Los Esenios ... Y su relación con Jesús ...


Los esenios eran un movimiento judío, establecido probablemente desde mediados del siglo II a.C., tras la revuelta macabea y cuya existencia hasta el siglo I está documentada por distintas fuentes.

Sus antecedentes inmediatos podrían estar en el movimiento hasideo, de la época de la dominación Seléucida (197 a 142 a. C.)


Sobre el origen de la palabra esenios se han tejido varias hipótesis: puede provenir de la palabra "santos" o ser una referencia a "los piadosos" hasidei, en arameo hesé. Escritos árabes se refieren a ellos como magaritas, "de las cuevas".

Pero veamos ...

  • Los esenios creían en la guerra santa y se preparaban para ese momento.
  • Los hombres de Qumrán eran la derecha de la derecha religiosa, en clara oposición al culto y al templo de Jerusalén. Esta fue una de las razones por la que se exiliaron en el Mar Muerto.
  • Los esenios se retiraron al desierto.
  • Los esenios se regían por el calendario solar.
  • En el Rollo de Cobre, los esenios proporcionan pistas sobre un gran tesoro que no ha sido hallado.


  • En otra de las obras escritas por los esenios -el Rollo del Templo- se explica cómo debe ser el nuevo Templo de Israel.
  • Los esenios se consideraban elegidos. Sus principios teológicos sobre los hijos de la luz y los hijos de las tinieblas estaban fundamentados en la supremacía racial del grupo.
  • Los monjes de Qumrán jamás se dirigían a Dios como Padre ("Ab-bá"). Hubiera sido una blasfemia.
  • Los esenios esperaban a un Mesías que debía jugar un doble papel: sacerdote y libertador político.
  • Los esenios creían en el regreso de un Maestro de Justicia.
  • Para ingresar un Qumrán se exigía un doble periodo de prueba. En total, dos años.
  • Los esenios no admitían a enfermos y lisiados.
  • Una vez superado el período de prueba el nuevo esenio de hallaba sujeto a la autoridad del Consejo, a las reglas establecidas en el manual, al criterio de los sacerdotes, etcétera.
  • Los esenios evitaban las relaciones con los gentiles, en especial con los romanos.
  • En la comuna de Qumrán estaba prohibido untar el cuerpo con aceite y cambiar de vestido y de calzado.
  • Los esenios concedían una especial importancia a la astrología.
  • Para Qumrán, el final de los tiempos era inminente. Y así lo reflejan en sus escrituras.

Visto ésto, deberíamos preguntarnos si Jesús fue realmente un esenio o no ... Ya que de serlo, podemos ver una imagen muy distinta a la que nos tienen acostumbrados ...

En el año 2007, Ratzinger (Benedicto XVI) confirmaba que Jesús era esenio en su tesis "Jesús de Nazareth". En esta obra , Ratzinger afirmaba que Cristo celebró la Pascua según los ritos esenios... 

"Jesús celebró la Pascua con sus discípulos, probablemente según el calendario de la comunidad de Qumran y, por tanto, al menos un día antes de la fecha establecida en la época por el ritual judío oficial.


Sólo esta hipótesis, explicaría la aparente contradicción entre los diferentes evangelios –los tres sinópticos y el de Juan– sobre el día en que se celebró la Última Cena y tuvo lugar la crucifixión de Jesús.

La comunidad de Qumran, a quien se atribuyen los «Manuscritos del Mar Muerto» descubiertos a partir de 1947, estaba integrada por los esenios, secta disidente judía, enemiga de fariseos y saduceos. 


Los qumranitas tenían su calendario propio y celebraban la cena de Pascua un día antes que los judíos, pero sin cordero porque eran vegetarianos. Pues bien, desde el siglo XIX diversa literatura esotérica ha asociado a Jesús con los esenios, citados por historiadores como Filón, Josefo o Plinio. Y este vínculo nunca gustó al Vaticano, dado que la pertenecía de Jesús a una comunidad iniciática podía desvirtuar su imagen como Hijo de Dios y la originalidad de su enseñanza.

Sin embargo, pronto se comprobó que los rollos de Qumran habían sido escritos por esenios entre el siglo II a. C. y el I d. C., y que eran, además de los textos bíblicos más antiguos conocidos, la fuente histórica más próxima al Nuevo Testamento. 


Recordemos que el texto de Marcos 6:52, reconocido en el fragmento 7Q5 de los «rollos», significó un hito en la confirmación científica de la historicidad de los evangelios, echando por tierra las tesis de que éstos se fraguaron para construir el «mito de Jesús».


¿Fueron esenios Jesús o Juan el Bautista? ¿Vivieron en Qumran? ¿Podrían ignorar los apóstoles la existencia de dicha comunidad? ¿En qué coinciden la doctrina de Qumran y la del Nuevo Testamento? ¿Qué relación tiene la figura de Jesús con la del Maestro de Justicia que dirigió a los habitantes de Qumran?

Ratzinger explicó que la Última Cena celebrada por Jesús se enmarcó dentro de las fiestas de la Pascua de Israel. La ley mosaica fechaba dicha conmemoración el día 15 del mes de Nisan, en el que se iniciaba su año. Y con ella se rememoraba la liberación de los judíos de Egipto. La cena pascual, celebrada la víspera, tenía al cordero como centro de su liturgia en recuerdo de la noche egipcia, en el que un ángel salvó del exterminio a los primogénitos judíos, cuyas casas estaban marcadas con una cruz hecha con la sangre de dicho animal. El cordero pascual evocaba, tal y como señaló el Papa: «que Dios, más fuerte que el faraón, había liberado Israel con la mano alzada. De ahí que la conmemoración estuviera rodeada de palabras de alabanza y de acción de gracias tomadas de los Salmos».

