Thonis, Egipto


En el siglo octavo antes de Cristo, la ciudad portuaria de Thonis era la puerta de entrada a Egipto. Hacia el año 300 antes de Cristo, Alejandría le había robado buena parte de su protagonismo, pero Thonis no tuvo la más mínima oportunidad de recuperarse porque se la tragó el mar, literalmente.

La ciudad desapareció bajo el agua, probablemente a causa de un terremoto, y reposó en el olvido hasta el 2000, año en el que la descubrió el arqueólogo Franck Goddio.


Thonis-Heracleion fue la puerta y el puerto de entrada a Egipto en el primer milenio a.C., antes de la fundación de Alejandría, cuyo legendario faro no ha sido localizado aún por el equipo de Goddio. Las embarcaciones que se dedicaban al comercio marítimo descargaban sus mercancías en este puerto, tras abonar las tasas correspondientes, y a continuación viajaban por el río Nilo hasta el interior del país.


Los primeros vestigios de la antigua ciudad de Thonis-Heracleion se han localizado a una distancia de 6,5 kilómetros de la actual línea de costa. Actualmente, los buceadores e investigadores están examinando 64 barcos egipcios, que datan entre el siglo VIII y II a.C., muchos de los cuales parecen haber sido expresamente hundidos. Las embarcaciones yacen en el fango del lecho marino y, según los investigadores, presentan un excelente estado de conservación. Se han detectado 700 tipos diferentes de anclas antiguos que podrían representar la mayor colección náutica del mundo antiguo.


Cerca del santuario dedicado a los misterios de Osiris, se revelaron un gran número de piezas de granito rosa.

“Se hallaron tres estatuas colosales de granito rosa con más de cinco metros de altura, de un rey, una reina y el dios de la fertilidad, la abundancia y la inundación del Nilo, que denotas un templo de gran majestuosidad”.


Las estatuas eran de un diseño muy bien elaborado y junto a ellas habían muchas otras estatuas de bronce de dioses e instrumentos de rituales “que ilustran en gran manera que se realizaban cultos y ritos en el santuario”.

Se descubrió una enorme estela de granito rosa bilingüeque data del reinado de Ptolomeo VIII (182 – 26 junio de 116 a.C.), en que se describe la “importancia ideológica” que tenía el santuario de Heraklion bajo el reinado Ptolomeico, tanto para los egipcios cómo los griegos. 


A su vez se observó una presencia bizantina a raíz de pequeños elementos arquitectónicos y algunas joyas y monedas.

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