Tumbas licias - Siglo V a.C.


 La mitología licia sitúa el origen de la antigua Telmessos (actual Fethiye) en una de las innumerables aventuras amorosas del dios Apolo. Éste, encaprichado de la hija menor del rey de Tiro, se transformó en un cachorro de perro para ganarse el cariño y la confianza de la joven. Tras retomar su aspecto de atractivo hombre, enamoró a la princesa llevándosela a un paraje retirado, donde juntos concibieron a su hijo Telmessos, del cual esta tierra heredó su nombre.

Fethiye se halla en la provincia turca de Mugla, abrazada por la espectacular bahía homónima y levantando sus cimientos sobre la ladera del Monte Mendos, en plena Anatolia. La fuente literaria más antigua en la que aparece mencionada Telmessos (Fethiye) es el poema griego por excelencia: “La Iliada” de Homero. 

En ésta los licios aparecen como aliados de los troyanos en la épica guerra. Historiadores griegos como Herodoto (484 a.C- 425 a.C.), o romanos como Plutarco (50 d.C.- 120 d.C.) y Plinio el Viejo (23 d.C.-79d. C.) también hablaban de estas gentes con admiración pues, a pesar de ser “bárbaros”, se presentaban como un pueblo rico, trabajador y fiero en la defensa de su libertad, su lengua y su tradición. No en vano fue el único pueblo de la costa mediterránea que se resistió al avance del Imperio Romano hasta nada más y nada menos que el año 43 d.C.


Tipologías:

-Tumbas monumentales.
-Tumbas-pilar: un monolito que se va estrechando en la parte superior, con dos cámaras y ricamente decoradas con relieves.
-Tumbas-sarcófago, también profusamente decoradas con relieves.
-Tumbas excavadas en la roca: las más numerosas. Forman galerías de celdillas en la pared de la roca.


Las más suntuosas presentan elaboradas fachadas que recuerdan las viviendas-tipo de la civilización licia o fachadas de templos. En muchas de ellas se encuentran inscritas “maldiciones” con el fin de evitar que los saqueadores de tumbas hicieran estragos en ellas.


De entre todas llama especialmente la atención la Tumba de Amintas, rey de Telmessos. Su entrada reproduce con absoluta fidelidad la estructura de un templo: dos columnas de orden jónico “in antis” y una estructura arquitrabada compuesta por un friso y un frontón trabajados en relieve.


No hay comentarios:

Publicar un comentario