Nibiru y los Dogón!


Hola a todos, hoy quisiera dar las gracias a mi buen amigo Samuel García Barrajón, escritor y experto en el tema Nibiru por este magnífico artículo que nos invita a reflexionar y a querer saber más acerca de este tema tan desconocido como controvertido. Espero que sea de vuestro agrado!

Comencemos!

Desde 1931, cuando fue descubierto por los primeros etnólogos, el pueblo dogón de Mali fascina a los expertos por su complejo cosmos cultural. Décadas de trabajos e investigaciones antropológicas no han logrado descifrar por completo su concepción del universo, los rituales funerarios y las enigmáticas tradiciones que practican casi siempre detrás de una máscara.

Sin embargo, su historia, la del misterioso pueblo que habita en el interior de la cuenca del Níger, empieza para el mundo moderno de la mano de Marcel Griaule, el primer etnógrafo que quiere llevar a cabo investigaciones de campo en el interior de África.

Después de unos primeros estudios en Abisinia, decide lanzarse a la aventura de atravesar el continente negro siguiendo el eje del Sahel. A finales de 1931 alcanza Sanga, una pequeña aldea situada sobre los acantilados de la falla de Bandiagara, en el corazón de Mali. Allí se encontró con los dogones, en medio de un mundo vertical, una gente que guarda conocimientos astronómicos increíbles, algunos de los cuales todavía incomprendidos.




Mucho se ha escrito ya sobre el tema, que arrancó en 1950, cuando Marcel Griaule y Germaine Dieterlen publicaron un artículo titulado “Un sistema siriano en Sudán”. En él se transmite una serie de conocimientos sobre el sistema estelar de Sirio extraídos de cuatro pueblos sudaneses de aquellos tiempos: los dogones de Bandiagara, los bambaras y los bozos de Segu, y los miniakas de Koutiala. De acuerdo con su cosmogonía los recibieron de unos dioses llamados Nommos, unos extraños seres que del cielo bajaron a la Tierra en el interior de una brillante y ruidosa “arca”. 

Los Nommos afirmaron que todo lo que conocemos es originario de Sirio, refiriéndose al Sol y su consorte planetaria, e instruyeron a los antepasados del pueblo dogón en artes y sabiduría. A ese momento pues se remonta la fuente de la sabiduría dogón, a aquel lejano contacto con seres venidos de las estrellas o… más exactamente, del exterior de la Tierra.

Cuentan los dogones que los nommos eran hombres-peces, con la mitad superior del cuerpo similar al ser humano. Tenían cola de gran pez y respiraban a través de unas aberturas situadas en las clavículas, una especie de espiráculos semejantes a los que presentan los cetáceos en la parte superior de la cabeza.



Según sus tradiciones, conservadas de un modo u otro durante milenios, al principio, una noche, apareció una estrella nueva. La conocen por el nombre de Ie Pelu Tolo, la “estrella de la décima luna”. Un cuerpo celeste que no resulta fácil de ver, porque sólo hace acto de presencia en raras ocasiones. Era de color rojizo.

De ella partió otro cuerpo, esta vez un objeto circular que se hizo gigantesco (un juego óptico, pues a medida que una cosa se acerca desde muy lejos parece aumentar de tamaño para un observador estático) y giraba sobre sí mismo. Los dogón llaman “arca” a este segundo objeto porque lo entienden como un receptáculo que traía a los nommos en su interior. Mientras descendía hacia el suelo emitía un sonido vibrante y atronador, el terreno retumbaba y, todos los animales salieron corriendo despavoridos. Cuando por fin aterrizó sobre la tierra seca, desplazó un montón de polvo levantado por un torbellino de aire que había causado previamente. 

También se define a la misteriosa arca como una llama que se extinguió al tocar el suelo, momento en el cual descubrió su verdadera forma cónica. A continuación el arca empezó a emitir un extraño zumbido mientras un insólito animal salió del interior. Surgió un “caballo de metal” de movimiento seco. Al referirse a seco quieren decir sin vida, luego debería ser un artilugio mecánico lo que vieron, una especie de vehículo dotado de tracción. 

