Hitler y el Santo Grial


El Santo Grial ha sido protagonista de infinidad de búsquedas por los más variopintos personajes, Hitler estaba convencido de que el cáliz sagrado le ayudaría en sus propósitos, de modo que organizó varias expediciones con el fin de encontrarlo ...

Y es que, de entre todos los objetos de poder que buscó la Ahnenerbe, la pieza más codiciada por la sección ocultista de las SS era el Santo Grial, que se supone que utilizó Jesús en la última Cena y que recogió su sangre cuando murió crucificado.

Se supone que José de Arimatea lo llevó a Europa, y que los cátaros fueron los últimos en guardarlo en el Languedoc francés. Allí, en las ruinas de Montsegur, lo buscó infructuosamente uno de los miembros más destacados de la Ahnenerbe, el ocultista Otto Rahn. Tras el fracaso de este "gurú" del esoterismo nazi, Himmler visitó el monasterio de Montserrat en España y preguntó por el Cáliz.


Pero por qué Montserrat? ... Quizás lo que excitó la susceptibilidad de la élite nazi que buscaba la fuente de la inmortalidad fue descubrir que el Virolai, canto místico de Cataluña obra de Mossén Jacinto Verdaguer, era portador de un mensaje críptico que venía a reforzar sus conjeturas: «... mística fuente del agua de la vida...»

Ante la visita de Himmler a Montserrat, el abad titular Antoni Maria Marcet y su coadjutor Aureli Maria Escarré, que conocían la penosa situación de la Iglesia alemana, juzgaron indecoroso recibir personalmente a Himmler, pero conscientes de que era difícil declinar la visita, asignaron la ingrata tarea a un joven Andreu Ripol, único miembro de la congregación que conocía a la perfección la lengua alemana.

¿Qué interés había suscitado la abadía de Montserrat en alguien que se declaraba anticristiano y que pasaba por ser un enconado perseguidor de la Iglesia Católica?

Como señala Rámila, el«reichführer» quiso visitar los pasadizos subterráneos de la montaña, muy cercana a Montsegur, pero el padre Ripol, que hacía de anfitrión, rechazó la solicitud.

Miguel G. Aracil cuenta en "Himmler en Montserrat: en busca del Grial" que el líder de las SS exigió ver todos los documentos del monasterio que estuviesen relacionados con el Cáliz. Ante la negativa del padre Ripol, Himmler gritó: «¡Todo el mundo en Alemania sabe que el Grial está en Montserrat!».


Por supuesto, Heinrich Himmler, aprendiz de brujo, gurú de Hitler, fundador de una nueva religión con derivaciones esotéricas, nada pudo llevarse en su visita .... La abadía de Montserrat no era depositaria del Santo Grial, ni de documento alguno que sirviera para establecer la filiación de Perceval, el héroe de la saga griálica. De modo que, como Hitler, aquel aciago 23 de octubre de 1940, Himmler regresó a Alemania como había venido.

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