Fresco del Monasterio de Visoki Decani en Kosovo


En 2004, la UNESCO listó el monasterio en el Patrimonio de la Humanidad, citando sus frescos como "uno de los ejemplos más valiosos del llamado renacimiento paleólogo en la pintura bizantina" y "un valioso documento de la vida en el siglo XIV". En 2006, fue añadido a la Lista del Patrimonio en Peligro debido a los potenciales ataques por los partisanos étnicos albaneses; está protegido por las fuerzas KFOR de las Naciones Unidas.

Más allá de su valor histórico y cultural, esta iglesia ha cautivado el interés de los defensores de la Hipótesis del Antiguo Astronauta a causa de una provocativa pintura de la crucifixión de Jesucristo que muestra en el cielo dos raros objetos. De hecho, incluso sin necesidad de aguzar la vista ni forzar para nada a la imaginación, puede uno ver claramente a sendos personajes sentados en el interior de cada “objeto celestial” – al igual que pilotos - cuyas manos parecen patentizar de la mejor manera la actitud de aquél que está manipulando los controles de alguna clase de ingenio volador.

Acaso el artista que pintó el polémico fresco de Decani eligió poner a propósito ciertos símbolos que fueron utilizados dos mil años antes de Cristo para identificar a tres poderosas divinidades de la mitología mesopotámica ??


Veamos ...

Cuando hablamos de la mitología mesopotámica, hacemos referencia al nombre general con el que se conocen las mitologías sumeria, asiria y babilónica. En ella, cabe diferenciar a las divinidades en dos grupos principales: las sumerias y las semitas, siendo que las últimas fueron incorporadas por los acadios, primero, y seguidamente por los babilonios, asirios, arameos y caldeos a medida que estos pueblos se fueron incorporando a la región. De tal manera, la “tríada sumeria” la formaban los dioses An, Enlil y Enki mientras que la “tríada semita” estaba compuesta por los dioses Sin, Ishtar y Shamash - equivalentes a la Luna, Venus y el Sol, respectivamente.


La tríada semita ...

SIN (NANNAR, para los sumerios) era el dios masculino de la Luna, representado a veces como un anciano con cuernos o, más frecuentemente, con el símbolo de una luna creciente. Se lo mencionaba como el padre de Ishtar, que heredaría el cetro lunar, y Shamash, su gemelo. Se agregó al panteón de dioses mesopotámicos en el período acadio, entre el 2200 y 2100 a.C., y junto a Ishtar y Shamash era considerado miembro de la “tríada semita” de divinidades con relaciones celestiales.

SHAMASH (UTU, para los sumerios) era el dios del Sol y la Justicia, representado como una figura masculina de cuyos hombros emanaban llamas, o bien, en general, con el símbolo de un disco solar de cuatro puntas con otros cuatro rayos ondulados intermedios (posteriormente, su símbolo fue también la balanza.) Era hijo de Sin-Nannar y Ningal, y hermano de Ishtar (Inanna) e Iskur. En el período acadio (2200-2100 a.C.) fue considerado, junto con Sin e Ishtar, miembro de la "Tríada de dioses con relaciones celestes".

ISHTAR (IANNA, para los sumerios) era la diosa del amor y la guerra, de la vida, del sexo, de la fertilidad. Se la asocia al planeta Venus, estrella de la mañana y del anochecer (de hecho, los astrónomos han llamado, en su honor, Ishtar Terra a una región del planeta Venus). Se la representaba con el símbolo de una estrella de ocho puntas. Era hija de Sin y hermana gemela de Shamash e integraba junto a ellos la “tríada de dioses con relaciones celestes”.

Cabe decir que para los lectores de “El Doceavo Planeta” y otras obras de Zecharia Sitchin, los nombres de los dioses Sin, Shamash e Ishtar no son desconocidos en absoluto. ¡Son los Nephilim que vinieron del Cielo! Casualidad? No lo creo!

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