Este ritual de bendición, llamado en arameo berakha y en griego eulogia o eucaristía, se convertía a la vez en bendición para quienes bendicen, y durante el mismo se reiteraba el nexo de unión, la alianza, establecida entre Dios y su pueblo.Hay que tener en cuenta que en aquella época aún no se había cumplido la liberación de Israel. La nación todavía sufría en medio de las tensiones entre las grandes potencias. El recuerdo agradecido de la acción de Dios en el pasado se convertía al mismo tiempo en súplica y esperanza para el futuro: ¡culmina aquello que has comenzado! ¡Danos la libertad definitiva! Esta cena con sus múltiples significados –la cual presenta un paralelismo con el ritual del «banquete mesiánico» observado por la comunidad de Qumran– fue celebrada por Jesús con los suyos antes de su Pasión. 


Ahora bien, ¿cuándo exactamente? ¿Y cómo cambia esta respuesta la fecha de la crucifixión?

Como se sabe, existen tres evangelios –Lucas, Marcos y Mateo– escritos entre los años 40 y 50 d. C. y llamados sinópticos por la similitud en sus líneas esenciales, lo cual hace pensar que bebieron de las mismas fuentes. Por otra parte, está el Evangelio de Juan, que data del año 100 d. C. y es muy distinto. Pues bien, según los sinópticos la Última Cena tuvo lugar la víspera de la fiesta de Pascua; esto es el jueves 14 del mes de Nisán, día en el que se inmolaban y comían los corderos.



A favor de este argumento está la cita (Mc 14,12-17 = Mt 26,17-20) en la que se lee que el primer día de los ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual y tenía lugar el banquete, Jesús ordenó a los discípulos disponer todo para la cena y la celebró. Como se sabe, tras la cena Jesús fue apresado en el huerto de los olivos y su crucifixión consumada al día siguiente, es decir, durante la fiesta de Pascua.

Sin embargo, en el Evangelio de Juan (Jn 18,28) se dice expresamente que, cuando se llevaron a Jesús desde casa de Caifás a ver a Pilatos, era muy de mañana y los apóstoles no entraron en la vivienda del pretorio por no contaminarse, a fin de poder comer de las víctimas de la cena pascual, un banquete que habría de celebrarse, según esta versión, en la tarde inmediatamente después de la crucifixión. Por tanto, Jesús no habría muerto durante la fiesta de Pascua, sino la víspera, el mismo día en que se inmolaban los corderos. Así es que la cena celebrada por él no habría sido una cena pascual, con cordero, ya que los animales aún no habían sido sacrificados.

Para los gnósticos no resulta ninguna novedad conocer que el Jesús histórico perteneció, efectivamente, al rito iniciático de los esenios; ya sea por lo que manifiesta el Sumo Pontífice de Roma en su bello libro, o por otros aspectos que fácilmente pueden ser identificados en los santos evangelios.


Jesús de Nazareth perteneció a la secta de los Esenios, estudió la sabiduría hebraica y tuvo, durante su infancia, a los maestros rabinos: Elchanam y Jehosuah Ben Perachiah.

Jesús, en esta desconocida etapa de su vida, a parte de adquirir profundos conocimientos del Zohar, el Talmud y de la Torah, realizó numerosos viajes por Europa, perteneció a una Escuela de Misterios del Mediterráneo y estudió en la pirámide egipcia de Kefrén, además de viajar por Caldea, Persia, India y el Tíbet.


Ciertamente, fueron tremendos los conocimientos que adquirió a través de sus numerosos viajes y en las diferentes escuelas mistéricas de su época. Y fue posteriormente cuando regresó a su tierra para cumplir la misión más grandiosa de los siglos: abrir públicamente el sendero de la Iniciación para todos los seres humanos.



Hasta entonces, la Gnosis, la Santa Doctrina Crística, se conservaba en secreto dentro de los Misterios Iniciáticos de Egipto, Troya, Roma, Cartago, Eleusis, etc. En estas escuelas sólo podían ingresar a la Iniciación los sacerdotes de las castas privilegiadas. Allí se impartían las enseñanzas por medio de representaciones teatrales en las que se narraban antiguas leyendas divinas y dramas religiosos, uno de los cuales era el “Drama del Cristo Cósmico”.

Jesús representó el drama de la Pasión Crística en los templos y más tarde lo vivió dolorosamente, de forma pública, sobre las viejas calzadas de Jerusalén, la ciudad querida de los Profetas. De esta forma se abrieron las puertas del templo a todos los seres humanos.Por lo tanto, la doctrina que el Gran Kabir Jesús enseñó, no la sacó de su propia cosecha sino que es una doctrina cósmica que existió antes de él y seguirá existiendo siempre.

El gran hecho de Jesús fue haberla enseñado en forma alegórica, o simbólica, en el mundo físico para que la gente la comprenda. Así, actualmente, algunos autores llegan a entender este hecho, como John Robertson que dice: 


El relato evangélico acerca de los sufrimientos de Jesús, leído con atención, produce una impresión algo extraña: como si no fuera una obra literaria sino una representación teatral... Algo así como la escenificación de un acto ritual.

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