La ciudad perdida de Paititi


Paititi es una ciudad legendaria de la cual se dice que está actualmente perdida al este de los Andes, escondida en alguna parte de la selva tropical del sureste de Perú, norte de Bolivia y suroeste de Brasil (especialmente en los Estados de Rondonia y Acre). Ésta sería una “continuación” de El Dorado porque esta ciudad también era rica en oro. 

Descubrimientos recientes ...

* En 2001, el arqueólogo italiano Mario Polía descubrió en los archivos de los Jesuitas en Roma un informe del misionero Andrea López. En este informe, cuyo origen data de alrededor del año 1600, López habla de una ciudad grande, rica en oro, plata y joyas, ubicada en medio de la selva tropical, cerca de una catarata llamada Paititi por los nativos. López informó al Papa de su descubrimiento, pero algunas teorías conspiranoicas cuentan que el lugar exacto de Paititi ha sido mantenido en secreto por el Vaticano.


En 1976 la fotografía satelital de la NASA demostró algo muy extraño
en medio de la densa selva sureste del Perú: objetos piramidales espaciados uniformemente.

Quienes suponen que el mito refleja una realidad concreta, sugieren que la ciudad del Paititi y sus riquezas se encuentran probablemente en las selvas montañosas del sureste peruano, en el departamento de Madre de Dios, en algunos de los valles actualmente incluidos dentro del Parque Nacional del Manú, al este del Cerro Atalaya, hacia los lugares llamados Pantiacolla en cuyas cercanías existen sugestivos montículos llamados "pirámides" de Paratoari.

* Últimamente la estudiosa italiana Laura Laurencich Minelli ha divulgado el contenido del libro "Blas Valera Exul immeritus populo suo", del jesuita Blas Valera, y dos grabados originales de 1618, donde se describe el Paititi con vista desde la selva y desde la sierra. Aunque este libro no ha obtenido el reconocimiento universal se han desarrollado nuevas hipótesis sobre la ubicación del Paititi.


Estos dos dibujos son actualmente las únicas ilustraciones originales del Paititi que existen hoy en día ... Pero, quién fue Blas Valera? ...


Según la historiografía tradicional, Blas Valera nació en Chachapoyas, Perú, en 1546 y murió en Málaga, España, en 1596. Era hijo de un español, Luis Valera, y de una indígena, y demostró desde temprana edad una fuerte predilección por la Historia.

A la edad de 22 años entró a hacer parte de la Compañía de Jesús. Después de cinco años de estudios teológicos fue ordenado sacerdote en la diócesis de Lima, en 1573.

Inicialmente lo mandaron a Huarochirí, en Quito, donde la Compañía de Jesús tenía la misión de erradicar las idolatrías, o bien, las creencias paganas.

Blas Valera dio prueba de firmeza y su conocimiento del quechua fue fundamental. Después de estos excelentes resultados fue enviado a Cuzco, a Potosí y, finalmente, a Juli, en el lago Titicaca, donde continuó la labor de evangelización.

En 1582 sucedió algo muy particular que le cambió la vida: fue acusado de haber tenido relaciones sexuales con una mujer y, por esta razón, mientras esperaba el juicio de la iglesia de Roma, lo alejaron del lugar de evangelización, enviándolo a Lima, donde se dedicó a la instrucción.

En 1587 llegó de Roma la noticia de que Blas Valera debía abandonar la orden de la Compañía de Jesús y, en caso de oponerse a esta decisión, debía ser encerrado por un período de 10 años durante los cuales tenía que dedicarse a humildes oficios, además de a la continua recitación de los salmos.

En 1591 decidieron mandarlo a España, pero el viaje fue aplazado varias veces, ya que el jesuita permaneció en Quito y en Cartagena de Indias. Sólo en 1595 Blas Valera llegó a Cádiz, donde, no obstante, fue encarcelado, negándole la posibilidad de enseñar. 


¿Por qué fue sometido a un castigo tan drástico?

Según algunos historiadores, es posible que las verdaderas culpas del jesuita mestizo hayan sido otras: no sólo las de hacer saber al mundo, a través de sus escritos, cómo Francisco Pizarro había conquistado Perú, por medio del engaño, sino también, probablemente, haber divulgado cómo el virrey administraba el reino, con indecibles penas para los nativos, que estaban sometidos contra su voluntad a varias injusticias, como por ejemplo la encomienda y la mita.

