Stonehenge


En medio de la llanura de Salisbury, en el sur de Inglaterra, se encuentra uno de los lugares de culto más famosos de la humanidad: Stonehenge.

Estas piedras azules que forman megalitos y trilitos fueron traídas desde las montañas Prescelli en el sur de Gales, a 400 km. de distancia.Las 30 piedras gigantes que forman el círculo externo,17 de las cuales sobreviven en la actualidad, pesan 50 toneladas cada una. ¿Cómo es posible que piedras de esas dimensiones fuesen transportadas en balsas a lo largo de la Costa de Gales hasta el río Avon?


En 1901 Sir Norman Lockyer confirmó un secreto a voces que circulaba respecto a Stonehenge: una persona al pie de la "piedra del altar", observando hacia la "piedra talón" podía observar con gran exactitud el sitio por donde sale el Sol durante el solsticio de verano, el 21 de junio. Lockyer confirmó que efectivamente la "piedra de altar" o el centro de Stonehenge se alineaba con la "piedra talón" apuntando al Sol, con tan solo un margen de error de 56 minutos de arco.

Los cálculos que Norman Lockyer realizó para datar Stonehenge le dieron la asombrosa fecha de 1800 a.C.


Posteriores dataciones con carbono-14 llevaron los inicios de Stonehenge hacia el 2800 a.C. Con ello muchas teorías respecto a su origen asirio, micénico o griego quedaron descartadas.

Hoy conocemos más de la función de Stonehenge. Al igual que la "piedra de altar" y la "piedra talón" se alinean para mostrar el punto de salida del Sol en el solsticio de verano, de igual forma los dos montículos y menhires ubicados junto al foso circular están alineados para apuntar hacia las salidas y puestas de sol durante los solsticios de verano e invierno.

También marcan las salidas y puesta de la Luna durante los solsticios de invierno.

En otras palabras Stonehenge era un templo dedicado a los movimientos del Sol y de la Luna. Un arcano observatorio astronómico.


Por si fuera poco, una auténtica revolución se desencadenó a partir de 1961 cuando el profesor Gerald F. Hawkins, astrónomo de la Universidad de Boston, planteó la posibilidad de que Stonehenge fuera utilizado como una calculadora astronómica para predecir los eclipses de Sol y de Luna, además de adoratorio de los doce dioses del zodiaco.

Stonehenge es la máxima obra de una antigua sociedad interesada en la observación de los astros y su asociación a sus creencias. Pero no es la única construcción megalítica. Por toda Irlanda, Inglaterra, España, Portugal y Francia existen diversos conjuntos de piedra con funciones astronómicas y/o rituales.

Estos conjuntos en ocasiones han sido posteriormente heredados por otras civilizaciones para sus rituales propios o heredados como fueron el caso de los celtas, los druidas, los galos e incluso los cristianos, puesto que muchas iglesias han sido construidas encima de antiguos dólmenes o menhires.


Este hecho, lejos de revelarse como la tendencia de la religión hacia el paganismo, es la confirmación de como nuestra relación con la naturaleza no se ha perdido, y que la herencia de sitios sagrados que se ha presentado de la época neolítica a la actual es una prueba más del sincretismo religioso que mantiene unido a los seres humanos en su inquietud respecto al universo y su historia.Igual de inquietante es la existencia de conjuntos megalíticos en otras zonas alejadas del occidente de Europa.

En abril de 1998 se dio a conocer la existencia de un milenario observatorio astronómico al estilo de Stonehenge en Nabta, Egipto. En el norte de la costa este de los Estados Unidos encontramos diversos dólmenes en estados como Nueva Inglaterra, Massachusetts, Pennsylvania, Virginia ...

¿Serían estos conjuntos también productos de esa civilización pre-celta? ... porque eso nos indicaría que esta civilización habría cruzado el Océano Atlántico mucho antes que los vikingos o el mismísimo Colón.

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