El catarismo


El catarismo es la doctrina de los cátaros, un movimiento religioso de carácter gnóstico que se propagó por Europa Occidental a mediados del siglo X, logrando arraigar hacia el siglo XII entre los habitantes del Mediodía francés, especialmente en el Languedoc, donde contaba con la protección de algunos señores feudales vasallos de la corona de Aragón.



Con influencias del maniqueísmo en sus etapas pauliciana y bogomila, el catarismo afirmaba una dualidad creadora (Dios y Satanás) y predicaba la salvación mediante el ascetismo y el estricto rechazo del mundo material, percibido por los cátaros como obra demoníaca.


Una de las creencias cátaras opuesta a la doctrina católica era su afirmación de que Jesús no se encarnó, sino que fue una aparición que se manifestó para mostrar el camino a Dios. Creían que no era posible que un Dios bueno se hubiese encarnado en forma material, ya que todos los objetos materiales estaban contaminados por el pecado. Esta creencia específica se denominaba docetismo. Más aún, creían que el dios Yahvé descrito en el Antiguo Testamento era realmente el Diablo, ya que había creado el mundo y debido también a sus cualidades («celoso», «vengativo», «de sangre») y a sus actividades como «Dios de la Guerra». Los cátaros negaban por ello la veracidad del Antiguo Testamento.


El consolamentum era el único sacramento de la fe cátara, con excepción de una suerte de Eucaristía simbólica, el Melioramentum, sin transubstanciación (si Cristo era una entidad exclusivamente espiritual, no encarnada, el pan no podía convertirse en el cuerpo de Cristo). Los cátaros también consideraban que los juramentos eran un pecado, puesto que ligaban a las personas con el mundo material.


En respuesta, la Iglesia Católica consideró sus doctrinas heréticas. Tras una tentativa misionera, y frente a su creciente influencia y extensión, la Iglesia terminó por invocar el apoyo de la corona de Francia, para lograr su erradicación violenta a partir de 1209 mediante la Cruzada albigense. A finales del siglo XIII el movimiento, debilitado, entró en la clandestinidad y se extinguió poco a poco.

Carcasona, tierra de los Trencavel -señores feudales- tuvo un papel muy relevante durante la historia de los cataros del Languedoc. A casi dos horas de Cataluña por carretera, se encuentra la ciudad medieval mejor conservada de las actuales existentes en Europa.


El pueblo albigense se resistió a la cruzada organizada por el Papa Inocencio III en el año 1208. Miles de hogueras invadieron la ciudad, inmediatamente después de la invasión, cada día había sentencias de brujería y quema de infieles. La Iglesia montó en la ciudad uno de los mayores tribunales de la Inquisición. Tal como se manifestó anteriormente, Raymond Rouger Trencavel puso fuerte resistencia ante el Conde de Montfort, soldado de la banda papal y acompañado de miles de cruzados. La ciudad cayó en manos de Montfort, rindiéndose después de quince días de asedio, el día 15 de agosto de 1209, los historiadores acuerdan, por documentos encontrados, que hacia un calor terrible. Igual al infierno que los cruzados desataron bajo el sol.


Pedro II de Aragón que operaba en favor de los cataros, intentó negociar con Montfort pero el esfuerzo no le brindó ningún resultado a favor. Siguiendo con la oposición de Trencavel, quien falleció el día 10 de noviembre de 1209. Su hijo Raymond volvería años más tarde para rescatar Carcassona de los Capetos y devolverle su fe en el caterismo y en el esplendor que vivió la ciudad antes de 1208. Una vez derrotado el hijo de Trencavel, en 1224, se retiró y se tomó muchos años antes de regresar en 1240 a reconquistar los terrenos que anteriormente fueron cátaras como Montolieu.


Los reyes Capetos (franceses) no le permitieron mucho espacio de movilidad, fortificando y reforzando las defensas de las ciudades y villas importantes del Languedoc. Por matrimonio y por herencia, los Condes del Rossellón, de Carcasonne y señoríos de Languedoc y fronterizos con Cataluña, pasaron a ser parte de la Dinastía real de los Condes-Reyes de Aragón y Barcelona, también antiguos aliados de los Cátaros. A Carlomagno y a sus descendientes, la unificación de estos territorios a los de Aragón no les agradaron nada. Se intentó casar a las hijas de los reyes de Aragón y Francia, para poder recuperar los derechos dinásticos sobre el sur de Francia.


Siguiendo los rastros de la historia la unión con el pueblo catalán y con el aragonés, el pueblo de los antiguos cátaros han seguido con mucha simpatía a los aliados que ayudaron la tentativa de ser cátaros, en un mundo donde solo había lugar para una sola ideología religiosa, donde mandaba el Papa. Eran los tiempos exclusivos para el cristianismo.


Imágenes: Estela situada en el Camp dels Cremats (campo de los quemados), recordando la pira en la que ardieron 200 cátaros defensores de Montsegur. Vista del Castillo de Montségur, fortaleza-santuario del catarismo. La ciudad fortificada de Carcasona. Símbolo cátaro. Detalles del interior de Carcasona.

2 comentarios:

  1. Por primera vez me he quedado con falta de muchisimos datos. Es una versión muy "oficial" y breve sobre algo tan interesante como el resurgir de la gnosis, apenas mil años despues de la etapa historica mas perfecta de la humanidad con los cinco emperadores buenos. Un renacer que dejo una profunda huella en Montsegur cuando 234 hombres, mujeres y niños fueron andando hacia el fuego de forma voluntaria.
    Bonnes homes, Bonnes dones ....ellos no consideraban superior al hombre de la mujer. Ni fueron depravados como algunos informes decian, ni renegaban del sexo como pretenden otros.
    Los cataros merecen la duda de si fue o no fue cierto que el ultimo Cataro hizo una predicción al ser quemado.

    Una segunda parte ?? Por favor ....

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  2. Por supuesto que es un tema que merece una segunda parte, y por supuesto que la haré ... también quiero hablar sobre los bogomilos, mucho menos conocidos que los cátaros, pero anteriores a estos. Un abrazo, Frana!

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