Laberinto ....


El significado cultural y la interpretación del laberinto como símbolo es muy amplio y rico. Está presente en diversas culturas, épocas y lugares, presentándose siempre como un símbolo ligado a lo espiritual .... 

Desde hace milenios este motivo se graba en la roca o en el barro, se pinta sobre cerámica, se crea con piedras en el suelo o se dibujaba en los manuscritos de la antigüedad.

Se pueden encontrar laberintos en antiguas monedas cretenses, en jarrones etruscos, en tumbas sicilianas, en anillos de oro indonesios, así como también en las joyas de los indios de Norteamérica.
En el antiguo Egipto, el laberinto era el camino sinuoso que tomaban los muertos en su viaje de la muerte a la resurrección, guiados por Isis.
Se tallaron laberintos sobre rocas españolas, inglesas y rusas, se dispusieron como mosaicos en el pavimento de las catedrales francesas (generalmente cerca del baptisterio) y se utilizaron en la decoración de templos indios y de las mezquitas paquistaníes.
Algunos autores interpretan los laberintos como un emblema del camino hacia Jerusalén; otros creen que servían para efectuar peregrinaciones, recorriendo los fieles descalzos o de rodillas, las líneas marcadas en el suelo en compensación de alguna ofrenda de peregrinación que por cualquier causa no pudieran realizar.

Un buen ejemplo de esto lo encontramos en el laberinto de Chartres, cuya longitud es de 260 metros, al igual que el camino que realizó Jesucristo desde la corte hasta el Gólgota, y cuyo centro simboliza a Jerusalén.


Pero una de las más importantes significaciones del símbolo del laberinto está asociado a los rituales de iniciación. Por lo tanto, el laberinto es el símbolo que representa la búsqueda del centro personal, del sí mismo del ser humano. Para el encuentro de tan preciado hallazgo, se requiere de un ritual iniciático que implica la superación, en distintas etapas, de una prueba.



Durante la Edad Media, el laberinto está fuertemente relacionado con el duro camino de los creyentes hacia Dios, el recorrido tortuoso de los caminos enredados y difíciles hasta hallar el centro simbolizaban la participación en los sufrimientos de Cristo en la cruz. El camino del laberinto es el peregrinaje, es la muerte al hombre antiguo, pecador. El hallazgo del centro representa el "Renacer".


En el Renacimiento el ser humano se convierte en el centro del laberinto, como reflejo de las enseñanzas humanistas antropocéntricas.

En la actualidad, el laberinto se mantiene como un símbolo vivo presente en diferentes ámbitos.... Por ejemplo, podríamos relacionar los siete circuitos del laberinto clásico con las siete notas musicales e incluso con los siete chakras del cuerpo.

Chakra es una palabra hindú que significa “ruedas de la luz”. Se trata de vórtices de energía que conforman el campo energético de nuestro cuerpo y nos proporcionan información sobre el mundo que nos rodea. Dado que cada chakra está relacionado con una función psicológica específica, lo que proyectamos a través de cada uno de ellos estará dentro del área de funcionamiento de dicho chakra y será algo muy personal, ya que la experiencia vital de cada persona es única.



  • El Laberinto de Hawara ....
Herodoto visitó Egipto en el 450 a.C. y en su obra Euterpe, Herodoto nos habla de una construcción colosal en forma de edificio laberíntico sólo comparable en grandeza con las grandes pirámides de Giza. Este es un extracto de la descripción que hizo Herodoto sobre la construcción ...

“Como muestra de su unanimidad, decidieron dejar un monumento conmemorativo y eso los impulsó a construir el laberinto, que se encuentra situado no lejos de la margen meridional del lago Moeris, en las cercanías de un lugar llamado Crocodilópolis. Yo estuve allí y el lugar está más allá de toda descripción. Si usted hiciera un estudio de todas las paredes de las ciudades y de los edificios públicos de Grecia, vería que todos juntos no hubieran requerido tanto esfuerzo ni tanto dinero como este laberinto; ¡y eso que los templos de Éfeso y Samos no son precisamente obras pequeñas! Es verdad, las pirámides dejan sin habla al observador y cada una de ellas es igual a muchos de nuestros edificios griegos, pero ninguna puede compararse con el laberinto”.




“Para empezar, tiene una docena de jardines interiores, de los cuales seis se hallan alineados en el lado norte y seis en el lado sur. Están construidos de modo tal que sus portales quedan enfrentados. Una pared exterior sin aberturas rodea todo el complejo. El edificio mismo consta de dos pisos y 3.000 habitaciones, de las cuales la mitad está en el subsuelo y las restantes 1.500, en la planta baja”.


“Visité y vi personalmente las mil quinientas habitaciones de la planta baja, por lo tanto, estoy hablando desde mi experiencia personal, pero en cuanto a las habitaciones del subsuelo, debo confiar en la autoridad de los demás, porque los egipcios no me permitieron entrar. Allí, pueden hallarse las tumbas de los reyes que originalmente construyeron el laberinto y de los sagrados cocodrilos. Por lo tanto, nunca estuve en ese sitio y todo lo que sé, lo sé de oídas.

Por cierto, me habían mostrado las habitaciones que se encontraban encima de estas; resultaba difícil creer que hubieran sido construidas por manos humanas.

Los pasadizos que interconectaban las habitaciones y los senderos zigzagueantes que iban de una recámara a la otra, me dejaron sin aliento, por su colorida variedad, mientras caminaba en completa admiración desde el patio hacia las habitaciones, desde las habitaciones hacia los peristilos y de los peristilos nuevamente a las otras habitaciones, y desde allí hacia los otros patios. El cielo raso de todos estos lugares está hecho de piedra, al igual que las paredes cubiertas con figuras en relieve. Cada patio está rodeado por una hilera de columnas de mármol blanco sin juntas”.




“Justo en la esquina donde el laberinto termina, se levanta una pirámide de al menos setenta y cinco metros de alto, decorada con figuras en relieve de grandes animales. Se puede llegar a ella a través de un pasadizo subterráneo”.

“Pero, aunque este laberinto sea muy espectacular, el lago Moeris justo a mi lado, hace que uno en verdad se quede sin aliento. Su perímetro es de 3.600 estadios o sesenta shoinoi, o 666 kilómetros, tan largo como la costa egipcia entera ... Este gran lago tiene una orientación Norte-Sur y su profundidad es superior a los noventa metros en la parte más honda. Probablemente, haya sido obra del hombre porque en el medio hay dos pirámides, cada una de las cuales llega a los noventa metros sobre el agua, mientras su base tiene una longitud similar debajo del agua”.

Durante años se pensó que Herodoto exageró las medidas de este laberinto y si existió realmente, no se sabía donde estaba localizado. Pero, en febrero del 2008, se localizó con un equipo de geo-radar lo que podría ser el laberinto enterrado, al lado de la pirámide de Hawara, pirámide que erosionada por efecto del agua no conserva las medidas originales que registró Herodoto.




Si Herodoto no nos engañó, que a la luz de este descubrimiento parece ser todo lo contrario, estaríamos ante uno de los descubrimientos más importantes del siglo, ya que en el laberinto inferior al cual no tuvo acceso Herodoto, se cree que se encuentran los conocimientos más importantes de los egipcios, sus orígenes y puede que incluso la explicación de su conexión con la Atlántida.

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