Eremitorio de San Vicente, España.


Forma parte del importante conjunto rupestre existente en la Montaña Palentina y en el sur de Cantabria, que tuvo su mayor apogeo en los primeros siglos de la Edad Media. Se encuentra en el camino que conduce a la localidad de Vado, cerca de la confluencia de los ríos Pisuerga y Ribera, en un lugar que invita al paseo y recibe el nombre de Vallejera.

Presenta una gran sala rectangular con varias entradas y toscos vanos, a la que se suma una capilla excavada al este, diferenciada del resto por un escalón, que pudo haber estado cerrada mediante un ábside de mampostería. La ermita está rodeada de una necrópolis, fechada entre los siglos VIII y IX, que cuenta con una veintena de tumbas excavadas en la roca, de tipo antropomorfo, de las que pueden verse actualmente una decena.


La ermita y la necrópolis pudieron formar parte de un pequeño complejo monástico que contaría con otros edificios ya inexistentes. Desaparecida esta comunidad monacal, San Vicente pervivió como ermita hasta mediados del siglo XIX, cuando fue abandonada definitivamente.

El eremitismo es una práctica cristiana íntimamente relacionada con el retiro espiritual que tuvo su mayor apogeo en los primeros siglos de la Edad Media. Las mejores pruebas de aquellas costumbres hoy son los eremitorios rupestres, es decir, aquellos recintos excavados en la roca que por sus características han llegado a nosotros en mejor o peor estado, aunque también hubo eremitorios edificados que han desaparecido.


El eremitismo abarca desde las pequeñas celdas individuales o los oratorios hasta las ermitas rupestres, aunque en ocasiones se llegan a formar verdaderos conjuntos monásticos con su iglesia, su cementerio, múltiples celdas y otros edificios necesarios para la subsistencia de la comunidad. Los eremitorios suelen estar vinculados a algún monasterio y localizarse en valles retirados, próximos a cursos de agua y tierras cultivables, y sobre roquedos que permitan la excavación y garanticen su perdurabilidad.

De todos modos, estas prácticas ya se llevaban a cabo antes, sólo tenemos que pararnos a pensar en la India, Nepal e incluso en el Himalaya, en el que a día de hoy aún podemos encontrar algunas de estas maravillosas ermitas.

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