Asimismo, la historiografía oficial afirma que Blas Valera fue autor de dos obras principales: una Historia Occidentalis, a la cual recurrió el Inca Garcilaso de la Vega para la escritura de sus Comentarios Reales(1609) y la Relación de las costumbres antiguas de los naturales del Perú.

Mientras que la primera obra se perdió, la segunda se conservó en la Biblioteca Nacional de Madrid y, aunque es oficialmente anónima, la mayoría de los historiadores atribuye la autoría justamente a Blas Valera.



Manuscritos ...

De la lectura del primer manuscrito, cuyo título es Exul Immeritus Blas Valera Populo Suo (firmado por Blas Valera el 10 de mayo de 1618 en Alcalá de Henares, España), se deduce, que el padre general de la Orden de los Jesuitas, Claudio Acquaviva, no veía con buenos ojos a Blas Valera quizá a causa de sus ideas “revolucionarias”. Además, en el libro se narra que apenas llegó a España le hurtaron su Historia Occidentalis, de la cual Garcilaso de la Vega se sirvió luego indebidamente, deformando las ideas allí contenidas y mostrando en sus Comentarios Reales un mundo en donde todo marchaba bien, puesto que no destacó las culpas de los conquistadores y encomenderos como, en cambio, sí lo hizo Blas Valera en su Historia Occidentalis.

Por otro lado, de la lectura de Exul Immeritus Blas Valera Populo Suo se arguye que Blas Valera, aprovechando sus buenas relaciones con MuzioVitelleschi, el sucesor de Claudia Acquaviva, regresó al Perú, donde permaneció hasta 1618, cuando, luego de haber vuelto a España, redactó precisamente Exul Immeritus Blas Valera Populo Suo.

En la obra, además, Blas Valera se atribuye también la autoría del célebre manuscrito Nueva Crónica y Buen Gobierno, el cual salió a la luz en Dinamarca en 1908, pero adjudicado al indígena Guamán Poma de Ayala, dado que Blas Valera estaba oficialmente muerto.

Uno de los puntos más relevantes de Exul Immeritus Blas Valera Populo Suo es la descripción de cómo Francisco Pizarro logró vencer a los soldados de Atahualpa, a los cuales les hizo beber vino envenenado para darles muerte. Esta infame historia que, de ser comprobada, sería un ulterior indicio del innoble y malvado comportamiento de Francisco Pizarro, fue comunicada por Francisco Chávez al rey de España Carlos V, pero fue mantenida en secreto para no desacreditar el nombre de los españoles en el mundo.



El segundo manuscrito que fue hallado en la casa de la señora Clara Miccinelli es la Historia et rudimenta linguae piruanorum y, aunque los autores parecen ser los jesuitas Joan Antanio Cumis y Joan Anello Oliva, en resumen, en el libro se confirman las tesis que se exponen en Exul Immeritus Blas Valera Populo Suo.

Según los dos jesuitas, el verdadero motivo de la partida del Perú y del forzado aislamiento de Blas Valera fueron sus ideas religiosas, ya que consideraba que la fe tradicional incaica tenía lejanos orígenes en el cristianismo y, por tanto, no reconocía como idolatrías a los cultos andinos.

De ahí que fuera acusado de ser herético y fuera enviado lejos del Perú, tal vez porque se pensó que podía ser capaz de desencadenar revueltas, avivar el fuego de la revolución o, peor todavía, alimentar el mito del Paititi , que era visto como un lugar legendario donde se habían escondido los descendientes de los Incas, donde se preservaban las tradiciones antiguas y, por consiguiente, de donde podía desarrollarse el germen de la rebelión.

En efecto, los detalles más controvertidos del libro Exul Immeritus Blas Valera Populo Suo son justamente dos dibujos (uno visto desde la sierra y otro desde la selva), atribuidos a Blas Valera, los cuales representan la ciudad perdida del Paititi por medio de símbolos, códigos secretos y misteriosas alegorías.

