Mari, la rival de Babilonia


Mari fue una ciudad antigua situada al oeste del Éufrates en la actual Tell Hariri (Siria). Estuvo habitada desde el quinto milenio a.C y su etapa de mayor esplendor fue entre el 2900 a. C. y el 1798 a. C., cuando fue saqueada por Hammurabi. En la Biblia, Abraham pasó a través de Mari en su viaje desde Ur a Harán.

Mari ha sido habitada desde el quinto milenio antes de Cristo, pero su mayor importancia fue durante el tercer y el segundo milenio d.C. La población de Mari era semita, seguramente formada por la misma migración que la de eblaítas y acadios.



Los ciudadanos de Mari fueron bien conocidos por su elaborado estilo de pelo y su ropa, y eran considerados parte de la cultura mesopotámica a pesar de estar a más de 250 kilómetros de Babilonia. Algunos argumentan que Mari funcionaba como puesto comercial para la Mesopotamia meridional.

Los habitantes de Mari adoraban a un extenso panteón de dioses y diosas sumerios. Un dios importante era Dagón, el dios de las tormentas, que tenía un templo entero dedicado a él. Otros dioses que recibían gran culto eran Ishtar, diosa de la fertilidad, y Shamash, deidad del sol. 

Shamash era un dios muy importante (hijo de Anu). Se creía que era el dios que lo sabía y lo veía todo y en muchos sellos cilíndricos es representado de pie entre varias puertas grandes.


Según la leyenda de Gilgamesh, estas puertas se encuentran en medio del monte Mashu, y son las puertas del cielo. A través de la extensa red comercial de Mari, estos llevaron los dioses y diosas sumerios a ciudades no sumerias tales como Ebla y Ugarit siendo incorporados a sus religiones nativas.


De la época dinástica arcaica III (2.550 a.c.-2.340 a.c.). Las ruinas del palacio de Mari (actual Tell Hariri, Siria), han proporcionado estatuas de notabilísima calidad plástica. Una de ellas es la de este funcionario que aparece en actitud sedente, con las manos cruzadas delante del pecho y vestido con el típico faldellín sumerio. En general, el rostro es de gran expresividad, a lo que contribuyen los apliques de lapislázuli en los ojos. La estatua fue dedicada a la diosa Ishtar en cumplimiento de un voto.

A modo de curiosidad tenemos un extraño monolito en Mazagón (Andalucía, España) en la que representaron ni más ni menos que al Dios Dagón! Casualidad? ... No lo creo!



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