El Destino... ¿ Existe realmente?


La ciencia responde a esta pregunta con ambigüedad.

La Relatividad parece responder afirmativamente a esta pregunta. Según la teoría de Albert Einstein, el Universo es similar a una película de cine, en la que podemos avanzar e incluso retroceder.

La otra teoría física del S. XX, la mecánica cuántica, parece responder lo contrario. El futuro no sólo no existe, sino que ni siquiera podemos pedirle al presente dicha precisión ... La naturaleza es aleatoria.

En las tradiciones orientales, ya no se habla de Destino, sino deKarma.

Karma es una palabra sánscrita que significa acción. Originalmente se empleó en el contexto de la filosofía Vendata de la India. Desde allí se pasó al Budismo y luego al Taoísmo.


La idea es muy sencilla: cosecharás lo que tú siembres ... Si obras mal, sufrirás ... si obras bien gozarás.

El gozo que se cosecha no es la bonanza angustiante del poder ni del dinero, es la auténtica felicidad del que no necesita dinero ni poder más allá de lo justo y necesario para subsistir

Destino en la tradición es la supuesta fuerza sobrenatural que guía las vidas de los hombres de forma necesaria y, a menudo, fatal. En la cultura occidental la mayoría de las religiones han creído en formas de destino, especialmente relacionada con la predestinación.

El destino se relacionaría con la teoría de la causalidad que afirma que «toda acción conlleva una reacción, dos acciones iguales tendrán la misma reacción», a menos que se combinen varias causas entre sí haciendo impredecible a nuestros ojos el resultado.

Nada existe por azar al igual que nada se crea de la nada. Todo tiene una causa, y si tiene una causa estaba predestinado a existir desde el momento en que la causa surgió. Debido a que la inmensa cantidad de causas es impensablemente inmensa, nos es imposible conocerlas todas y enlazarlas entre sí.


Pero...podemos cambiar nuestro destino?

El psicoanálisis cree que el destino de la persona se escribe más a partir de ella misma que de las condiciones impuestas. Lo logra extrayendo poco a poco una evidencia: que sufrimos no sólo por coacciones externas, sino también por las interiores, las que impone el inconsciente y que funcionan en el seno mismo del psiquismo. Éstas son modificables. Darse cuenta de este hecho es uno de los objetivos del tratamiento y lo que permitirá a una persona sentir que dirige su vida.

Tenemos una base formada por ciertos elementos: los del cuerpo y los condicionantes culturales y familiares. No se puede negar el peso de estas coacciones. Pero la tendencia de algunas personas a creerlas absolutas e irreductibles está al servicio de una actitud pasiva que lleva a no responsabilizarse de la propia vida. Igual que, de niños, dependíamos de los padres, ahora, siendo adultos, estamos en manos del destino.

Lo que está muy claro es que todos tenemos un destino, y un fin: la muerte física. Todo se resume a eso, nacemos y morimos. De eso es de lo único que podemos estar seguros, pero yo personalmente sí creo en el destino...aunque esté en nuestras manos el saber aprovechar las cartas de este juego: la vida.

El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos...William Shakespeare

1 comentario:

  1. Así es, una paradoja más, el destino baraja las cartas pero nosotros somos los que jugamos, ... del mismo modo que la Mano Invisible mueve el cubilete de los dados en el juego de la oca. Hay mitad y mitad a repartir, por lo tanto el libre albedrío y el destino son conceptos relativos y no absolutos, uno depende del otro, lo mismo que el día depende de la noche, cada uno es "media verdad", que al unirse forman la verdad completa.

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