El dado de Egipto


Un antiguo dado de 20 caras que data del periodo helenístico egipcio, se convirtió en una de las grandes novedades que incorporó esta temporada el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.

El dado habría sido fabricado entre el año 304 y el 30 a.C y, pese a haber sido hallado en Egipto, posee letras del alfabeto griego en sus caras.

Según explica el recinto, el dado fue hallado por el reverendo Chauncey Murch mientras misionaba en Medio Oriente, entre los años 1883 y 1906.

Ya se sabe que el icosaedro es un sólido platónico ...

Las propiedades de estos poliedros son conocidas desde la antigüedad clásica, de hecho, hay referencias a unas bolas neolíticas de piedra labrada encontradas en Escocia 1000 años antes de que Platón hiciera una descripción detallada de los mismos en "Los elementos" de Euclides.




Esta imagen corresponde a unos Sólidos regulares neolíticos de Escocia (Ashmolean Museum de Oxford). Según Critchlow (1979), «lo que tenemos son objetos que indican claramente un grado de dominio de las matemáticas que hasta la fecha todo arqueólogo o historiador de la matemática le había negado al hombre neolítico».

La exuberante geometría de los sólidos platónicos, por sus significativos atributos de naturaleza geométrica, estética, simbólica, mística y cósmica, ha fascinado en todas las civilizaciones, desde los pueblos neolíticos hasta nuestros días.

Los poliedros son el núcleo de la cosmogonía pitagórica del Timeo de Platón que los asocia con la composición de los elementos naturales básicos, teoría de orden místico-filosófico que tendrá una decisiva influencia en la cosmología poliédrica de Kepler. 

Euclides recoge la herencia pitagórica y platónica y sitúa a los cinco sólidos regulares en el clímax final de Los Elementos, como glorificación y cenit de un tratado geométrico tan brillante, en lo que se considera el primer teorema de clasificación de la Matemática.



Los poliedros han sido en todas las épocas símbolo y expresión placentera de la belleza ideal, de ahí su presencia en la composición de muchas obras y tratados de artistas y teóricos renacentistas (Piero della Francesca, Pacioli, Leonardo, Durero,...), que diseñan y escriben entre el Arte y la Geometría, tomando como argumento el encanto y la seductora perfección de los sólidos platónicos.

En los tiempos modernos los poliedros han sido un importante nexo que vincula cuestiones de Matemática superior con la resolución de ecuaciones algebraicas y la Cristalografía, pero también, por su belleza y misterio, una fuente inagotable de inspiración que enciende la fantasía de creadores, diseñadores y artistas, entre los que sobresale la espectacularidad de los impresionantes trabajos de aplicación de los poliedros en Gaudí, Escher y Dalí, que como sus antepasados, geómetras y artistas, imputan a su geometría funciones de orden estético, cosmológico, científico, místico y teológico.

  1. Esfera tetraédrica neolítica (Keith Critchlow: Time Stands Still).
  2. Dodecaedro etrusco (500 a.C. Landes-Museum. Mainz, Alemania).
  3. Icosaedro romano (Rheinisches Landes-Museum. Bonn).
En cuanto vi el dado, me hizo recordar al Dogic, que es un rompecabezas de forma icosaédrica similar al Cubo de Rubik. Curioso!!

1 comentario:

  1. Increíbles las formas de estos poliedros, aunque el dado es una pasada!!.

    FDO: GOLOSO

    ResponderEliminar