En ambos dibujos se ilustra la misma cordillera constituida por 5 cimas, pero mientras en el dibujo “tropical” se ve la cadena montañosa desde un punto de vista situado en la selva, en el dibujo “andino” las mismas montañas se observan desde otras montañas, o bien, desde un ambiente completamente distinto.

De hecho, en el dibujo “tropical” se perciben algunos animales típicos de la selva pluvial, como un simio, cuatro serpientes y un jaguar. También se advierte, en la tercera cima mirando desde la izquierda, la figura estilizada de un cóndor. De la cordillera fluye plácidamente un río, y arriba se aprecia la firma de Blas Valera.


En el dibujo “andino”, que es mucho más complejo y misterioso, estarían las claves para el reconocimiento del Paititi.

A la izquierda y a la derecha de la cordillera vista de la parte andina hay, respectivamente, una yupana (ábaco) y símbolos andinos que, a partir de la interpretación de la doctora en Historia medieval y experta en paleografía antigua Laura Laurencich Minelli (Universidad de Boloña, Italia), significan PAYQUIQUIN, o bien, lo que es lo mismo.

Numerosos historiadores e investigadores han debatido mucho sobre el significado de estas palabras. Suele pensarse que Blas Valera quería referirse al Cuzco, o bien, a la capital del Tahuantinsuyo.

Puesto que Cuzco estaba en manos de los invasores y no podía nunca más volver a ser lo que era antes, el rol central del Tahuantinsuyo lo asumía la ciudadela fortificada llamada justamente PAYQUIQUIN, palabra extrañamente parecida a PAITITI, el legendario reino amazónico situado en la selva baja amazónica, en el triángulo comprendido entre los ríos Mamoré, Beni y Yucuma.


En el dibujo “andino” se ve una llama estilizada situada en la segunda cúspide. Tres discos parecen estar grabados en su cuerpo, mientras que otro, más grande y con rayos, está ilustrado en su boca. ¿Quizá quiso Blas Valera aludir al famoso disco solar de oro del Coricancha, el cual no fue encontrado jamás por los conquistadores?

En esa misma montaña, más abajo, está representada la ciudadela, precisamente el Paititi, a donde se llega recorriendo una escalinata extremadamente empinada, desde un río situado más abajo, que fluye a los pies de las cinco montañas. Hay también otra ciudadela, quizá una especie de fortaleza defensiva, localizada en un barranco de la quinta montaña, conectada también al río por medio de una escalinata.

Otra característica de este complejo dibujo son dos circunferencias ubicadas en los precipicios de la primera y de la cuarta montaña, las cuales están unidas por una especie de puente suspendido. Desde el círculo situado en la cuarta montaña se desprende una escalinata que desciende al río. Según la interpretación de Laura Laurencich Minelli, estos círculos podrían ser dos cavernas utilizadas como cementerios o cámaras funerarias donde se ponían los huesos de los difuntos cristianos e indígenas.


En el dibujo “andino”, de la otra parte del río, está representada una especie de jardín rodeado de muros: en su centro hay tres pepitas (¿de oro?), mientras que a ambos de sus lados hay dos TOCAPUS, o bien, dibujos simbólicos incaicos.

A los lados del jardín circundado de muros, que podría ser justamente el centro del Paititi, hay un ídolo antropomorfo andino y un guerrero amazónico que podría simbolizar a un indígena cuyo fin es el de defender la ciudadela.

2 comentarios:

  1. Terrible las injusticias que se han cometido con personajes como este...y sobre los dos dibujos...vaya telaaa!!!!! ( sobre todo , para mi, el andino). Sin duda será otro de los CASOS que han querido "tapar". Fascinante post...me encantó!!!!!!.

    por: géminis14

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  2. Antes de nada felicitarte Xana por este post tan completo, y por la nueva decoración ;)
    Sobre Paititi, decir que actualmente hay un español tras su rastro y que probablemente a finales de año nos de alguna sorpresa. Se trata de de Diego Cortijo, aquí dejo el enlace de su última conferencia para quien esté interesado. Saludos
    http://www.ivoox.com/especial-tras-huellas-del-dorado-las-audios-mp3_rf_1974548_1.html

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