En cuanto al concepto de caballo metálico, es justo como le hubiese denominado a tal cacharro cualquier humano desconocedor de nuestra moderna civilización o “progreso”, si fuese la primera toma de contacto con algo así ¿ Cómo llamaron los pueblos “no civilizados” a nuestros trenes y aviones cuando los contemplaron por vez primera? Pues eso, caballos y pájaros de hierro o de metal –los pueblos que conocían algún metal, claro–.

El misterioso caballo amarró el arca con cuerdas (algo que servía para tirar) y la fue arrastrando hasta llegar a una hondonada.

Después se produjeron unas lluvias de grandes proporciones, bíblicas si se me permite la expresión; las aguas terminaron llenando la depresión y finalmente el arca se puso a flotar como una gran piragua. A bordo del arca viajaban 8 nommos instructores/monitores, 4 parejas.
Descendieron a la Tierra para enseñar al hombre a cultivar, pescar, hacer pan, fabricar herramientas, en fin, a todo. Y por supuesto en astronomía les dejaron un buen compendio.




Se dice que los nommos volverán el “día del pez”, porque este está directamente relacionado con ellos ya que comparten similitudes corporales. En fin, nada importante, pero la primera señal será la próxima aparición de la enigmática estrella “Ie Pelu Tolo” en el firmamento, después ellos reaparecerán con las siguientes grandes lluvias. Entonces la reflexión se hace inminente… si los nommos llegaron dentro de arcas resplandecientes que partieron de Ie Pelu Tolo, será porque venían desde allí ¿no? Y ¿Dónde sitúan dicho astro los dogones? 

Para sorpresa de muchos ¡¡Dentro del Sistema Solar!! Si la tradición dogón es verídica ¡no estamos solos en este sistema planetario en el que nos encontramos! Y para colmo los dioses nommos tienen sus homólogos en otras tradiciones antiquísimas como la sumeria en la figura de Oannes y los apkallus, o como la egipcia cuyos dioses instructores, los Shemsu Hor, bajaron del cielo. Y para más colmo dentro de estas dos civilizaciones existen referencias a un astro que se parece muy mucho a Ie Pelu Tolo: Horus de la Duat para los egipcios y Nibiru para los mesopotámicos.



Mito… realidad… al menos para los antiguos y los Dogón se trata de algo muy real e importantísimo. Nibiru no era un astro cualquiera, era “EL ASTRO”, la obra más perfecta de su “dios creador”. Y digo yo que cuando algo se subraya de esta manera, cuando coge tanta relevancia dentro de su cultura, religión y modo de vida, cuanto menos algo tuvieron que ver en el cielo que les llamara poderosamente la atención esta gente que, dicho sea de paso, tenían o tienen conocimientos astronómicos realmente destacables. 

Agradezco de corazón a Misterios con Xana por permitirme publicar este post e invito a todos sus lectores a que me acompañen tras las huellas de Nibiru, a través de los vestigios de Mesopotamia y el Antiguo Egipto, y el testimonio del pueblo Dogón, en mi libro “NIBIRU. Si no existe habrá que inventarlo”, que pueden adquirir a través de mi web ... 

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3 comentarios:

  1. Realmente espectacular...la explicación muy comprensible y bien llevado el hilo..bienvenido Samuel!!!!

    de nuevo gris

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  2. Muchas gracias!! Bienhallado!! El tema Nibiru sigue teniendo muchas cosas que mostrar...

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  3. Intrigante, en la primera parte describes lo que conozco acerca de los dogones y Sirio y mencionas a los hombre peces, hasta aquí al parecer son los sirianos y luego aparece la estrella nueva o Pelu Tolo, aparentemente Nibiru, perteneciente al Sistema Solar, no al de Sirio (he leído a algún autor que dice que Nibiru se desprendió del sistema de Sirio y El Sol lo atrajo) y la verdad me quedé muy confundida ¿podrías aclararme estos puntos? ¿vinieron los extraterrestres nommos en dos ocasiones, una desde un planeta del Sistema Estelar de Sirio (según algunos de Sirio C) y la segunda de Nibiru? ¿Nibiru perteneció a Sirio y luego al Sistema Solar -eso no lo dices tú, pero tal vez podrías aclarármelo? Te agradezco.

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