatrices, cortesanos y concubinas de la corte.

Se trata en realidad de una necrópolis que ocupa una extensión de más de 40 km². El conjunto está situado en un valle, al sur de la montaña Tianshou. Las tumbas se construyeron entre los años 1409 y 1609. 

Durante el periodo de la dinastía Ming existía la creencia de que, una vez muerta, una persona seguía teniendo las mismas necesidades que cuando estaba viva. Por eso las tumbas están construidas como si se tratara de palacios, siguiendo las reglas de construcción marcadas por el Feng Shui. En las tumbas se han encontrado más de 3.000 objetos diversos, muchos de ellos de uso cotidiano como vestidos de seda o adornos fabricados en oro, plata o jade.



Aunque cada emperador diseñaba su propio mausoleo, todas las tumbas tienen unas características estructurales comunes. Constan de tres partes distintas: la primera comprende los edificios destinados a realizar los sacrificios; después la torre de las estelas funerarias; finalmente el sepulcro, realizado bajo tierra y que quedaba sellado después del funeral.

La mayor tumba de todo el conjunto funerario pertenece al emperador Yongle. En ella, además del emperador, está enterrada la emperatriz Ren Xiaoxi. A unos dos kilómetros de esta tumba se encuentran las sepulturas de 16 de sus concubinas que fueron elegidas para acompañar al emperador en su último viaje.



La entrada a las tumbas se realiza a través del camino sagrado, un paseo de 6,4 km rodeado de 12 esculturas realizadas en mármol en el siglo XVI. Estas estatuas representan a la guardia de honor del emperador. De ahí se accede a la Avenida de los Animales en la que se pueden observar figuras de animales, reales o "mitológicos", realizadas también en mármol.



Al inicio del camino se puede observar la figura de una tortuga (símbolo de la longevidad) de 50 toneladas de peso y de cuyo caparazón emerge una inmensa estela tallada de 9 metros de altura rematada en una cabeza de dragón. La escultura fue colocada allí por orden del efímero emperador Hongxi (1424-1425) ... El camino finaliza en la Puerta del Dragón y el Fénix, realizada en mármol blanco y con una serie de bajorrelieves en su base.


En estas tumbas durante una excavación, los arqueólogos fueron testigos de un misterioso hallazgo: mientras intentaban quitar la tierra alrededor de un ataúd, repentinamente un pedazo de roca se desprendió desde las paredes ocasionando un ruido metálico que inmediatamente llamó la atención de los investigadores.

Cuando recogieron el trozo de piedra pudieron observar que se trataba de un reloj en miniatura con forma de anillo, prácticamente idéntico a los que comenzaron a usarse en Europa a partir del año 1780, con las agujas marcando las 10 horas, 6 minutos, y la rúbrica de su manufactura suiza perfectamente inscrita en inglés.


Quizá no hubiese habido mucho de qué preocuparse, de no ser porque la tumba en la que apareció el anillo había sido sellada 400 años antes, momento de la historia en donde cualquier método para la construcción de un artefacto semejante debió resultar a todas luces imposible para la humanidad.




Pero esto no es todo: el resultado de los análisis realizados con Carbono- 14 logró datar los orígenes del reloj hacia el año 900 d. C. ¿Cómo es posible que la tecnología vigente por aquel entonces haya producido una miniatura de reloj así, con un sofisticado sistema de diminutos engranajes y resortes? ¿Por qué no existen registros de una manufactura similar en la historia humana hasta bien entrado el siglo XVIII? ¿La presencia de este anillo en una bóveda sellada hace cuatro siglos obedece al olvido de algún viajero en el tiempo, o alguien la introdujo oportunamente? 

Son muchas las preguntas que se me ocurren, pero desgraciadamente las respuestas aún no las tenemos ... Habrá que seguir investigando para llegar a comprender esto que llamamos realidad ya que todos estos Ooparts nada tienen que ver con la época a la que supuestamente pertenecen ... A menos que, nuestra historia no sea tal y como nos la han vendido ... Acaso vivimos una farsa?

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