Los extraños cráneos de Sonora


Un cementerio prehispánico, con los restos de 25 personas, 17 de ellas menores de edad, fue descubierto en diciembre 2013 en el municipio de Onavas, en la sierra baja de Sonora. Las personas ahí enterradas habrían habitado en esa región entre los años 900 y 1200 d.C.

García Moreno, directora del proyecto de investigación, que es realizado por la Universidad Estatal de Arizona, Estados Unidos, con aprobación del Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), precisó que a 300 metros de la citada población de Onavas, se registró este descubrimiento, mismo que representa el primer cementerio prehispánico en la entidad.

"Tiene alrededor de mil años de antigüedad y se conforma de entierros de 25 individuos, 13 de los cuales presentan deformación intencional del cráneo, y cinco de estos también tienen mutilación dentaria, prácticas culturales similares a las de grupos prehispánicos del sur de Sinaloa y norte de Nayarit, que no se habían registrado en el estado", explicó.

Detalló que algunas de las osamentas encontradas portaban ornamentos elaborados con conchas y caracoles de la región del Golfo de California, como brazaletes, una nariguera, aretes, pendientes y collares de cuentas de concha. Agregó que un individuo fue enterrado con un caparazón de tortuga colocado a la altura del abdomen.

Dijo que uno de los aspectos relevantes es la evidencia de costumbres que no se habían registrado en los antiguos grupos culturales de Sonora como la deformación craneal (frontal occipital) que se aplicó a 13 individuos del Cementerio ­­­ y la modificación mediante el desgaste de la parte lateral de las piezas para darles la forma de "V".

García Moreno indicó que el cementerio prehispánico no pertenece a grupos mesoamericanos migratorios, sino a uno sedentario que tuvo un desarrollo local y que en algún momento de su historia entabló contacto con Mesoamérica e incorporó algunas ideas a su cultura.Mencionó que de acuerdo a las investigaciones, el sitio debió pertenecer a los antiguos indígenas pimas, grupo cultural de la región cuyos descendientes se desplazaron hacia lo que hoy es el límite estatal Sonora-Chihuahua.

"La deformación craneal en las culturas mesoamericanas se usó para diferenciar a un grupo social de otro o con fines rituales, en tanto que la mutilación dentaria en las culturas de Nayarit se practicó en púberes como un rito de paso hacia la adolescencia, lo cual coincide con los hallazgos de Sonora, donde los cinco cuerpos que la presentan son mayores de 12 años", apuntó.

Señaló que de los 25 restos, 17 corresponden a menores de edad -de entre 5 meses y 16 años- y 8 son de adultos.

Pero, vuelvo a preguntar una vez más, ¿a quiénes pretendían imitar cuando realizaban la trepanaciones craneanas? Porque, es evidente que no es fruto de la casualidad, podemos verlo en distintos puntos del planeta ...

¿Qué llevó a numerosos pueblos de la antigüedad a practicar la deformación artificial del cráneo?



Esta costumbre fue una práctica muy extendida en distintos pueblos de todos los continentes, asociada por la ciencia actual a distintas razones, entre las que se encuentran un propósito meramente estético, un indicador diferenciador de posición social o una marca de tipo religiosa.

Además, las técnicas utilizadas para alcanzar ciertos niveles de deformación, alcanzaron un grado muy elevado, revelando un alto conocimiento de anatomía y medicina.

Los conocimientos médicos necesarios para llevar a cabo tanto las deformaciones craneanas así como las trepanaciones, que fueron practicadas con indudable maestría como demuestran los hallazgos arqueológicos de medio mundo, siempre estuvieron marcados por un fuerte contenido religioso. Y es aquí, donde precisamente aparecen en escena, como tantas otras veces, los viejos dioses de todas estas antiguas culturas.

Los dioses de las leyendas que aseguran que, en un tiempo muy lejano, unos maestros procedentes de las estrellas enseñaron al hombre distintas y muy variadas técnicas para hacer más llevadera la vida, y mejorar su civilización; los dioses a los que se les levantaron templos en cada rincón del mundo y por los que se fundaron multitud de religiones como señal de compromiso. En definitiva, los mismos dioses que un día marcharon y prometieron volver en un futuro impredecible.




Si como decíamos antes, el cuerpo humano fue para las antiguas sociedades indígenas, un lugar reflejo de las múltiples percepciones del mundo que les rodeaba, ¿trataron entonces de imitar de alguna manera el aspecto físico de aquellos maestros que un día les visitaron y tan impactante huella dejaron en su cultura?, ¿no serán las deformaciones craneanas una imagen de cómo vieron los pueblos de la antigüedad a los dioses?.

Quién sabe!

1 comentario:

  1. Interesantes tus reflexiones. En la línea de dar como hecho la existencia de unos seres bastante más evolucionados que nosotros en un punto de nuestra historia!!!.

    fdo: artículo1

    ResponderEliminar